sábado, 24 de abril de 2021

RADIOGRAFÍA DEL MIEDO

 a Karmelo C. Iribarren

Todos
alguna vez
hemos mirado debajo de la cama
dentro del armario
o detrás de la puerta
en busca de un monstruo
que nunca apareció

en el fondo
deseábamos
que estuviera ahí
poder nombrarlo
darle forma
luchar contra él
con todas nuestras fuerzas

pero nunca estaba

eso sí que daba miedo

Itziar Mínguez Arnáiz

ANATOMÍA

 Quien situó
el amor
en el corazón

el odio
en las tripas

y el miedo
en la garganta

olvidó decirnos
dónde diablos
colocar la indiferencia

 

 Itziar Mínguez Arnáiz



jueves, 22 de abril de 2021

NO CONTESTES


Tú que no crees en lo eterno
ni tampoco en lo fugitivo
¿qué podrás ofrecerte?:
exorcismos, conjuros,
el viejo rito de la digestión,
la sonrisa que no te pertenece,
la ofuscación del árbol,
el candor de la piedra.
No contestes,
acógete a las reglas
y que den testimonio de ti
los puntos suspensivos.

Francisca Aguirre


martes, 20 de abril de 2021

UNA MALA DISPOSICIÓN

 Quizás tuvo la culpa
una mala disposición de mi esqueleto.
Seguramente me falló la osamenta.
Debo de tener la tráquea demasiado estrecha
y cualquier cosa le molesta
se irrita y trago mal.
El caso es que aquel hombre
estaba hecho una furia y todo le estorbaba:
los mendigos los chinos los rumanos.
Estaba hasta los pelos de las quejas de las mujeres.
Y se puso a decir que
lo que hacía falta era una mano dura como antes.

Y a mí me dio por toser
y terminé escupiéndole.

Francisca Aguirre

domingo, 18 de abril de 2021

NO OS CONFUNDÁIS

Y cuando ya no quede nada
tendré siempre el recuerdo
de lo que no se cumplió nunca.
Cuando me miren con áspera piedad
yo siempre tendré
lo que la vida no pudo ofrecerme.
Creedme:
todo lo que pensáis que fue destrozo y pérdida
no ha sido más que conjetura.
Y cuando ya no quede nada
siempre tendré lo que me fue negado.
No os confundáis: con lo que nunca tuve
puedo llenar el mundo palmo a palmo.
Tanto miedo tenéis que no habéis advertido
la riqueza que se oculta en la pérdida.
Desdichados,
poca ganancia es la vuestra
si nunca habéis perdido nada.
Yo sí he perdido:
yo tengo, como el náufrago,
toda la tierra esperándome.

Francisca Aguirre

viernes, 16 de abril de 2021

DESPEDIDA

 


Decir adiós quiere decir tan poco.
Adiós dijimos a la infancia
y vino detrás nuestro como un perro
rastreando nuestros pasos.
Decir adiós: cerrar esa obstinada puerta que se niega,
la persistente cicatriz que destila memoria.
Decir adiós: decir que no; ¿quién lo consigue?
¿quién encontró la mágica llave?
¿quién el instante que nos desliza hacia el olvido,
la mano que extirpará raíces
sin quedarse para siempre cerrada sobre ellas?
Decir adiós: volver la espalda; pero
¿quién sabe dónde está la espalda?
¿quién conoce el camino que no muere en el pisado atajo?
Decir adiós: gritar porque se está diciendo
y llorar porque no se dice nada;
porque decir adiós nunca es bastante,
porque tal vez decir adiós completamente
sea encontrar el recodo donde volver la espalda,
donde hundirse en el no definitivo
mientras escapa lentamente la vida.

 Francisca Aguirre

miércoles, 14 de abril de 2021

LOS BIENAVENTURADOS

 […] ellos poseerán la tierra

Los fieles, los constantes,
los condenados a lo eterno,
los asombrados de una sola vez,
los que solo confían en el miedo,
los que edifican sobre el desengaño,
los cuidadosos que cosechan pasos,
los fareros de la rutina,
los cómplices tenaces del trabajo,
los que se mueren razonablemente,
esos que en tantas ocasiones
desearían con urgencia
que hubiese un dios al que pedir socorro.

Francisca Aguirre

lunes, 12 de abril de 2021

Página con mujeres

 


Las mujeres de la mañana,

recorren el mercado del pueblo

como aves en un jardín;

van de las frutas a las flores,

de las verduras a la carne

y sus manos son alas

batiendo donde posarse.

Las mujeres de la mañana

hacen del mercado

…………………………………..un Paraíso.

