Mostrando entradas con la etiqueta Teresa Martín Taffarel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Teresa Martín Taffarel. Mostrar todas las entradas

sábado, 26 de marzo de 2011

Madre

Madre...
No pude estar contigo
y te debía un poema
No he podido llorarte
porque aún no te has ido
como todos me dicen
Estabas y yo no te veía
y ahora sigo sin verte
¡Esta tierra tan grande!
¡Este océano despiadado!
¡Esta agonía que ya no es tuya sino mía!
Por caminos velados te persigo
y tú siempre te alejas
y tú siempre regresas
y a veces acompasas tus pasos con los míos
Pero no puedo acariciarte
ni abrazarte hasta quedar exhausta
ni jamás te daré el último beso
Yo sé que todavía sigo sin llorarte
Y sé que todavía
no puedo escribirte mi poema

Teresa Martín Taffarel

domingo, 20 de febrero de 2011

Padre...

Padre...
Cada noche te enciendes en mi lámpara
Me llamas con tu voz lejana
y no sé responderte
Me miras desde el mar
con unos ojos niños
pero yo no te veo
Me invitas a tu mesa
el pan está esperando
y no puedo asistir
Yo sé que hay un lugar en tu memoria
donde estoy prisionera
Sólo quiero decirte
que en cada mediodía
te encuentro en mi ventana
Y que luego a la tarde
escucho de nuevo tus palabras
y me acuerdo de días que no existen
Yo soy el final de tu camino
Y si no vuelvo para despedirte
no pienses que estoy lejos
Tan cerca estoy de ti
que soy tú mismo
Y tengo entre mis manos
aquel pañuelo blanco

lunes, 6 de septiembre de 2010

De qué hablamos cuando hablamos del tiempo

De qué hablamos cuando hablamos del tiempo
De qué hablamos cuando decimos
esto, aquello, lo otro,
lo que siempre regresa,
lo que se va y no vuelve.
Las palabras se dicen aquí, en este momento
y retornan a su eterno sistema de silencio.

Y qué es el silencio...
el silencio es un brazo que se aleja,
la llama que se extingue,
las cenizas del fuego.
Y también es la tierra y el cielo,
el árbol y la lluvia,
cuando aún no han sido nombrados
y esperan existir en los labios humanos


Y hablamos y decimos
tiempo
y esto, aquello y lo otro.
Y al renacer en nombre
enmudecen las fuentes,
y se callan los ríos...


En el fondo del alma
hay un mar de silencio.

Teresa Martín Taffarel