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domingo, 6 de abril de 2014

Longe de mim em mim existo


Longe de mim em mim existo
A parte de quem sou,
A sombra e o movimento em que consisto.



Lejos de mí en mí existo
La parte de quien soy
La sombra y el movimiento en que consisto.


Fernando Pessoa

viernes, 4 de abril de 2014

Dá-nos a Tua paz


Dá-nos a Tua paz,
Deus Cristão falso, mas consolador, porque todos
Nascem para a emoção rezada a ti;
Deus anti-científico mas que a nossa mãe ensina;
Deus absurdo da verdade absurda, mas que tem a verdade das lágrimas
Nas horas de fraqueza em que sentimos que passamos
Como o fumo e a nuvem, mas a emoção não o quer,
Como o rasto na terra, mas a alma é sensível...

Dá-nos a Tua paz, ainda que não existisses nunca,
A Tua paz no mundo que julgas Teu,
A Tua paz impossível tão possível à Terra,
À grande mãe pagã, cristã em nós a esta hora
E que deve ser humana em tudo quanto é humano em nós.

Dá-nos a paz como uma brisa saindo
Ou a chuva para a qual há preces nas províncias,
E chove por leis naturais tranquilizadoramente.

Dá-nos a paz, porque por ela siga, e regresse
O nosso espírito cansado ao quarto de arrumações e coser
Onde ao canto está o berço inútil, mas não a mãe que embala,
Onde na cómoda velha está a roupa da infância, despida
Com o poder iludir a vida com o sonho...

Dá-nos a tua paz.
O mundo é incerto e confuso,
O pensamento não chega a parte nenhuma da Terra,
O braço não alcança mais do que a mão pode conter,
O olhar não atravessa os muros da sombra,
O coração não sabe desejar o que deseja
A vida erra constantemente o caminho para a Vida.
Dá-nos, Senhor, a paz, Cristo ou Buda que sejas,
Dá-nos a paz e admite
Nos vales esquecidos dos pastores ignotos
Nos píncaros de gelo dos eremitas perdidos,
Nas ruas transversais dos bairros afastados das cidades,
A paz que é dos que não conhecem e esquecem sem querer.

Materna paz que adormeça a terra,
Dormente à lareira sem filosofias,
Memória dos contos de fadas sem a vida lá fora,
A canção do berço revivida através do menino sem futuro,
O calor, a ama, o menino,
O menino que se vai deitar
E o sentido inútil da vida,
O coveiro antigo das coisas,
A dor sem fundo da terra, dos homens, dos destinos
Do mundo...
 
Álvaro Campos (Fernando Pessoa)

Danos Tu paz,
Dios cristiano falso pero consolador, porque todos
nacen hacia la emoción rezada a ti;
Dios anti-científico, pero enseñado por nuestra madre;
Dios absurdo de la absurda verdad, pero poseedor de la verdad de las lágrimas
en las horas de debilidad en que sentimos que pasamos
como el humo y la nube, aunque la emoción no lo quiera,
como la huella en la tierra, aunque el alma es sensible...

Danos Tu paz, aunque nunca existieses,
Tu paz en el mundo que crees Tuyo,
Tu imposible paz tan posible en la Tierra,
en la gran madre pagana, cristiana en nosotros a esta hora
y que ha de ser humana en todo cuanto es humano en nosotros.

Danos la paz como una brisa que brota
o la lluvia por la que se hacen plegarias en los campos,
y llueve por leyes naturales, tranquilizadoramente.

Danos la paz, para que por ella siga y regrese
nuestro espíritu cansado al cuarto del rebujo y la costura
donde en una esquina está la inútil cuna, pero no la madre que arrulla,
donde en la cómoda vieja está la ropa de infancia, desnuda
del poder burlar la vida con el sueño...

Danos tu paz.
El mundo es incierto y confuso,
el pensamiento no llega a parte alguna de la Tierra,
el brazo no alcanza más de lo que la mano puede contener,
la mirada no atraviesa los muros de la sombra,
el corazón no sabe desear lo que desea,
la vida yerra constantemente el camino hacia la Vida.
Danos, Señor, la paz, seas Cristo o Buda,
Danos la paz y admite
en los valles olvidados por los pastores ignotos,
en las cumbres de hielo de los eremitas perdidos,
en las callejuelas oblicuas de los barrios apartados de las ciudades,
la paz que es de quienes no conocen y olvidan sin querer.

