Mostrando entradas con la etiqueta África. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta África. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de enero de 2021

SOBRE EL FALSO ETIQUETADO DE MERLUZA PROCEDENTE DE ÁFRICA 10 (QUE SE VENDE COMO EUROPEA O AMERICANA)

 Ahora lo sabes,
también los peces tienen que pasar las fronteras,
llorar todas sus afonías,
pedirle impuestos a la luna llena que cada noche se disuelve en sus lágrimas
cuando se ha roto “la cadena de frío” en sus maltrechos corazones marinos.
Pero así es la soledad en el agua cuando se sabe de antemano
que compartirás el envase (con otro solitario) en algún frigorífico,
así son los falsos pasaportes
para los que no saben llorar bajo el agua
y terminan en los supermercados con la carne limpia y sin escamas,
lista para meter al horno.

Nilton Santiago

martes, 11 de diciembre de 2018

LA INÚTIL MUERTE




Han quedado sobre la tierra

los oscuros cuerpos de los hombres de inútil muerte,
y en el oculto corazón de los demás arde todavía la llama del odio estúpidamente despierto.
Inútil odio.

En un apacible cobijo

de hermosas paredes
todo ha sido cambiado;
dos hombres importantes se han sonreído, se han dado la mano.

De nuevo todo inútil,

la lucha de los vivos,
la muerte de los muertos.

De nuevo todo inútil,

el hambre...


Agnès Agboton


jueves, 26 de mayo de 2016

ÍNDIGO TUAREG




Yo soy la que viste color en la piel
Adornando la carne con tonos desérticos de índigo
Mis historias se narran bajo los ojos
Sobre pómulos de mantequilla
No necesito un cielo de metal
Un ataúd tallado en hueso, majado en sangre
Soy un millón de constelaciones moldeadas en lodo
El color de un cielo que despierta
Recuerdos azul púrpura, secretos sumidos en tormentas de arena
Entre mi amante el desierto
Y yo



T.J. Dema

jueves, 31 de octubre de 2013

Elegía Africana

Somos los prodigios que Dios hizo
para probar la fruta amarga del Tiempo.
Somos muy valiosos.
Y un día nuestro sufrimiento
se transformará en las maravillas de la tierra.
Ciertas cosas que ahora me abrasan
se trocan en oro cuando estoy contento.
¿Véis el misterio de nuestro dolor:
lidiar con la pobreza
al tiempo que cantamos y soñamos cosas bellas
y que nunca maldigamos la calidez del aire
ni la fruta cuando está sabrosa
ni las luces que con suavidad rebotan en las olas?
Bendecimos las cosas hasta en el dolor.
En silencio las bendecimos.
Por eso nuestra música es tan dulce.
Hace que el aire recuerde.
Se urden prodigios secretos
que sólo el Tiempo desvelará.
También yo he oído cantar a los muertos.
Y me cuentan que
esta vida es buena,
me dicen que la viva con sosiego
con fuego, y siempre con esperanza.
Hay prodigio aquí,
y hay sorpresa
en todo lo que mueve lo invisible.
El océano está lleno de canciones.
El cielo no es enemigo.

El destino es nuestro amigo.