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jueves, 26 de noviembre de 2020

Únicos. Sí. Lo somos.

 Únicos. Sí. Lo somos.

Las huellas dactilares.

El iris. La retina.

La red venosa palmar.

La geometría de la mano o de la oreja.

Y las huellas podales.

Y la fisonomía de tu rostro.

Y la antropometría.

Y el ADN presente en sangre, orina,

en el sudor, las lágrimas, la piel,

los bulbos del cabello.

Todo esto te hace único.

No hay ni habrá otro ser que tenga

tus huellas dactilares ni tu iris,

ni tu ADN. Nadie. Nunca.

Lo que quiere decir que todos los demás

también son únicos e irrepetibles.

Y ese milagro incomprensible de ser uno

es cosa repetida tantas veces

que se vuelve magia barata.

Somos iguales en el hecho de ser únicos.

Hermosa paradoja intrascendente

que hace insolvente al nombre propio,

y al yo lo deja en el abismo.

 

Juan Bonilla

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Cuanto sé de mí

Mi dni: 31650987C.
El pin de mi teléfono es 9276.
El de mi visa —número 4940005043313975— es 7692.
El de mi mastercard —número 0030443298919438— es 9276.
El password de mi email juanbonillagago@yahoo.es es cruyff1974.
La clave de mi cuenta en ebay, usuario varanasi2003, es toureiffel1918.
Para entrar en mi cuenta del BBVA,
marque en bbva.es el número de mi VISA
y escriba cruyff1974 cuando le pidan la clave.
La de mi cuenta en iberlibro es kyntaniya23.
Lo mismo para paypal.
Lo mismo para uniliber.
Número clave del portero automático de mi casa
en Menéndez Pelayo 29, Sevilla, 6691.
Número clave de mi cuenta e-barclays, es 50987,
usuario número de mi tarjeta mastercard.
En RENFE, IBERIA, VUELING, BRITISH AIRLINES,
soy bonilla66, y mi clave de acceso: cuidadoconelperro.

Creo que nunca antes un poeta
había puesto tanta intimidad
al alcance de sus lectores.

Juan Bonilla

domingo, 3 de abril de 2011

Cordura de Dios que quitas el pecado del mundo.

Padre nuestro que estás en paradero
desconocido, líbranos de Ti.

No nos llenes el tiempo con tu ausencia.

Tú utilizaste el fuego del infierno
para encender el sol de nuestra infancia.

No nos des certidumbre de tus ojos
después de que los nuestros ya no puedan
mirar la rosa negra de la vida.

Oh cordura de Dios que catas
el pecado del mundo,
dispendia tu bondad con los cobardes,
los que te encuentran en cualquier fenómeno
de meteorología, los que imponen
tu Nombre en leyes y oraciones.

Confórmate con ser un huésped
de nuestra infancia rota en mil pedazos.
Vacíanos de Ti,
regresa a tus orígenes
a aquella inmensa noche de tormenta
en la que el miedo de unos monos te inventara.

Juan Bonilla