miércoles, 31 de agosto de 2011

El pueblo ausente

Más allá de esos montes y sus muros
Encontraré algún día mi pueblo ausente
Y viviré en su casa polvorienta
De habitaciones graves encaladas,
Con su ventana hacia una calle sorda
Y hacia dentro tan clara
que rosas blancas nublan sus verdores.
La veré así
Borrándose y volviendo entre sus años,
Y las mañanas pasearán sus arbustos
Y las tardes serán de golondrinas
y ya en la noche de una luz suave y lenta
en el amor de mi dama sin rostro
un búho radiante con su denso llamado
me cegará en sus plumas de violeta

miércoles, 3 de agosto de 2011

Me gusta la gente simple

Me gusta la gente simple
aunque yo soy complicado,
la gente de casa pobre
y corazón millonario.

La que todavía suda
la que se rompe las manos,
la que se juega la vida
por el pan de sus hermanos.

Me gusta la gente simple
que al vino le llama vino,
la que al pan le llama pan
y enemigo al enemigo.

La que se da por entero
y no tiene intermediarios
la que comparte conmigo
el respeto a los milagros.

Me gusta la gente simple
que se levanta temprano,
porque hay que limpiar la calle
pintar el frente al mercado,
bajar del camión la fruta
repartir los telegramas
servir el café, la sopa, pescar,
embolsar la papa,
cortar el árbol preciso
para hacer una guitarra
con la que un día el cantor
caminará por la patria
contando a la gente simple
que sin ella no hay nada
ni siquiera la milonga
que en el mundo me declara.

Me gusta la gente simple
que hace la silla y la mesa,
los zapatos de mi madre,
el vestido de Teresa.

La que ríe fácilmente,
la que fácilmente llora,
la que inocente confía,
que un día cambien las cosas...

Me gusta la gente simple
aunque yo soy complicado.

Tal vez mañana me vaya.
Si se me ocurre partir,
y si no me da la gana,
me quedaré por aquí:
no será más pobre el mundo
el día que yo me muera
otro canalla andará
agitando por la tierra.

Facundo CABRAL

lunes, 1 de agosto de 2011

Gorrión

No olvida. No se aleja
este granuja astuto
de nuestra vida. Siempre
de prestado, sin rumbo,
como cualquiera, aquí anda,
se lava aquí, tozudo,
entre nuestros zapatos.
¿Qué busca en nuestro oscuro
vivir? ¿Qué amor encuentra
en nuestro pan tan duro?
Ya dio el aire a los muertos
este gorrión, que pudo
volar, pero aquí sigue,
aquí abajo, seguro,
metiendo en su pechuga
todo el polvo del mundo.


Claudio Rodríguez

viernes, 29 de julio de 2011

Escribir la luz

A Ricardo Rocha

El día, como una carta abierta
se despliega con su temblor de signos.
El mundo es un lenguaje
que la mirada escucha.
Las nubes son palabras
que el viento deletrea.
En renglones, las sombras
dibujan el silencio.
Hay una soledad acompañada
una suave certeza en cada sílaba
una herida de luz en cada cifra.
El hombre ha comprendido
el corazón del árbol.

En el bosque secreto que me habita
amanecen los pájaros.


Carmen Villoro

miércoles, 27 de julio de 2011

Hay días

Hay días en que creemos
que toda la basura del mundo nos cae
encima. Luego
al salir al balcón vemos
a los niños corriendo por el muelle
mientras cantan.
No sé sus nombres. Uno
u otro se parece a mí.
Quiero decir: al que fui
cuando llegué a ser
luminosa presencia de la gracia
o de la alegría.
Una sonrisa se abre entonces
en un verano antiguo.
Y dura, dura aún.


Eugenio de Andrade

lunes, 25 de julio de 2011

Ajedrez

Porque éramos amigos y, a ratos, nos amábamos;
quizá para añadir otro interés
a los muchos que ya nos obligaban
decidimos jugar juegos de inteligencia.

Pusimos un tablero enfrente de nosotros:
equitativo en piezas, en valores,
en posibilidad de movimientos.

Aprendimos las reglas, les juramos respeto
y empezó la partida.

Henos aquí hace un siglo, sentados, meditando
encarnizadamente
cómo dar el zarpazo último que aniquile
de modo inapelable y, para siempre, al otro.

Rosario Castellanos

domingo, 17 de julio de 2011

DESPEDIDA

Yo me voy porque en los "subways" no crecen los bejucos;
porque ya no huele el aire prisionero de las calles
a azafrán, ni a tomillo, ni a hembra en primavera.
Me voy porque a los parques les pusieron mordazas.
Me voy porque aquí ya no se puede reír a carcajadas;
porque los crepúsculos se compran enlatados;
porque agonizaron, inermes, los últimos rebeldes.
Me voy porque hasta los besos se encuentran censurados.
Me voy porque ya ordenaron investigar a la alegría;
porque a los niños les raptaron sus hadas;
porque a los libros los encerraron en la cárcel.
Me voy porque a la muerte la están vendiendo en cápsulas.
Me voy porque a las mujeres les rondaron el sexo;
porque al alcohol le editaron sus sueños;
porque en lugar de saúcos se cultivan barrotes.
Porque soltaron, todos, los diques del pavor.
Me voy porque en las calles tan sólo ríe el miedo.

LUIS ZALAMEA