Homero Carvalho Oliva


sábado, 10 de abril de 2021

LA FUENTE MAYOR (Sierra de Mágina)

 Cae el agua sobre la piedra
y vuelve a caer sobre el agua.

La fuente viene de un río
que eternamente derrama
el agua que da a la vida
las luces de la abundancia.

El agua suena en la noche
en el silencio mojada.
El monte conduce al agua
muy dentro de sus entrañas.

Entre las sombras del viento
y entre las nubes rosadas,
entre las sierras de Mágina
nos abraza la mañana.

Hoy me abraza tu presencia
y me abraza la esperanza.

Y el monte conduce al agua
muy dentro de sus entrañas.

 Manuel Ruiz Amezcua

jueves, 8 de abril de 2021

DE LA RAZÓN CÍNICA

 

Las apariencias no engañan
J. R. Jiménez

Son actores de reparto,
convertidos en guiñapos.
Son los mismos de siempre
en gira permanente.

No se les caen de la boca
las grandes palabras.

La retahíla es larga.

Libertad, justicia, igualdad, progreso,
dignidad, verdad, democracia y demás
compañeras de viaje.

Las escupen a diario
hasta en el baño.

Gracias a ellas, se colocaron
en la primera fila.

Gracias a ellas, prometen
la tierra prometida.

Son las mismas palabras
que usaron los de siempre
para honrar su justicia
y ocultar la injusticia.

Aunque todo ha sido una gran mentira,
con las mismas palabras
nos siguen prometiendo
la tierra prometida.

De esas grandes palabras sabe mucho
el dios de la mentira.

Son las palabras huecas
de la ética democrática,
que ni fue ética, ni es democrática.

Son las palabras fijas,
que también los tiranos
tuvieron de pupilas.

Como quien tiene el poder,
y puede hacer daño,
los viejos demonios
perseveran en su ser.

Su verdadera tradición
descansa en la traición.



martes, 6 de abril de 2021

EL JUDÍO ERRANTE (Uriel da Costa, hereje)

 

Yo, Uriel da Costa, judío,
un extraño para todos,
desde el púlpito de la sinagoga,
leí la confesión de mis errores
y sufrí treinta y nueve latigazos,
y fui pisoteado por los míos,
atado al frío de la piedra.

Por todo lo que sigue
fui condenado.

Viví de niño donde
todos sospechaban de todos.
Porque los hombres, desde siempre,
organizan su reino
a través de la astucia y la mentira.
Y por eso declaro lo que sigue:
que todo lo que escribo
me traerá la muerte.

Dios no hizo ningún alma
separada del cuerpo.
El alma es engendrada
por nuestros mismos padres.
Igual que le sucede
al alma de los demás animales.
El alma nunca sobrevive
a la muerte del cuerpo.
Nada escapa
a la condición mortal.

Las leyes orales son invenciones
de hombres ambiciosos,
que nada tienen que ver con Dios.

No tenemos necesidad ninguna
de la parafernalia de los ritos.

Los hombres, desde siempre,
organizan su reino
a través de la astucia y la mentira.

Y no saben el yugo
que van a colocar sobre sus nucas
los que abrazan la religión.

Todo lo tienen montado
sobre la injusticia.

Y nos engañan todos cada día.



domingo, 4 de abril de 2021

LA CASA DEL PADRE

 


En mi casa las vacas tenían nombre
y los becerros asaltaban los cielos
abrazados por las ubres.

Desde el amanecer,
oíamos sus nombres.
Se llamaban Lucera, Regalona,
Carmela y Mariantonia.

En los ojos de aquellos animales
los motivos del mundo
nunca eran extranjeros.

Nos defendían del frío
con el calor de sus cuerpos.
Nos defendían del hambre
con la blancura de su leche.

Nos daban esperanza
y nos ayudaban a comprender
que el mundo era como creíamos.

Después de tantos años,
en el silencio de la noche,
cuando aparece el sueño cada día,
he empezado a pensar
que, desde hace mucho tiempo,
las raíces de los hombres
fueron arrancadas de la tierra.


viernes, 2 de abril de 2021

Sobrevivientes

yo conozco tu locura porque también es la mia

somos locas rebeldes
locas de estar vivas
locas maravillosas
estrafalarias, floridas

ovejas negras
descarriadas sin remedio
vergüenza de la família

piezas de seda fina
amazonas del asfalto
guerrilleras de la vida

locas de mil edades
llenas de rabia y gritos
buscadoras de verdades
locas fuertes
poderosas
locas tiernas
vulnerables

cada día una batalla
una norma que rompemos
un milagro que creamos
para poder seguir siendo

locas solas
tristes
plenas

mujeres locas, intensas
locas mujeres ciertas.


