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miércoles, 10 de marzo de 2021

Malditos sean

Malditos sean los hombres que fabrican montes en llamas,
los que construyen con sus manos edificios de ceniza,
los que incineran el cuerpo verde de la naturaleza.
Malditos sean los hombres que redactan la esquela de los bosques,
los que disfrutan viendo arder la savia,
los que terminan con la vida centenaria de Galicia.
No hay lágrimas suficientes en Asturias para apagar la risa del fuego,
para curar los ojos calcinados de la tierra.
Pero tampoco debe haber perdón
para los que hacen de la catástrofe su idioma
y del fuego su mensaje esparcido por España.
No habrá paz para quien construya árboles caídos,
vida abrasada, madrigueras de carbón.
Que caiga pues la mano más dura de la justicia
del mismo modo que han derribado el pecho del bosque,
la casa de los pájaros, la paz de las aldeas
y la vida que ayer aún latía
en las que hoy son las colinas más tristes de la tierra.

Marwan




lunes, 8 de febrero de 2021

Alcornoques

 

Hay un olor que impregna la hojarasca
de palabra quemada,
lo que mantiene a raya tu propio y terco fuego.
De sobras sabes de su resistencia
ante el aire que arrasa y que devora.
La corteza protege
de ser ese papel vuelto una pira
sobre el bosque abrasado. De nuevo
llega la ebriedad viva del descorche,
la roja desnudez desprotegida,
el emergente desollado anhelo
listo para enfrentarse a otra grafía
de la rugosa albura imprevisible.
Bajo las hojas vive el enigma de todo.
El tono, el ritmo de esas mismas hojas
que escarban sin saber si son raíces
que invierten su función de labrantío.

Efi Cubero

viernes, 24 de abril de 2020

DEFENSA DE LA TIERRA (Abril de 2020)




Porque nací en una tierra sin tierra, donde las jaras se apoderaban del monte en cuanto el azadón o el pico se quitaban el sudor o refrescaban la garganta.

Porque nací en una tierra donde las semillas germinaban muy lentamente en la solana de diminutos bancales pidiendo a gritos unas gotas de agua para combatir la sed del mediodía.


Porque crecí en una tierra sin tierra, un incendio en verano era la crónica de una tragedia anunciada para el frío invierno de los tenados.


Porque crecí en una tierra sin tierra que al amanecer miraba las nubes del cielo esperando el milagro del pan y los peces, y los días de lluvia recogía el agua de los canalones en los cubos del futuro, comprendí con dolor el desgarro que sienten las riberas cuando el arroyo empieza a secarse, y aprecié enseguida el valor del fruto maduro en las despensas del hambre.


Porque nací y crecí con gente trabajadora, apegada a la tierra y agradecida, me duelen como propias las heridas envenenadas del planeta y la alarmante asfixia de sus cansados pulmones.


Pero, por venir de donde vengo, también sé que quien no se doblega ante la adversidad acaba venciéndola; que quien con paciencia y tesón siembra, recoge; que quien planta un árbol está empezando a hacer crecer un bosque.

Eduardo Alonso

 Recreación en vídeo del texto por José Luis González Pérez el día del libro 23 de abril de 2020. Biblioteca pública de Lora del Río



 

Texto leído por Monserrat Tomás Hernández en Radio Edu, la radio educativa de la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura.

Lectura del texto en RadioEdu, radio educativa de la Consejería de Educación de la Junta de Extremadura.


domingo, 19 de abril de 2020

CAMBIO CLIMÁTICO




DICEN QUE YA no llueve cuando toca
                          ni escampa a su debido tiempo.

El río se evapora y emigra para siempre,
                          las nubes guardan gotas frías,
proyectan inundaciones y huracanes.
Crecen agujeros negros
que incuban el centro de la nada.

Dicen que se deshacen los polos y se desbordan los mares,
y bajos sus fondos marinos habitan extrañas criaturas,
gambas gigantes y medusas,
anémonas de mar y arañas acuáticas.

Las hojas ya no saben cuándo dejarse caer
Y los pájaros han comenzado el regreso sin acabar de irse.

Dicen que hará calor.
Donde sembramos manantiales de arena y de ceniza
                          solo nos queda cosechar desiertos.

