sabrás que lo que queda
es tan sólo una ausencia
compartida
un otoño más lento que este otoño
han brotado sin ti
un par de rosas
nuevas en el patio
han nacido sin ti
tú ya no puedes
pedirle a alguien que te
las acerque
que las coloque en un vaso con agua
ahí frente a
tus ojos
ya no puedes mirar
ni las rosas del patio
ni la grieta del
muro
que se abre sin ti
sin que tus manos puedan hacer
nada
para cerrar la herida
no hay silencio más rígido
que el de este patio ahora
sin ti
muda soledad que no cobija
que se impone como luz
desconchada
que olvidara la cal de donde nace
como ese
óxido
que arraiga para siempre en el desagüe
va cayendo la tarde desatenta
ajena a la derrota
que crece
desde ti confusamente
y ajena también a la quietud de los geranios
que tus manos
podaban
a la desolación
sabrás que lo que queda es el fulgor
de la presencia tuya en
las dos rosas
marchitas en el vaso
Ángel Campos Pámpano