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jueves, 1 de marzo de 2012

Los gorriones

Los gorriones son gente de cuidado.

Desconfían muchísimo. Hacen bien.

No tienen sindicatos ni matrículas,

nadie los riega todas las mañanas,

no llegan a menudo a centenarios,

las uñas se les ven sin manicura,

de pequeñitos fueron sólo un huevo,

los chinos les juraron guerra a muerte,

en otoño les duelen las junturas,

las bichas hipnotízanlos protervas,

llámanles maricones los ministros,

los flautistas defecan en sus barbas,

desplúmanles pechugas los enanos,

plántanles cepos los latifundistas,

móntanles redes los de la fritanga,

ahógalos de amor el tierno infante,

son gente con qué pocos partidarios

los jodidos gorriones. Son triperos.

Son bajitos. Y vuelan, pero poco.

¡Cómo no van a ser insoportables!

Échales más veneno en las miguitas.

Jesús Munárriz


lunes, 22 de febrero de 2010

Niebla

En esta niebla espesa que uniforma y disfraza
y agrisa los colores de personas y cosas,
en esta niebla fría, pegajosa, bancaria,
se está adobando Europa.

Sobre montes y leyes, sobre normas y ríos
extienden su sonrisa las multinacionales
y dan su decidido apoyo a los políticos
si resultan rentables.

Con el siempre eficaz truco del todo o nada
se le pide que asienta al pueblo soberano
que, en limpio referendo, se hace cargo del trágala
sin sentirse estafado.

Mientras echa sus redes la pesca de bajura,
una niebla adherente va camuflando Europa.
¿Qué encubre? ¿qué protege? ¿qué presagia? ¿qué incuba?
Responderá la historia.

Jesús Munárriz

viernes, 19 de febrero de 2010

Oración

Por cuantos atormenta el desamor
y a nadie tienen ni de nadie escuchan
una palabra de consuelo nunca,
esta oración sin dios.

Por los que no poseen y no ven
sino miserias y necesidades,
por los que pasan frío y pasan hambre,
esta oración sin fe.

Por los niños que sufren en las guerras,
por los niños que mueren en las guerras,
por los niños que matan en las guerras,
esta oración terrena.

Por quienes tienen que vender su cuerpo
para sobrevivir, y sobremueren,
por quienes ni a sí mismas se poseen,
este dolido ruego.

Por los que nacen seropositivos,
esqueletitos ávidos de vida,
por las más inocentes de las víctimas,
este escéptico ruego.

Por los que no han tenido más remedio
que renunciar a lo que más amaban,
por los que ya han perdido la esperanza,
este baldío ruego.

Por secuestrados y por torturados,
por desaparecidos, por raptadas,
violadas y clitoritomizadas,
esta plegaria en vano.

Por las esclavizadas por sus hombres,
por las prostituidas por sus hombres,
por las asesinadas por sus hombres,
esta oración de un hombre.

Por los que no poseerán la tierra,
por los que nunca subirán al cielo,
por los que no saldrán del agujero,
esta oración atea.

Por los que morirán analfabetos
de cariño, de amor, de simpatía,
por los que vivirán sin poesía
esta oración en verso.

Por los que nunca rezan, pues no tienen
ni qué rezar ni a quién ni saben cómo,
ni lo quieren, ni cantan en el coro,
este rezo rebelde.

Esto pedimos no se sabe a quiénes,
esto imploramos puede ser que a nadie,
nuestra oración como una flor se abre
de vida breve.

Jesús Munárriz

miércoles, 17 de febrero de 2010

Manifiesto

En defensa del cardo y de la ortiga,
en defensa del burro y su rebuzno
y de su condición intrascendente,

a favor de los bosques y su antiguo
modo de ser, a favor de la piedra
que el invierno cubrió de oscuro musgo,

para que vivan peces en las aguas,
pájaros en el aire, rododendros
en los jardines, luces en la noche,

y los hombres se olviden de la prisa
con que van a la nada y no se enteran,
víctimas de un progreso establecido,

para que todo cobre otro sentido
una vez asumido el sinsentido
que es todo, y concentrados en su paso

veamos sin dolor pasar el tiempo
y vivamos minutos, horas, días,
bocanadas de ser, riqueza única,

para que todo vuelva a ser sí mismo,
lo que pasó, lo que es, lo que perdura,
lo que no deja huella de su paso,

para que no dé miedo tener hijos
ni dejar de tenerlos, y el amor
vuelva a ser verdadero, a ser inmenso,

para poder tomar el sol y el aire
y sentarse en la hierba con la gente
y ponerse a charlar largo y tendido,

a favor del cansancio y del descanso,
a favor de los ciclos naturales
y de la rebeldía ante los ciclos,

por los colores y por los sonidos,
por los gustos, los tactos, los olores,
por el juego y el sueño, y los amigos,

en defensa de lo que se ha perdido,
de la paz verdadera, del sosiego,
de la palabra limpia y del silencio.

sábado, 13 de febrero de 2010

Haz lo que quieras, pero...

Haz lo que quieras, pinta como quieras,
el impoluto lienzo
pasivamente aceptará tus huellas.
Hiéndelo libremente, sin prejuicios.

Pero no te abandones a las facilidades,
no desmayes la guardia,
sé siempre muy exacto.
Que lo que digas surja desde dentro,
que las cosas se nombren a sí mismas,
que las palabras jueguen
a juegos de palabras, si les gusta,
y que tu propia vida
vaya manchando el verso con sus botas gastadas.

Jesús Munárriz