Amalia Iglesias Serna




jueves, 5 de febrero de 2015

Selva amazónica

(A las tribus Panare y Hotis)

Aquí en Kayamac todo es distinto,
el amanecer convoca la luz
el silencioso sol
afanadamente arropa el caserío
de la tribu.

Camino como guardia que cuida de su mundo
entre la belleza de las churuatas
pobladas del tibio olor a sueño
y la apacible mirada de los niños indígenas.

Me recorre como un escalofrío
al presentir aquí
mi herencia milenaria
mi permanente nostalgia.

Al fondo de la churuata
en sus hamacas
treinta familias Eñepá se desperezan
y ofrendan a Dios hermosas flores
que prodiga la selva.

Es la hora del rito.

Los cantos,
la comida,
el baile,
y la bebida nos convocan
con la voz del raudal,
en el que se abre paso la curiara
con los dueños de este paraíso.

Yo naufrago al intentar cruzar el puente
me habita el terror de los caimanes y pirañas
mi ropa se moja
mi cámara se inunda de aguas cristalinas
la memoria empieza a invadir el corazón
y revivo todas las variedades de nostalgia.

Me alimenta de la palma su moriche,
sabroso fruto con olor a semen.
El espeso sabor de la guanábana.
me devuelve a un espacio sin edad.
El raudal rodeado de negras esculturas
me delinea a ese Dios sin tiempo.

Me sumerjo en tus aguas
me deleito en tu arboleda
me alimento de tus frutos,
me llevo tus limones.

Me aferro a la selva
ese mundo que siempre será mío
y como tesoro guardo
el amuleto de huesos,
el medallón de cráneo de mono
y las chaquiras
para que me salven en las horas de prueba.

Mi corazón se parte en dos mitades
y mi ser llueve.

Llueve intensamente,
llueve a cántaros.

HERNÁNDEZ, CONSUELO

sábado, 3 de enero de 2015

ÁRBOLES




Hay que aprender. Los árboles de invierno.
Ese cubrirse hasta los pies de escarcha.
Inamovibles cortinajes.

Hay que aprender la franja
donde el cristal ya humea,
y el árbol va cruzando la neblina
como los cuerpos la memoria.

Y tras los árboles el río,
las alas silenciosas de los ánades,
la cegadora noche azul y blanca
donde hay paradas cosas en capuchas.
Hay que aprender aquí los gestos
inenarrables de los árboles.


Agnes Nemes Nagy

lunes, 31 de marzo de 2014

Porque el hombre es un árbol en las dehesas




Porque el hombre es un árbol en las dehesas.
Así como el hombre crece, crece el árbol
y tal como se tala un árbol, se tala a un hombre.
Y yo no sé
ni dónde estuve ni dónde estaré.
Como un árbol en las dehesas.

Porque el hombre es un árbol en las dehesas.
Como un árbol anhela las alturas
como hombre arde en el fuego.
Y yo no sé
ni dónde estuve ni dónde estaré.
Como un árbol en las dehesas.

Amé y también odié.
Probé de esto y de aquello.
Me enterraron como si fuese polvo
y en mi boca permanece un amargo muy amargo.
Como un árbol en las dehesas.

Porque el hombre es un árbol en las dehesas.
Tal como el árbol él tiene sed de agua
y como el hombre también queda con sed.
Y yo no sé
dónde estuve ni dónde estaré.
Como un árbol en las dehesas.

Natan Zach

jueves, 20 de marzo de 2014

MARINA HABLA CON ÁRBOLES


Marina habla con árboles, entiende
su alta edad, el estremecimiento
del verano en sus hojas. Por su espina dorsal,
como a esa rama tierna, recién
brotada, asciende
este coro danzante, sonajero del viento,
que le canta al oído.

La estoy viendo ofrecer su inocencia sin traba,
sonreír, explorar
un lenguaje preciso, de raíces
secretas, que no tiene alfabeto  —y es ya esta palpitación
del mundo, respirándome a fondo–.
Pecho alado y en paz,
criatura tan dentro
como un cielo de agosto, hacia arriba, en lo alto,
donde canta la vida, donde la vida es
bella aún.

Marina habla con árboles
–me dices–, aunque tenga 3 meses.
Aunque algunos no escuchen, porque sólo
sonríe, porque no sabe hablar.