Rosa María Roffiel

martes, 30 de marzo de 2021

MUJERES TRANSPARENTES

Existen mujeres transparentes que fueron concebidas por los dioses. Son, como el perfil del aire: livianas, ingrávidas, etéreas.
Su delicado tacto se asemeja al beso de los ángeles y la fragilidad de su mirada a la de la porcelana china. Cuando lloran liberan minúsculos cristales que se evaporan al contacto con el aire y su piel deja al descubierto con igual proporción el alma, las arterias, los órganos vitales o el pensamiento.
De noche, cuando duermen, reflejan en las sábanas imágenes oníricas o apasionadas escenas de jóvenes amantes; sus pechos parecen vidrieras por donde asoma los ojos el amor.
Son criaturas de largas piernas, con muslos interminables, cabellos de fuego y delicadas cinturas. Al andar imitan el movimiento de un océano de trigo movido por el viento y en sus brazos siempre habita la vida.
Me gustan las mujeres transparentes, sencillas, sin cubiertas ni máscaras. Siempre tuve debilidad por la delicadeza con que fueron agraciadas.

José Sarria

domingo, 28 de marzo de 2021

A pesar de los palos

A pesar de los palos,
de las zancadillas,
de las caricias con trampa,
de los sueños rotos.

A pesar de la maldita muerte,
que demasiadas veces
ha golpeado a tu puerta,
de los fantasmas
que algunas noches
rondan tu almohada.

A pesar de la locura
y el desarraigo que llevó tus huesos
por diferentes geografías.
A pesar de todo eso
no has perdido la ternura,
ni has construido muros,
ni has dejado que te devore el rencor.

Y aunque hoy te embargue la tristeza
y el cansancio entorpezca tus pasos,
ten presente que tu mirada solidaria
y tu verbo sin disfraz,
son necesarios como el aire
al igual que tu capacidad de reír
y tu enorme caudal para amar.

Silvia Cuevas-Morales

viernes, 26 de marzo de 2021

Punto final

 

Iban los vencedores con sus himnos
y su orgullo, y su grito, por las calles.
Las palabras del júbilo eran rosas,
guirnaldas y banderas. Bienvenidas.

(Por la raya del mar, el barco iba
—el último de todos— hacia lejos:
el exilio, la angustia, el cielo extraño,
la extraña tierra…  Sangre en las raíces.)

Ese himno ya no. !Callad, silencio…!
Tuvimos que aprendernos las palabras
del nuevo modo de salvar el mundo,
la música del pez en la pecera.

(Los himnos fenecidos, los pusimos
detrás de la memoria. Con ramajes
y camuflaje de hojas. Encerrarlos
era como enterrar la infancia en ellos.)

Desfiles. Tiempo nuevo. No pudimos
adaptarnos muy pronto. Más desfiles.
Quizá aquella gente extraña era,
en verdad, la verdad. Y la victoria.

(En la raya de Francia, los vencidos,
y en un flanco de España, la derrota:
los heridos, los vivos, y los otros.
El camino final. Y la posguerra.)

Se habló entonces de patria. De los hijos.
De Castilla la grande. Y en los montes
sólo una mano de la muerte
hacía la señal de la cruz sobre la guerra.

(Ellos tuvieron sólo el gran silencio.
Sólo su herida al lado de la tierra,
huesos que hay que olvidar. Muertos de España
a quienes nadie da nombre de muertos.)

María Beneyto

miércoles, 24 de marzo de 2021

Dicen que estoy loca

 

Dicen que estoy loca
porque miro a los ojos.
Porque me gusta
besar sin tregua.
Porque escribo libertad
y abro la puerta.
Porque muestro la otra mejilla,
y se me olvida odiar.
Pero yo no tengo ningún mérito...
porque querer sale solo.
Sin esfuerzo.
Dicen que estoy loca
porque vaciarme el amor,
como se expande el vaho,
es la única forma,
que yo entiendo
de llenar el mundo. 


 Mar Blanco

lunes, 22 de marzo de 2021

Balada del pan amarillo

 (postguerra)

En el pan de maíz, el sol queda
a sufrir con nosotros, amarillo.
Toda la población de la mazorca
nos acompaña así, nos edifica.

Por él acerca el campo su palabra
caída entre los muertos y el otoño,
su balada perdida, sin garganta
que dé salida al canto de la tierra.

