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sábado, 6 de abril de 2019
La loca más cuerda
¿Quién es el ser humano más libre de la Tierra?
¿Quién es capaz de nacer más de una vez?
¿Quién habla con los árboles? ¿Quién llueve?
¿Quién viaja hasta el umbral de otra galaxia?
¿Quién comparte las aguas con las ninfas?
¿Quién ambiciona un tiempo sin subordinación?
¿Quién traspasa un espejo? ¿Quién es el espejo?
¿Quién brinda con Ulises en el puerto de Ítaca?
¿Quién sobrevive ileso a una tormenta dentro del corazón?
¿Quién desposa al destino? ¿Quién corteja a la muerte?
¿Quién emprende una gesta aun a sabiendas de una derrota cierta?
¿Quién para con su mano los relámpagos de un dios?
¿Quién sueña con androides que soñaron con ovejas eléctricas?
¿Quién ha visto su alma? ¿Quién vence a los molinos?
¿Quién tiene largos trenes recorriendo la estepa de sus venas?
¿Con quién es comparable la belleza del fuego?
¿A quién le pertenece lo que no es de nadie?
¿Por quién siguen doblando las campanas?
¿Quién puede competir con la imaginación?
Raquel Lanseros
martes, 2 de abril de 2019
Invocación
esa calma aparente llamada escepticismo.
Huya yo del resabio,
del cinismo,
de la imparcialidad de hombros encogidos.
Crea yo siempre en la vida
crea yo siempre
en las mil infinitas posibilidades.
Engáñenme los cantos de sirenas,
tenga mi alma siempre un pellizco de ingenua.
Que nunca se parezca mi epidermis
a la piel de un paquidermo inconmovible,
helado.
Llore yo todavía
por sueños imposibles
por amores prohibidos
por fantasías de niña hechas añicos.
Huya yo del realismo encorsetado.
Consérvense en mis labios las canciones,
muchas y muy ruidosas y con muchos acordes.
Por si vinieran tiempos de silencio.
Raquel Lanseros
jueves, 28 de marzo de 2019
Promesas que cumplir
Nací en el sur de Europa, donde todos
los pueblos se quedaron.
Soy hija del camino, el azar y la
distancia.
Amo el decir callado de los que piensan
hondo
y el tintineo feliz de quienes sueñan.
En cada surco encuentro una nueva
llanura
en cada madrugada semillas del
crepúsculo.
Defiendo la memoria como la patria
íntima
el único dominio con vino de justicia.
Reniego del rugido de expertos bien
pagados
al servicio de réditos que nunca son
el nuestro.
No tengo fe en la cháchara de este
tiempo de máscaras
me ocasiona urticaria la versión
oficial.
Soy partidaria
del fuego que consume, pero también
calienta.
He aprendido que todo en la vida tiene
un precio
con dinero se paga el de la bisutería.
Me gustan las palabras cansadas del
camino
ésas que a vida o muerte se empeñan
en decir.
¿Soy épica o hermética?
¿Versicular o clara?
¿2.0 o mística?
Quién sabe. Nadie es buen sastre
propio.
Escribo porque intuyo que mi ambición
mayor
es volver a nacer.
A veces me he atrevido a asomarme a la
sima
la oscura, la lejana, la misteriosa: yo
y ha llenado mi ánimo una certeza
insólita
yo no existo –es verdad– pero el
tiempo tampoco
sólo es ausencia limpia en un cielo de
arena
indiferente a mí que día a día se
ilumina.
Allí quiero que mires cuando yo ya
esté lejos
para gritar con fuerza todo vuelve
a empezar.
Raquel Lanseros
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