Me dijo que el hambre alimenta su vida.
Me dijo que el frío acaricia sus hombros.
Que la noche siempre ilumina su sueño.
Me dijo que fue grande, después pequeño,
que no hay suelo en la Tierra
que él no hubiera pisado.
Me dijo que hubo un tiempo
en el que había amado
y que la soledad ahora,
esa soledad real, dura,
no era más que un animal agazapado
esperando su final con ojos tristes.
Elena Rodríguez
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lunes, 12 de febrero de 2018
sábado, 10 de febrero de 2018
Ondenwald
Parece que todo estuviera callado
pero el Odenwald habla en susurros.
No es un bosque cualquiera,
es un espejo antiguo
donde el viento te acaricia
y trae luciérnagas la tarde.
Es la huella en el barro, castaños eternos,
el aroma del musgo, la hiedra mojada.
Si paras un momento al borde del camino
y escuchas crepitar las hojas,
oyes el comienzo del mundo,
la vida que emerge, su canto.
Recuerda su nombre, no olvides nunca
el lugar donde el silencio
se convierte en la respuesta.
Elena Rodríguez
pero el Odenwald habla en susurros.
No es un bosque cualquiera,
es un espejo antiguo
donde el viento te acaricia
y trae luciérnagas la tarde.
Es la huella en el barro, castaños eternos,
el aroma del musgo, la hiedra mojada.
Si paras un momento al borde del camino
y escuchas crepitar las hojas,
oyes el comienzo del mundo,
la vida que emerge, su canto.
Recuerda su nombre, no olvides nunca
el lugar donde el silencio
se convierte en la respuesta.
Elena Rodríguez
jueves, 8 de febrero de 2018
Un niño
Se acercó sonriendo.
Levantó su puño cerrado.
Ofrecí la palma de mi mano abierta.
Depositó una piedra.
Nos miramos.
Se alejó torpe, despacio,
orgulloso del mensaje
y feliz de su misterio.
Elena Rodríguez
Levantó su puño cerrado.
Ofrecí la palma de mi mano abierta.
Depositó una piedra.
Nos miramos.
Se alejó torpe, despacio,
orgulloso del mensaje
y feliz de su misterio.
Elena Rodríguez
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