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martes, 3 de abril de 2018

LA PARCELA



A todos nos toca, a lo largo de la vida, 
una parcela de dolor. Ser feliz es efímero,
se pierde en un instante. Sin embargo, el dolor
aparece impensable y lo cercena todo.
Te sigue intermitente. Y cuando crees
que ya se ha ido y vuelves a gozar
y a ver el cielo con ojos de esperanza
viene de nuevo el rayo y te fulmina.
Nunca fui pesimista. Siempre apuré la vida
con un deseo amoroso. Ni siquiera
ahora que tengo la sentencia encima
quiero abatirme. Y lucho despiadado;
pero he aprendido, con años y memoria,
que a todos nos toca la parcela.
Y, pronto o tarde, tienes que cultivarla.

J.M Santiago Castelo

jueves, 29 de marzo de 2018

CALENDARIO


Lo malo de esta situación
­­–o lo bueno, según se mire, que todo es relativo–
es que hay que vivir al día.
Se acabaron las citas, las agendas. De pronto
nada sirve de un día para otro.
Ni tú mismo mandas. Es tu propio organismo
tu luz y tu ceguera. Nada importa que el sol
salga radiante hoy y se vista de domingo.
Hay otro calendario y otro dedo en las nubes
y has de acostumbrarte a saber que eres sombra
tú que siempre creíste en la luz del verano.

J.M Santiago Castelo

domingo, 25 de marzo de 2018

La sentencia

 
Lo malo de esta situación
­­–o lo bueno, según se mire, que todo es relativo–
es que hay que vivir al día.
Se acabaron las citas, las agendas. De pronto
nada sirve de un día para otro.
Ni tú mismo mandas. Es tu propio organismo
tu luz y tu ceguera. Nada importa que el sol
salga radiante hoy y se vista de domingo.
Hay otro calendario y otro dedo en las nubes
y has de acostumbrarte a saber que eres sombra
tú que siempre creíste en la luz del verano.

 J.M. Santiago Castelo

miércoles, 21 de marzo de 2018

LA OTRA ORILLA



Cuando ya estás cansado
de tanta medicina,
de tanta prueba clínica,
de tan modernas técnicas
y el dolor sigue ahí
bailando entre las goteras
de lo que fue tu cuerpo,
piensas si no sería
mucho mejor que bueno
dejar todo tirado,
marcharte suavemente
y desde la otra orilla
contemplar este mundo
que dejó de ser tuyo.
Sin dolor ni nostalgia.

José Miguel Santiago Castelo