Materna paz que adormezca la tierra,
durmiente en el hogar sin filosofías,
recuerdo de los cuentos de hadas sin la vida allá fuera,
la canción de cuna revivida a través del niño sin futuro,
el calor, la nana, el niño,
el niño que se va a acostar
y el sentido inútil de la vida,
el antiguo sepulturero de las cosas,
el dolor sin fondo de la tierra, de los hombres, de los destinos,
del mundo...

lunes, 20 de enero de 2014

Não só quem nos odeia ou nos inveja/ No sólo quien nos odia o nos envidia


Não só quem nos odeia ou nos inveja
Nos limita e oprime; quem nos ama
Não menos nos limita.
Que os deuses me concedam que, despido
De afetos, tenha a fria liberdade
Dos píncaros sem nada.
Quem quer pouco, tem tudo; quem quer nada
É livre; quem não tem, e não deseja,
Homem, é igual aos deuses.


No sólo quien nos odia o nos envidia
nos limita y oprime; quien nos ama
no menos nos limita.
Que los dioses me concedan que, desnudo
de afecto, tenga la fría libertad
de las cumbres sin nada.
Quien quiere poco, tiene todo; quien quiere nada
es libre; quien no tiene, y no desea,
hombre, es igual a los dioses.


Fernando Pessoa-

miércoles, 19 de junio de 2013

Sou um guardador de rebanhos.

Sou um guardador de rebanhos.
O rebanho é os meus pensamentos
E os meus pensamentos são todos sensações.
Penso com os olhos e com os ouvidos
E com as mãos e os pés
E com o nariz e a boca.

Pensar uma flor é vê-la e cheirá-la
E comer um fruto é saber-lhe o sentido.

Por isso quando num dia de calor
Me sinto triste de gozá-lo tanto,
E me deito ao comprido na erva,
E fecho os olhos quentes,
Sinto todo o meu corpo deitado na realidade,
Sei a verdade e sou feliz.
__________________________

Soy un guardador de rebaños.
El rebaño es mis pensamientos
Y mis pensamientos son todos sensaciones.
Pienso con los ojos y con los oídos
Y con las manos y los pies.
Y con la nariz y la boca.

Pensar una flor es verla y olerla
Y comer un fruto es comprenderle el sentido.

Por eso cuando en un día de calor
Me siento triste de gozarlo tanto,
Y me tiendo a lo largo en la hierba,
Y cierro los ojos calientes,
Siento todo mi cuerpo tendido en la realidad,
Sé la verdad y soy feliz.  

Fernando Pessoa

martes, 15 de enero de 2013

Si yo pudiera

    Si yo pudiera morder la tierra toda
    Y sentirle el sabor
    Sería más feliz por un momento.
    Pero no siempre quiero ser feliz
    Es necesario ser de vez en cuando infeliz
    Para poder ser natural.
    No todo es días de sol y la lluvia,
    Cuando falta mucho, se pide.
    Por eso tomo la infelicidad con la felicidad
    Naturalmente, como quien no se extraña
    De que existan montañas y planicies
    De que haya rocas y hierbas.
    Lo que es necesario es ser natural y calmado
    En la felicidad o en la infelicidad.
    Sentir como quien mira
    Pensar como quien anda,
    Y, cuando se ha de morir,
    Recordar que el día muere
    Y que el poniente es bello
    Y es bella la noche que queda.
    Así es y así sea.

    Fernando Pessoa

miércoles, 9 de enero de 2013

No tengas nada en las manos

    No tengas nada en las manos
    Ni una memoria en el alma,
    Que -cuando un día tus manos
    Pongan el óbolo último,
    Cuando las manos te abran-,
    Nada se te caiga de ellas.
    ¿Qué trono te quieren dar
    Que Átropos no te lo quite?
    ¿Qué laurel que no se mustie
    En los arbitrios de Minos?
    ¿Qué horas que no te conviertan
    En la estatua de sombra?
    ¿Que serás cuando, de noche,
    Estés al fin del camino?
    Coge las flores, mas déjalas luego
    Caer, apenas miradas.
    Al sol siéntate. Y abdica
    Para ser el rey de ti mismo.

     Fernando Pessoa

lunes, 7 de enero de 2013

A veces, y el sueño es triste

    A veces, y el sueño es triste,
    En mis deseos existe
    Lejanamente un país
    Donde ser feliz consiste
    Solamente en ser feliz.
    Se vive como se nace,
    Sin querer y sin saber.
    En esa ilusión de ser,
    El tiempo muere y renace
    Sin que se sienta correr.
    El sentir y el desear
    No existen en esa tierra.
    Y no es el amor amar
    En el país donde yerra
    Mi lejano divagar.
    Ni se sueña ni se vive:
    Es una infancia sin fin.
    Y parece que revive
    Ese imposible jardín
    Que con suavidad recibe.