Adolfo Cueto  

miércoles, 12 de febrero de 2014

No dejes de cantar el árbol

  

No dejes de cantar el árbol.
El árbol es una columna de canciones que envejece creciendo.
El árbol lleva en sí la verdad de la llama.
El inmóvil ampara la verdad frágil del vuelo
y fabricó bandera a la verdad invisible del viento.
Si quieres conocer la verdad de los sueños ahogados
pregunta a la raíz que crece envejeciendo.
La verdad de la tierra se hace miel en los frutos
en las ramas se hamaca la verdad de los nidos.
En el tronco más quieto devana carretel el horizonte
y prepara la verdad de los viajes.
(La verdad de la sombra nació abrazada a un árbol)
Y en la médula ciega que irradia sus anillos
apoyaron los lechos la verdad de la muerte.
En ella la verdad del postrer aposento
- las cuatro tablas últimas -
paciente para ti secreta va creciendo.
En su liber oscuro escala de los zumos
la terrible verdad del cadalso madura.
Pregunta al árbol solo sobre los campos asesinados a metralla
el último regusto de la sangre.
Pregúntale. Es el árbol la única
silenciosa verdad que crece envejeciendo

Josefina Pla

lunes, 17 de junio de 2013

Árbol y poema


Aquí hay un árbol:
el viento canta poemas sin palabras
en su amplia copa.

que el destino del árbol es convertirse en papel:
un papel con ansias de palabras

de una palabra con ansias de plasmarse en el papel
de una palabra con ansias de empezar un poema

de un poema no escrito que ansía su primera palabra
de un poema que ansía su poeta
Pero sé también
que el poeta sufre
cuando se tala el árbol para hacerlo papel.

María Wine

lunes, 13 de mayo de 2013

Pacha takipa / Cantos de la tierra

Pacha takipa

Saramanta takiy nuqapi yakuri samay
Taki punchau ñaupakhina taki
k'ullu sonccohima muyu ima nima huañushca
suttuyhinamicjuchiy pucuycuna.
Saramanta: taki, yaku, samai...
Causay punchau tarpunahuancuna cayna-punchau
trigo parhuayna poccoy ima sisay pachacunapi.

Cantos de la tierra

De maíz son mis Cantos y de agua mi esencia.
Canto hoy como antes cantaron
como terca semilla que se niega a la muerte,
así como gota que alimenta la fuente.
De maíz: cantos, agua, esencia...
Vivo hoy con la siembra de ayer,
como espiga madura que florece en la tierra.

Freddy Chinkangana

jueves, 9 de mayo de 2013

Urku kuna/ Las montañas

 Urku kuna

Urkukuna ccatinacuy rikunacuna
machu nukanchimanta
cuyakuna paca-shimi taita nukanchimanta
mosccoycunari nukanchimanta churimanta.

Las montañas

Las montañas continúan la mirada
de nuestros abuelos
los amores secretos de nuestros padres
y los sueños de nuestros hijos.

Fredy Chikangana

lunes, 5 de noviembre de 2012

El árbol

Cuando llegaron sus verdugos
lo encontraron florecido
con ademán de vientre,
golpeáronlo despiadadamente
en su amoroso verde
y él de vez en cuando
soltaba un pájaro o gemía mariposas.

Nadie lloró cuando alargó
sus raíces, acariciando
aún con vida
la tierra cercana.

Y por el pasillo angosto,
a él, que era alto y ancho,
sacáronlo en tandas.

Sólo sus arterias sollozaron
cuando una brisa pasajera
le desarmó las últimas ramas.

Jan Martínez

lunes, 23 de julio de 2012

Petróleo y conciencia

Brindamos por nuestra propia extinción. ¡Salud!
En el cóctel de carbón: el primer helecho del mundo
y también nuestros huesos cuando desaparecemos.
En un año frígido, arde un millón de años.


El petróleo es la conciencia de la tierra, que apuramos
para satisfacer a nuestros dioses de las refinerías...


