sábado, 30 de mayo de 2015

La abuela y los ángeles

Cuando nevaba
La abuela decía
'Los ángeles están en una pelea de almohadas'

Cuando tronaba
Ella decía
'Los ángeles están moviendo los muebles'

Cuando el viento hacía temblar las ventanas
La abuela nos decía
'Los ángeles están soplando sobre la sopa caliente'

Cuando alguien moría
Ella nos decía
'Los ángeles tienen otro amigo con quien jugar'

Cuando la abuela se murió
Los ángeles también.



Roger McGough

viernes, 29 de mayo de 2015

DE CIERTAS IMÁGENES Y SEMEJANZAS


Hay madres
parecidas al silencio
de la misma manera
que se parecen al silencio
las mujeres tristes.

Se confunden fácilmente desde lejos
con una antigua fotografía,
más bien con un lienzo desvelado
que espanta noches en la habitación fría.

Persiguen fantasmas
por corredores y desvanes
y en el jardín de la infancia
en nombre de los sueños
conjuran hijos que nunca
aprendieron las reglas
o desistieron del juego
antes que ellas.

Me imagino
que su tristeza les viene
a madres como éstas
de vivir constantemente hacia atrás.

De su claridad cuando observan
que todo lo que saben
no tiene ninguna importancia.

Y ahí se quedan
como pidiendo perdón
Porque los años

solamente traen años. 

Teresa Calderón

miércoles, 27 de mayo de 2015

LEJANÍA



Estoy muy lejos
queriendo regresar.
El regreso no es regreso
sino fuga.
Lejanía es otra
forma de decir
que los ojos
se quedaron atrás.

Teresa Calderón


lunes, 25 de mayo de 2015

AUTORRETRATO A LOS VEINTE AÑOS


Me dejé ir, lo tomé en marcha y no supe nunca
hacia dónde hubiera podido llevarme. Iba lleno de miedo,
se me aflojó el estómago y me zumbaba la cabeza:
yo creo que era el aire frío de los muertos.
No sé. Me dejé ir, pensé que era una pena
acabar tan pronto, pero por otra parte
escuché aquella llamada misteriosa y convincente.
O la escuchas o no la escuchas, y yo la escuché
y casi me eché a llorar: un sonido terrible,
nacido en el aire y en el mar.
Un escudo y una espada. Entonces,
pese al miedo, me dejé ir, puse mi mejilla
junto a la mejilla de la muerte.
Y me fue imposible cerrar los ojos y no ver
aquel espectáculo extraño, lento y extraño,
aunque empotrado en una realidad velocísima:
miles de muchachos como yo, lampiños
o barbudos, pero latinoamericanos todos,

juntando sus mejillas con la muerte.

Roberto Bolaño

sábado, 23 de mayo de 2015

Mensajes



En este momento estoy ausente,
pero puedes dejar algún mensaje
y te llamaré cuando vuelva.
Si eres el amor
llama más tarde, o tal vez otro día;
si eres la soledad
espera, pronto estaré contigo;
si eres el suicida
marca otro número, apenas queda tiempo;
si eres la muerte
elige otro destino, sólo soy una técnica;
si eres el pensamiento
abandona, este hilo no medita;
si eres la palabra
da la vuelta, aquí nadie te pronuncia;
y si eres una voz anónima
que llamas angustiada
en cualquier momento llegaré a casa:
habla después de oír la señal.

Francisco Gálvez

jueves, 21 de mayo de 2015

Poética



Di la verdad.
Di, al menos, tu verdad.
Y después
deja que cualquier cosa ocurra:
que te rompan la página querida,
que te tumben a pedradas la puerta,
que la gente
se amontone delante de tu cuerpo
como si fueras
un prodigio o un muerto.  

Heberto Padilla

martes, 19 de mayo de 2015

En tiempos difíciles

A aquel hombre le pidieron su tiempo
para que lo juntara al tiempo de la Historia.
Le pidieron las manos,
porque para una época difícil
nada hay mejor que un par de buenas manos.
Le pidieron los ojos
que alguna vez tuvieron lágrimas
para que contemplara el lado claro
(especialmente el lado claro de la vida)
porque para el horror basta un ojo de asombro.
Le pidieron sus labios
resecos y cuarteados para afirmar,
para erigir, con cada afirmación, un sueño
(el-alto-sueño);
le pidieron las piernas,
duras y nudosas,
(sus viejas piernas andariegas)
porque en tiempos difíciles
¿algo hay mejor que un par de piernas
para la construcción o la trinchera?
Le pidieron el bosque que lo nutrió de niño,
con su árbol obediente.
Le pidieron el pecho, el corazón, los hombros.
Le dijeron
que eso era estrictamente necesario.
Le explicaron después
que toda esta donación resultaría inútil
sin entregar la lengua,
porque en tiempos difíciles
nada es tan útil para atajar el odio o la mentira.
Y finalmente le rogaron
que, por favor, echase a andar,
porque en tiempos difíciles esta es, sin duda, la prueba decisiva.

Heberto Padilla