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lunes, 23 de junio de 2014

Salió como pudo, a rastras.

Salió como pudo, a rastras.
Tosió, se sacudió la ropa.
Miró alrededor.
Se limpió las pestañas del polvo.
Se limpió la lágrima.
Se olvidó de mirar atrás
donde estaban ellos.
Se palpó la cabeza
para saberse vivo.
la rodilla con un corte
n o tan profundo como el del alma.
En las manos, aún,
conservaba la tiza
con la que antes
había dibujado un barco
al borde de la playa.
Miró alrededor
buscando una pared en pie
para seguir dibujando el puente.
En medio de la nada lisa
sólo encontró aquella superficie
y escribió su nombre
y el de su hermano
en el vientre de un obús.


Begoña Abad

sábado, 21 de junio de 2014

La vida es un traje a medida

La vida es un traje a medida,
una funda en la que cabe todo,
un siniestro disfraz, un disparate.

Es un molesto tejido que a veces incomoda,
un amuleto inútil,
una quebrada pata a la que estás atado,
una ligera liebre que se escapa.
Es un estrecho paso, un paso a nivel,
una cuesta que cuesta, por la que luego rodaremos.
Una barrera a lo innombrable
un tragaluz a lo eterno.
Una excusa para amar, un deseo de ser amado.
Algo externo que nadie soluciona,
algo de lo que nadie se hace responsable nunca.
Un peligroso animal agonizante,
un requiebro, un regalo, un traje inacabado.
Un tren en marcha, una marcha en tren.
Un polvo agotador, una censura,
un deseo carnal, un delicado imán,
un tesoro encontrado en la basura.
Una medida del tiempo sin medida,
una pirueta asombrosa, inesperada,
un todo que, sin embargo,
se nos escapa siempre hacia la nada.

Begoña Abad






miércoles, 16 de abril de 2014

Mi abuelo



Mi abuelo no salió de su pueblo.
El pueblo tenía cuatro casas,
cuatro calles, cuatro caminos,
cuatro vecinos, cuatro perros.
No había en él ni obispos, ni ministros,
ni putas, ni altos cargos,
no había empresas, ni banca, ni iglesia había.
En realidad no salió nunca de su molino.
Ya es casualidad que por aquel lugar,
remoto y olvidado,
acertara a pasar la vida.
Mi abuelo hablaba poco, pero sabía mucho,
todo lo aprendió mirando la muela
que, implacable, con el mismo eterno movimiento,
machacaba siempre el grano, hasta hacerlo polvo.  


Begoña Abad

sábado, 12 de abril de 2014

Iré tan lejos


Iré tan lejos
como me lleva mi pensamiento,
pero volveré siempre
a la casa que habito.

Begoña Abad

miércoles, 26 de marzo de 2014

No sé si te lo he dicho


No sé si te lo he dicho:
mi madre es pequeña
y tiene que ponerse de puntillas
para besarme.
Hace años yo me empinaba,
supongo, para robarle un beso.
Nos hemos pasado la vida
estirándonos y agachándonos
para buscar la medida exacta
donde poder querernos.

Begoña Abad


miércoles, 12 de marzo de 2014

¿Qué haremos?


Qué haremos los que nunca
saldremos en portadas de lujo,
los que gastamos sólo calderilla
y los que no atamos los versos
en líricas reales octavillas.
Los que no compramos más obra
que la del pintor sin corte
y los que leemos la prensa gratuita.
Los que nunca fuimos a París,
ni sabemos lo que es volar en business
porque somos turistas de bajo coste.

Qué haremos los que nunca tendremos
una foto con el rey o el ministro
los que no conoce ni cristo
porque trabajamos a turnos
o a destajo, en la obra de vivir
sin esperar más lujo
que hacerlo a pierna suelta.

Qué haremos los que creemos
que vivir es posible sin explotar a nadie
y que no hay más ganancia
que la de reconocernos siempre
cuando miremos al otro.

Qué haremos los que nunca
justificamos la guerra
aunque pongan banderas
en nuestro territorio.

Qué haremos los idiotas
que aún tenemos fe
en la naturaleza humana
contra los tiburones y las alimañas
que habitan la tierra
y los que abrimos puertas
en cada esquina
y dejamos la ventana abierta
como en noche de reyes,
cada día del año, sin zapatos, sin carta,
sólo por el placer de la espera.



BEGOÑA ABAD

martes, 15 de octubre de 2013

A los cincuenta me nacieron alas

A los cincuenta me nacieron alas.
Dejaron de pesarme los senos
y los pensamientos que cargaba desde niña.
A las alas les enseñé a volar
desde mi mente que había volado siempre,
y comprobé desde el aire
que mientras yo anduve dormida tantos años
alguien trabajaba afanosamente
recogiendo plumas para hacer esas alas.
Tuve suerte de que cuando estuvieron hechas
me encontraron despierta en el reparto.

Begoña Abad

lunes, 19 de noviembre de 2012

Podría haberme emborrachado

Podría haberme emborrachado
de ansiolíticos potentes
o de vodka barato.
Podría haberme enganchado
a la coca, a las telenovelas
o al chocolate.
Podría haberme hecho adicta
a tus ausencias
a tu malquerer, a tu dolor,
a tu lista de contraindicaciones,
pero preferí averiguar
qué eran los dos bultos
que me nacían en la espalda
y echarme a volar.


Begoña Abad

miércoles, 30 de julio de 2008

SÉ DE QUÉ LADO ANDO...

Sé de qué lado ando
lo que defiendo,
qué bandera elijo,
igual que sé el color de tus ojos
y el hueco de tu ausencia.
Sé la medida del dolor
que soporta un hombre
y la del amor
que entrega a puñados
una mujer.
Conozco el calor que no se olvida
cuando se tuvo en brazos
un niño dormido
o un hombre despierto.
Recuerdo que fui niña
y el largo camino
que me cambió en mujer.
Ahora que sé tanto
y me queda por aprender
todo lo que aún desconozco,
tomo lecciones
cada madrugada
y a la vida
le pregunto sin miedo,
como niña,
entusiasmada por cada respuesta
que me ofrece.

BEGOÑA ABAD