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lunes, 30 de enero de 2012

Cuestionario

Aquí donde he crecido
cargando mis piedrecitas de conciencia y
falsa valentía
los niños me preguntan por la historia.

Hablan de tumbas y desconocidos
de guerrilleros fusilados y mártires ignotos
de huelgas de inquilinos y epidemias varias
de barcos y tratados.
Me preguntan por balas extranjeras y dolor en los patios
por nombres muy borrados de plazas y aeropuertos.


Yo no puedo contestarles nada
las bombas me quemaron la memoria
horadaron las balas mis certezas
la palabra patria
no sé dónde se cayó
en qué parte del incendio se consumió
sola e inútil
como un periódico viejo
comido tiempo ha
por los insectos.

Consuelo Tomás Fitzgerald

domingo, 15 de enero de 2012

De la propensión a la puntualidad

No es que haya nacido en otra parte.
Mucho menos, que me preocupe el tiempo
en su belleza de abstracta redondez lunática.

Es que los minutos me muerden los talones
hormigas enfurecidas urgiéndome a hacer
a no detenerme en función de los finales.

Es muy cierto
la prisa es un agujero en la calma del insomne
una muralla en la planicie de los sueños
un abrevadero de ilusiones que a menudo fallan

No es que me avasalle el miedo a la tardanza
pero la magia se me acaba
he perdido las fórmulas los jeroglíficos las pócimas
la clave de los secretos que guardaba
las cosas que el sabio Fritz confió a mis huesos

Lo confieso
cada vez soy menos yo
y más lo que he vivido.

Por eso es que me apuro
para no llegarle tarde
a la que realmente he sido
cuando todo se acabe.

sábado, 7 de enero de 2012

El mendigo en la plaza

Ya no tiene cuerpo
sólo mirada con legañas
párpado y odio rancio

Ya no tiene ropa que le cubra
sólo pedazos de historia recortada
que nadie supo nunca y al fin y al cabo
a nadie le importa.

No será invitado al banquete
ni irá al cielo

Ya no tiene cuerpo
sólo una mano extendida
en la que no caen monedas
sino
gotas del último aguacero.


jueves, 5 de enero de 2012

Petición al buhonero

Véndeme si puedes
un canario amarillo que cante notas rojas
los aretes que le faltan a la luna
el diente de un lagarto que no llora
un reloj que dé las 12 en mi esperanza
el blues ancestral asesorando al humo
la carrera del conejo y la tortuga
la lujuria de Blancanieves y los siete pecados capitales
las barbas de Carlos Marx y la locura de Van Gogh

Véndeme fantasías
para los niños que trabajan
y un poco de rabia para los que se conforman.

Véndeme
pero véndeme barato
la ternura
es la única moneda que me queda.

Consuelo Tomás Fitzgerald