Steven White

sábado, 17 de diciembre de 2011

La Gran Nebulosa de Andrómeda

Llegamos al campamento después
De la noche, en lo alto de una cumbre abierta
Mirando alrededor cinco mil
Pies de montañas y millas más
Allá de millas de valle y mar.
En la oscuridad llena de estrellas cocinamos
Nuestro macarroni y comemos
A la luz de una lámpara. Las estrellas se agrupan
Alrededor de nuestra mesa como moscas de fuego.
Después de nuestra cena nos vamos directo
A la cama. La noche es fresca
Y clara. La luna está a tres días
De estar llena. Nos acostamos en la cama
Y observamos las estrellas y la girante
Luna a través de nuestro pequeño telescopio.
Más tarde en la noche los caballos tropiezan
Alrededor del campamento y yo despierto.
Me apoyo en mi codo observando
Tu bello rostro durmiente
Como una joya en la luz de la luna.
Si tienes suerte y las
Naciones te dejan, vivirás
Muy lejos dentro del siglo
Veintiuno. Yo levanto el lente
Y observo a la Gran Nebulosa
De Andrómeda nadando como
Una ameba fosforescente
Lentamente alrededor del Polo. Muy
Lejos en distantes ciudades
Hombres con el corazón con grasa planifican
Asesinarte mientras duermes.

Kenneth Rexroth

lunes, 31 de octubre de 2011

Lamento en la montaña

Aún te veo, río de mi vida,
con los ojos que miran las montañas.

Yo era una montaña con almendros
montaña solitaria.
Y viniste alegre con tu canto
y me besaste toda con tu agua.
Me dejaste inquietud para la noche
y el alma enamorada.

Aún te veo, río de mi vida,
en la curva lejana,
te vas cantando más entre los chopos,
te vas cantando más que en tu llegada.
Y yo,
paralítica montaña;
inmóvil te recuerdo,
enferma de volcanes, alocada,
espero tu regreso, río loco,
que pasaste besando
mi cuerpo de montaña.
Tuviste que seguir tu destino de río,
y yo el mío triste de tierra amontonada.

Me dice el viento que vas al mar,
Te sigo río mío, con los ojos,
Te sigo río mío con los ojos,
ya que no puedo seguirte con las plantas.
Soñé… te quedarías a mi lado,
como un lago sin cisnes,
para siempre,
acunando mi ansia.
Qué locura más loca
enamorarse de un río una montaña!

Gloria Fuertes

martes, 13 de septiembre de 2011

Todos contra la contaminación

Que los hombres no manchen los ríos.
Que los hombres no manchen el mar.
Que los niños no maltraten los árboles.
Que los hombres no ensucien la ciudad.

(No quererse es lo que más contamina,
sobre el barco o bajo la mina.)

Que los tigres no tengan garras,
Que los países no tengan guerras.

Que los niños no maten pájaros,
Que los gatos no maten ratones,
Y, sobre todo, que los hombres
No maten hombres.

Gloria Fuertes

domingo, 11 de septiembre de 2011

ECOLOGIA ESENCIAL

La tierra no es un regalo de nuetros padres,
es un préstamo de nuestros hijos.
Curar la tierra sí -esta enferma-
pero antes ,curar la pobreza
curar al hombre.

Ecología sí
pero antes el niño que el árbol.
el niño antes que el río,
el hombre antes que el mar.

Cometemos falta,
si muere un árbol sin agua.
Cometemos crimen,
si muere un niño sin pan.

No hay hielo sin agua.
no hay hielo sin frío.
No hay trigo sin agua.
No hay trigo sin campesino.

No hay mar sin agua.
No hay mar sin marinero en faena.
no hay llanto sin agua.
ni hay llanto sin pena.


Gloria Fuertes

domingo, 5 de junio de 2011

Polución

Ahora sí que estamos en capilla. 
Ningún juez ha firmado la sentencia 
para dejar de ver el rostro de los días, 
los cabellos del aire, 
los pies de las montañas. 
Las fábricas se salen con las suyas: 
inmolan 
lo que aún nos quedaba en el haber. 
Y la muerte produce dividendos 
en esta sociedad a tumba abierta 
que llaman de consumo. 
Hasta a la mar le duele el horizonte, 
la soledad de nuestra compañía. 
Está perdiendo el aire los pulmones, 
la mar sus esperanzas 
y los ríos sus muslos sin regazo. 
Y no digamos nada de las penas 
de quienes van la noche trabajando 
para dar con el alba. 
Haced un plebiscito. 
Y que voten los árboles 
con sus nidos vacíos, 
las aguas con sus peces flotando a la deriva, 
las desprovistas madrigueras. 
Y que voten también los desiertos, 
las islas, las arenas, 
los cestos de basura de las calles, 
el beso de los novios y los cines. 
Sí, votemos por el sueño de la vida 
los que estamos al borde de la muerte. 

Pedro García Cabrera

miércoles, 11 de mayo de 2011