    Fernando Pessoa

martes, 18 de septiembre de 2012

Yo nunca guardé rebaños

Yo nunca guardé rebaños,
pero es como si los guardara.
Mi alma es como un pastor,
conoce el viento y el sol
y anda de la mano de las Estaciones
siguiendo y mirando.
Toda la paz de la Naturaleza a solas
viene a sentarse a ni lado.
Pero permanezco triste, como un atardecer
para nuestra imaginación,
cuando refresca en el fondo de la planicie
y se siente que la noche ha entrado
como una mariposa por la ventana.

Pero mi tristeza es sosiego
porque es natural y justa
y es lo que debe haber en el alma
cuando piensa que ya existe
y las manos cogen flores sin darse cuenta.

Con un ruido de cencerros
más allá de la curva del camino
mis pensamientos están contentos.

Pensar molesta como andar bajo la lluvia
cuando el viento crece y parece que llueve más.

No tengo ambiciones ni deseos.
Ser poeta no es una ambición mía.
Es mi manera de estar solo.

Heterónimo Alberto Caeiro

domingo, 16 de septiembre de 2012

Tengo tanto sentimiento

Tengo tanto sentimiento
que es frecuente persuadirme
de que soy sentimental,
mas reconozco, al medirme,
que todo esto es pensamiento
que yo no sentí al final.

Tenemos, quienes vivimos,
una vida que es vivida
y otra vida que es pensada,
y la única en que existimos
es la que está dividida
entre la cierta y la errada.

Mas a cuál de verdadera
o errada el nombre conviene
nadie lo sabrá explicar;
y vivimos de manera
que la vida que uno tiene
es la que él se ha de pensar.

Fernando Pessoa

viernes, 13 de mayo de 2011

Dactilografía

Trazo, solo, en mi cubículo de ingeniero, el plano,
firmo el proyecto, aislado aquí,
remoto hasta de quien yo soy.
Al lado, acompañamiento banalmente siniestro,
el tic-tac que estalla de las máquinas de escribir.
¡Qué nausea de vida!
¡Qué abyección esta regularidad!
¡Qué sueño este ser así!
Hace tiempo, cuando fui otro, eran castillos y caballeros
(ilustraciones, tal vez, de cualquier libro de la infancia).
Hace tiempo, cuando fui fiel a mi sueño,
eran grandes paisajes del Norte, explícitos de nieve,
eran grandes palmares del Sur, opulentos de verdes.
Hace tiempo.
Al lado, acompañamiento banalmente siniestro,
el tic-tac que estalla de las máquinas de escribir.
Todos tenemos dos vidas:
la verdadera, que es la que soñamos en la infancia,
y que continuamos soñando, adultos, en un substrato de niebla;
la falsa, que es la que vivimos en convivencia con otros,
que es la práctica, la útil,
aquélla en la que acaban por meternos en un cajón.
En la otra no hay cajones ni muertes,
sólo hay ilustraciones de la infancia:
grandes libros coloreados, para ver y no leer;
grandes páginas de colores para recordar más tarde.
En la otra somos nosotros,
en la otra vivimos;
en ésta morimos, que es lo que vivir significa;
en este momento, por la náusea, vivo en la otra…
Pero al lado, acompañamiento banalmente siniestro,
alza la voz el tic-tac que estalla de las máquinas de escribir.

Fernando Pessoa

lunes, 5 de octubre de 2009

Oda

Para ser grande, sê inteiro: nada
Teu exagera ou exclui.
Sê todo em cada coisa. Põe quanto és
No mínimo que fazes.
Assim em cada lago a lua toda
Brilha, porque alta vive

                  (Ricardo Reis)



Para ser grande, sé entero: nada

Tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa. Pon cuanto eres
En lo mínimo que hagas,
Por eso la luna brilla toda
En cada lago, porque alta vive.

                  (Ricardo Reis)

Fernando Pessoa

viernes, 5 de junio de 2009

Hablas de la civilización, y de que no debe ser

Hablas de la civilización, y de que no debe ser,
o de que no debe ser así.
Dices que todos sufren, o la mayoría de todos,
Con las cosas humanas por estar tal como están.
Dices que si fueran diferentes sufrirían menos,
Dices que si fueran como tú quieres sería mejor.
Te escucho sin oír.
Si las cosas fuesen diferentes, serían diferentes: esto es todo.
Si las cosas fuesen como tú quieres, serían sólo como tú quieres.
¡Ay de ti y de todos los que pasan la vida
queriendo inventar la máquina de la felicidad!

Fernando Pessoa