En él late la yema de la vida
llena de avispas ciegas, desnortadas,
y bulle un zumo de limón caliente
en el lugar donde la sangre canta.

En el pan de maíz hay una rosa
amarilla de azufre y tristeza;
un acorde, una música de hierro,
quizá una fuerza de astros extinguidos.

Hay un calor dormido junto a un niño,
un fuego a medio hacer con hielo cerca,
una remota fiebre de azafranes
diluidos en mares de ceniza.

Perros hambrientos tienden sus aullidos
debajo de los árboles dorados,
y un aserrín de cálida madera
trepa al silencio en espirales mudas.

Por el pan de maíz, toda la vida
se nos quedó amarilla, pero erecta,
se nos quedó oxidada, pero firme,
y el pan aquél ya es carne, hueso nuestro.

Invisibles canarios que venían
inmiscuyendo su ternura inquieta
en el redondo pan de la amargura
nos daban alas, plumas, voces rubias…

Con el dolor del miedo nos saciaban.
Con su lívido frío. Y nos alzamos
en terca voluntad de crecimiento:
nos quisimos quedar a ver la vida.

Como una flor de liquen, arraigada
en tejado pobrísimo, sin tierra
ni apenas otra cosa que la nube,
así creció y se fue la dura infancia.

(¿Adónde? ¿Con qué escolta ilimitada
de estrellas y nenúfares? ¿Qué signos
sin descifrar dejaba? ¿Qué simientes?
¿En dónde están sus leves huesecillos…?)

Con amarillo pan hemos nutrido
la adolescencia débil y espigada,
el amor primero, lo inefable
de la esperanza: cuanto no tuvimos.

Y si crecimos, si hasta aquí llegamos
con el pan de maíz en las arterias,
fue porque el sol tribal de la naranja
se escondió con tristeza. Y nos sostuvo.

María Beneyto



sábado, 20 de marzo de 2021

Gente que busca su bandera

 

Los que dudan, los que huyen,
los amantes furtivos,
los que dejan atrás alguna idea,

los disidentes,
los hombres calumniados,
los que escuchan la voz de su conciencia,
los individuos marcados por su raza,

quienes desafían el orden de algún modo,

los que cruzan una línea incómoda,
los serenos en el campo de batalla,
los templados que no avivan las hogueras,

los que no son de aquí,
los extranjeros, también los desterrados,

los cobardes, los místicos,
los ateos, los que habitan los márgenes,
las mujeres que derriban una cerca,

los hombres demasiado humanos,
los frágiles, los locos,

los nombres vinculados a un escándalo,
los muchachos tomados por la fiebre,
los viejos que aún defienden la palabra,

los apátridas,
aquellos que buscan su bandera,
los que abren un camino diferente.

Escribe sus historias,
di sus nombres.
Aunque los señalen,
también ellos
están haciendo patria.


Braulio Ortiz Poole

martes, 16 de marzo de 2021

Canadá

Seguidor de la ley y de la patria,
quiero saber de ti,

por qué empuñas el hacha.

No me eres un extraño.
Yo he nacido en la tierra de los inquisidores
y también he temido al árbol que se tuerce.

¿De qué abono brotan tus ramas tan erguidas?
¿Qué te hizo invulnerable a los tornados?

Todo tiene un origen:

antes que una prisión,

en el mismo paisaje habría una pradera,
el captor y el recluso serían niños.

Alguna vez, la espada fue cartón,
seguidor de la ley y de la patria,
alguna vez sería Navidad,
alguna vez, ¿recuerdas?,
habrían llevado un tiovivo al vecindario.

Hombre de Dios y niño,
¿cuándo empezó la caza?

En esa luz de invierno, en tu inocencia,
¿cómo creció la noche y se hizo bosque?
¿por qué el piano eligió la gravedad?
¿cuándo el trébol amargo del verdugo?

Si pudieses mostrar tu corazón,
¿sería fruta o betún lo que enseñaras?
¿el calor de una lámpara de aceite?

Quiero saber de ti,

por qué tus sueños a veces tienen dientes.

Tú que surcas las aguas de lo recto,
¿alguna vez tuviste el mar en contra?

¿hubo alguna deriva?

Al fin de la jornada,
seguidor de la ley y de la patria,
cuando partes el pan como hizo Jesucristo,
¿piensas en Canadá?
¿en el cubierto que falta en otra mesa?
¿miras con compasión al perseguido?

O tal vez, con fervor
-una zarza que arde, pero no se consume-,
una frase te viene a la memoria:
Reprendo y disciplino a todos los que amo.

Braulio Ortiz Poole