domingo, 13 de enero de 2019

La Breve Palabra



A veces el silencio es la palabra justa,
la que enciende las luces, la que mejor se escucha,
la que place o se sufre cargada de milenios,
la que otorga hermosura,
la flor del pensamiento.

En ese momento de la clara armonía,
de la mejor tristeza, de la entera alegría.
Es el gran fundamento que ronda a la grandeza:
tu palabra y la mía
habitan el silencio.

Por eso la palabra
debe ser pronunciada
como una ceremonia
con aire de campanas,
una fiesta del alma,
farol del pensamiento,
porque fue generada
por el mejor silencio.



Hamlet Lima Quintana

viernes, 11 de enero de 2019

La meta


Hay que llegar a la cima,
arribar a la luz,
darle un sentido a cada paso,
glorificar la sencillez de cada cosa,
anunciar cada día con un himno.
Hay que subir por esa calle ancha,
dejar atrás el horror y los fracasos,
y cuando entremos cantando por la cumbre,
estirar las manos hacia abajo
para ayudar a los que quedaron rezagados.

Hamlet Lima Quintana

miércoles, 9 de enero de 2019

Cogería más margaritas


Si pudiese volver a vivir mi vida, 
procuraría equivocarme más a menudo. 
No me esforzaría tanto. Sería más flexible. 
Haría más insensateces de las que hice en este viaje. 
Sería más alocada. Y menos escrupulosa. 
Me arriesgaría más. Viajaría más. 
Escalaría más montañas, nadaría en más ríos, contemplaría más puestas de sol.
Gastaría más gasolina. Comería más helados y menos frejoles. Tendría más preocupaciones reales y menos imaginarias. Porque yo soy una de esas personas que viven de manera previsora, con cordura y sensatez, 
a todas horas, día tras día.
Oh, desde luego, también he tenido mis momentos buenos 
y, si volviera a nacer, tendría más. 
En realidad, procuraría tener sólo eso, momentos buenos y nada más, uno tras otro.
En vez de vivir cada día con la mirada puesta en los años venideros. 
Yo he sido una de esas personas que no van a ninguna parte sin un termómetro, una bolsa de agua caliente, un producto para hacer gárgaras, un impermeable y un paracaídas.
Si tuviese que repetirlo todo de nuevo, iría a otros lugares y haría cosas 
y viajaría más ligera de equipaje.
Si tuviera que volver a vivir mi vida, empezaría a andar descalza 
desde los primeros días de la primavera y no me calzaría hasta bien entrado el otoño. 
Faltaría a la escuela más a menudo. No sacaría tan buenas notas, 
salvo por casualidad. 
Me montaría en más carruseles.
¡Cogería más margaritas!

Nadine Stair






lunes, 7 de enero de 2019

Soy la sangre silenciada


Soy la voz de mis ancestras, 
soy la vida que fluye de regreso hacia la Tierra.
Soy mi madre,
mis abuelas,
las madres de mis abuelas;
soy un mandala infinito de mujeres,
viviendo a través de mi y sanando junto a mi.
Soy la Sangre silenciada re-naciendo, re-viviendo, re-surgiendo.
Soy el útero de cada una de las mujeres de mi linaje,
soy la sangre de cada una de ellas honrada, bendecida, celebrada.
Soy su canto, su rezo, su emoción
y estoy aquí para sembrar semillas en su nombre.
Gabriela Angueira

sábado, 5 de enero de 2019

Soy hija de un pasado de mujeres que encendieron el fuego




Soy hija de un pasado de mujeres que encendieron el fuego,
que regaron la tierra con su sangre,
que parieron con placer y nutrieron con sus tetas.
Soy hija de los hombres que honraban el vientre de mis abuelas
y nos sabían serpientes, lobas, hermosas.
Soy hija de las mujeres-bosque
que corrían desnudas por la tierra mojada
y mojaban sus vientres con ella.
Soy hija de las mujeres-madre
que amaban a los árboles como a sus hijos
y ofrecían su cuerpo como alimento.
Soy la mujer que recuerda,
soy la mujer que corre desnuda por el bosque,
la loba,
la que se arranca la ropa
y se da cuenta de que también respira por el coño
y por los brazos
y por los pies
y por el pecho
y que la ropa es la red, la trampa.
Soy la que sabe que la tierra cura
y abre las piernas y se cura con ella,
ungüento sagrado.
Mujer sagrada.
Mujer de luz.
Mujer de sombra.
Diosa de la muerte y de la vida
que lleva en su vientre el recuerdo.
Recuerda en tu vientre, mujer,
recuerda en tu vientre,
recuerda en tu vientre
y enciende la hoguera.
Elena Alonso


jueves, 3 de enero de 2019

Rotundamente negra


Me niego rotundamente
a negar mi voz,
mi sangre y mi piel.
Y me niego rotundamente
a dejar de ser yo,
a dejar de sentirme bien
cuando miro mi rostro en el espejo
con mi boca
rotundamente grande,
y mi nariz
rotundamente hermosa,
y mis dientes
rotundamente blancos,
y mi piel valientemente negra.
Y me niego categóricamente
a dejar de hablar
mi lengua, mi acento y mi historia.
Y me niego absolutamente
a ser parte de los que callan,
de los que temen,
de los que lloran.
Porque me acepto
rotundamente libre,
rotundamente negra,
rotundamente hermosa.
Shirley Campbell Barr

jueves, 27 de diciembre de 2018

Me he acostumbrado


Me he acostumbrado,
(así, como quien no quiere la cosa)
a los domingos sin resaca,
al amor sin golpes
y a la gente sin doblez.
No es que mi vida sea menos emocionante:
es que las emociones son reales, son sencillas.
Y por tanto,
hacen bien.
Ana Elena Pena