miércoles, 13 de junio de 2012

Retornos del otoño

Nos dicen: Sed alegres.
Que no escuchen los hombres rodar en vuestros cantos
ni el más leve ruido de una lágrima.
Está bien. Yo quisiera, diariamente lo quiero,
mas hay horas, hay días, hasta meses y años
en que se carga el alma de una justa tristeza
y por tantos motivos que luchan silenciosos
rompe a llorar, abiertas las llaves de los ríos.

Miro el otoño, escucho sus aguas melancólicas
de dobladas umbrías que pronto van a irse.
Me miro a mí, me escucho esta mañana
y perdido ese miedo
que me atenaza a veces hasta dejarme mudo,
me repito: Confiesa
grita valientemente que quisieras morirte.

Di también: Tienes frío.
Di también: Estás solo, aunque otros te acompañen.
¿Qué sería de ti si al cabo no volvieras?
Tus amigos, tu niña, tu mujer, todos esos
que parecen quererte de verdad, ¿qué dirían?

Sonreíd. Sed alegres. Cantad la vida nueva.
Pero yo sin vivirla, ¡cuántas veces la canto!
¡Cuántas veces animo ciegamente a los tristes,
diciéndoles: Sed fuertes, porque vuestra es el alba!

Perdonadme que hoy sienta pena y la diga.
No me culpéis. Ha sido
la vuelta del otoño.

Rafael Alberti

lunes, 11 de junio de 2012

Hace falta estar ciego

Hace falta estar ciego,
tener como metidas en los ojos raspaduras de vidrio,
cal viva,
arena hirviendo,
para no ver la luz que salta en nuestros actos,
que ilumina por dentro nuestra lengua,
nuestra diaria palabra.
Hace falta querer morir sin estela de gloria y alegría,
sin participación de los himnos futuros,
sin recuerdo en los hombres que juzguen el pasado sombrío de la Tierra.
Hace falta querer ya en vida ser pasado,
obstáculo sangriento,
cosa muerta,
seco olvido.

Rafael Alberti

sábado, 9 de junio de 2012

Nuevos acordes

Sé que si le grito fuerte
el silencio se acongoja.
Sé que si la piso duro
es la piedra la que llora.
Sé que si camino aprisa
se me derrumban las hojas.
Por eso voy con cuidado,
acariciando las formas,
mirando a un lado y al otro
y respetándolas todas.
Que hay quien se duele del cuerpo
y a mí me duelen los hombres
y las cosas.

Pedro Garfias

jueves, 7 de junio de 2012

Ningún perro

Ningún perro se resiste a un hueso
pero los chicos tienen hambre en este país.
Por la noche se oyen ladrar
a los perros que no han comido
pero los chicos son hijos del silencio,
los ves en el olvido de los caminos polvosos
o en las urbes mugrientas,
quizá a la vuelta de tu esquina.
Los perros tienen sociedades que los protegen,
los chicos tienen sociedades
que imaginan buenas excusas,
la imaginación dice: leyes de mercado
y nadie entiende nada pero hay que estar de acuerdo,
la imaginación dice: delincuencia juvenil
y todos se vuelven moralista,
dice: superpoblación
y superabundan los moralistas,
dice: caída del salario promedio,
línea de indigencia, desocupación
entonces la imaginación baila y se excita
y se publican hermosos estudios
con la mejor tecnología window,
dice efe-eme-i y no hay nada que hacer,
los chicos pierden todo lo que tienen
y adelgazan mientras otros engordan
y eructan satisfechos.
Por que un hueso no se le niega a ningún perro
pero los chicos deben reunir muchos requisitos,
llenar numerosos formularios,
adecuarse a las tendencias neoliberales,
hacer cursos junto a banqueros y políticos,
jurar por la patria que la historia ya fue,
y todo eso sólo
para cubrir necesidades básicas,
para llenar la canasta mínima de la sobrevivencia;
y el idioma se les hace muy complicado
la estructura los asfixia
y si aman a algún militar
no es Perón ni San Martín ni mucho menos Videla
se tatúan en el brazo el rostro del Che
y hablan su media lengua que no tiene madre ni padre.
Pero los perros ladran en la noche,
mientras los chicos son unos ojos oscuros sin brillo,
hay uno a la vuelta de tu esquina,
otro quizás ya no,
la codicia y la "imaginación"
apagó su llama débil,
pero tu mano tiene calor,
y tienen fuegos tus pasos... Pero qué estamos haciendo cuando vacilamos,
qué estamos haciendo cuando no hacemos nada.

Roberto Malatesta

martes, 5 de junio de 2012

El burro en la escuela

Una y una, dos.

Dos y una, seis.

El pobre burrito

contaba al revés.

-¡No se lo sabe!

-Sí me lo sé.

-¡Usted nunca estudia!

Dígame ¿por qué?

-Cuando voy a casa

no puedo estudiar;

mi amo es muy pobre,

hay que trabajar.

Trabajo en la noria

todo el santo día.

¡No me llame burro,

profesora mía!


Gloria Fuertes

domingo, 3 de junio de 2012

Cadena perpetua

Como árboles
hay hombres que aferrados al destino,
atan sus raíces a la nada
y besan sólo el aire
que llega hasta sus brazos...
Desconocen del río su silueta,
la magia de su cuerpo vaporoso,
su alimento.
Sus anclas sólo visten el óxido
de un séquito de días infinitos.
La obsesiva soledad no les permite
ser abrigo de trinos y perfumes.
No saben de la vida...
tampoco de la muerte ;
son fetiches asentados a un único paisaje,
gris,
sombrío,
vestido de rutina.
Como árboles
hay hombres
que sólo han conocido
un único camino.

Guillermo Quijano Rueda

viernes, 1 de junio de 2012

Cenicientas posmodernas

Al filo de otro siglo
hay mujeres que aún esperan
les calce perfecto
un diminuto sueño.

Mónica Gogna