Tenía tres años
y ahora no encuentran su cadáver
- moléculas de niño
esparcidas con la explosión –
sin tiempo para dolerse,
sin saber por qué
hace parte del número de caídos
en este día.
Que se duela mi sangre por la suya,
que mi horror les evidencie
que seguimos vivos
en el número de dados de alta
- o pasados por alto -
en este día.
Ana Milena Puerta
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martes, 25 de octubre de 2011
jueves, 29 de septiembre de 2011
GUERRERAS URBANAS
MALA PUNTERÍA
No me divierte, pero tampoco
me duele,
es algo que se hace
como amar o respirar,
es el instante en el que apunto
y logro divisar un blanco,
eludiendo ser la presa,
y dar, con mi misil, al objetivo.
Placer y dolor satisfechos
pero yo, en silencio,
tengo mi red de pescador vacía.
Somos muchas
las que arañamos desde niñas
las murallas de las buenas costumbres,
las que impedimos que se nos esculpiera,
las fugadas de una mirada paterna,
de la ceja alzada por la sociedad,
de lo fatuo
y del cuarto rosado con barbies.
Somos muchas las que hablamos
con una voz propia
que no pudieron arrebatarnos,
las que gozamos multiorgasmos
- esa cosa que no debimos pronunciar -
las que no nos rendimos
a ocupar el lugar asignado
y ocultar el estallido que somos,
la imprudencia que somos,
la incomodidad que somos.
Porque somos innumerables
las que aprendimos
a ser guerreras de nuestra historia
y a fabricarla a nuestro amaño.
Ana Milena Puerta Hernández
No me divierte, pero tampoco
me duele,
es algo que se hace
como amar o respirar,
es el instante en el que apunto
y logro divisar un blanco,
eludiendo ser la presa,
y dar, con mi misil, al objetivo.
Placer y dolor satisfechos
pero yo, en silencio,
tengo mi red de pescador vacía.
Somos muchas
las que arañamos desde niñas
las murallas de las buenas costumbres,
las que impedimos que se nos esculpiera,
las fugadas de una mirada paterna,
de la ceja alzada por la sociedad,
de lo fatuo
y del cuarto rosado con barbies.
Somos muchas las que hablamos
con una voz propia
que no pudieron arrebatarnos,
las que gozamos multiorgasmos
- esa cosa que no debimos pronunciar -
las que no nos rendimos
a ocupar el lugar asignado
y ocultar el estallido que somos,
la imprudencia que somos,
la incomodidad que somos.
Porque somos innumerables
las que aprendimos
a ser guerreras de nuestra historia
y a fabricarla a nuestro amaño.
Ana Milena Puerta Hernández
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