Un río, un árbol, un desierto
montañas, árboles, agua
comida, un sin fin de comidas.
un mundo, dos mundos
Norte, Sur, Países, Ricos, Pobres...
Hambre, millones de hambre.
abundancia, millones de toneladas
de abundancia, y se tira
en contenedores de diversos mundos
colores, paisajes, calles, ciudades.
él, ellos, ríen, beben, compran,
y duermen mientras las bombas
caen en algunas ciudades de Irak.
Hay silencio mientras el viento
me acaricia la frente y me besa
con un sutil beso, recordando
el viento azul que palpita
en las manos prodigiosas de un niño
que en el Sur cierra temiblemente
sus ojos, porque no tiene que comer.
Un cuento, un desierto, una montaña
caminos, ríos, andamiaje exorcizado
de una globalización que nos devora
la conciencia y aposenta en unos pocos,
la abundancia, y la miseria la convierte
en algo parecido a la rutina...
Txanba Payés
Mostrando entradas con la etiqueta Txanba Payés. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Txanba Payés. Mostrar todas las entradas
domingo, 28 de septiembre de 2008
miércoles, 24 de septiembre de 2008
Nadie
Quién escribe los versos este verano
en alguna playa desnuda del mar.
Quién dibuja aunque sea la silueta
de un verso anónimo en una servilleta
cercana al olvido de un crucigrama.
Quién escribe los versos
en un pequeño rincón de este planeta
Quién se atreve a demoler
de la cobardía, los acentos apócrifos
de los proscritos, de los gentiles.
de aquéllos atrevidos que apostaron
por el viento, la lucha y la utopía.
Quién se atreve a dibujar
el rostro anónimo de un niño
que se bebe la leche que no tiene.
Quién, por dios, quién
nos va a decir que el futuro
es una telaraña que se enreda
en las manos de lo imposible. Nadie.
Txanba Payés
en alguna playa desnuda del mar.
Quién dibuja aunque sea la silueta
de un verso anónimo en una servilleta
cercana al olvido de un crucigrama.
Quién escribe los versos
en un pequeño rincón de este planeta
Quién se atreve a demoler
de la cobardía, los acentos apócrifos
de los proscritos, de los gentiles.
de aquéllos atrevidos que apostaron
por el viento, la lucha y la utopía.
Quién se atreve a dibujar
el rostro anónimo de un niño
que se bebe la leche que no tiene.
Quién, por dios, quién
nos va a decir que el futuro
es una telaraña que se enreda
en las manos de lo imposible. Nadie.
Txanba Payés
Suscribirse a:
Entradas (Atom)