Ni el pormenor simbólico
De reemplazar un tres por un dos
Ni esa metáfora baldía
Que convoca un lapso que muere y otro que surge
Ni el cumplimiento de un proceso astronómico
Aturden y socavan
La altiplanicie de esta noche
Y nos obligan a esperar
Las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
Es la sospecha general y borrosa
Del enigma del tiempo;
Es el asombro ante el milagro
De que a despecho de infinitos azares,
De que a despecho de que somos
Las gotas del río de Heráclito,
Perdure algo en nosotros:
Inmóvil.
Jorge Luis Borges
lunes, 31 de diciembre de 2012
sábado, 29 de diciembre de 2012
Exhortación
Anda mujer, habla o calla,
reivindica el nombre de tu estirpe,
alza la cabeza
y abre el camino con tus propias alas,
aparta las espinas y las piedras
despréndete del agua, muestra el
rostro,
deslízate bajo los pasadizos,
derrámate completa en el silencio
o yérguete en la voz de la distancia,
pero ya sea que grites o que calles
escapa de la sombra de tu barro
y levántate.
María Cristina Orantes
jueves, 27 de diciembre de 2012
Sobre las ventajas del soñar
Soñar no cuesta nada.
Contrario a cuanto ejercicio hoy se nos
recomienda,
no requiere de zapatos, ni ropa
adecuada.
No nos pide sudar o quemar calorías.
Ni calcular el posible daño o provecho
para nuestra salud.
No es tampoco un hábito
cuya repetición pueda conducirnos a
cáncer del pulmón
o de cualquier otra parte del cuerpo.
Soñar no daña la ecología,
ni atenta contra la capa de ozono.
No aumenta el colesterol,
ni fomenta la crueldad contra los
animales.
Soñar no afecta los reflejos,
ni causa daños congénitos.
No es dañino para las mujeres
embarazadas,
ni inhibe la lactancia materna.
Soñar es un deporte barato.
No requiere de equipo sofisticado,
ni de constante y agotador
entrenamiento.
Pese a los riesgos de que sufra el
corazón
no se ha encontrado base científica
para
contraindicar los sueños,
aunque los argumentos en favor de su
extinción
se fabrican a diario.
Yo sostengo que soñar continúa siendo
un hábito díficil de erradicar,
cuya ternura y perseverancia
posee la capacidad de conmover
y abrir ranuras en las corazas mejor
armadas
y aparentemente impenetrables.
Si quiere practicar una actividad de
bajo costo,
bajo riesgo, y sin ninguna
susceptibilidad a las altas y bajas del mercado,
le aconsejo soñar,
y no permitir que nadie lo convenza
de que no sigue usted siendo dueño, al
menos,
del inmenso poder de su imaginación.
Gioconda Belli
domingo, 23 de diciembre de 2012
Papas
Hicimos
el amor
una
noche
y
yo casi dormida
pensaba
en el canasto
-si
quedarían papas-
ahora
que las papas están
cocidas
y
ni una sola quiere entrar
a
mi boca
te
digo
podríamos
haber comido
amor
toda
la vida
Heddy
Navarro Harris
viernes, 21 de diciembre de 2012
Las palabras no dicen
Las palabras no dicen lo que dice un
cuerpo
subiendo la colina al anochecer
las palabras no dicen lo que dice un colibrí
en el aire al mediodía
las palabras no dicen lo que dice un perro
esperando a su amo que nunca volverá
las palabras no dicen lo que dice el paso de la mujer
y el movimiento en el árbol de la mañana
las palabras no dicen lo que siente un fresno
al ser fulminado por un rayo
las palabras no dicen la sensación de nacer
de amar y de morir
las palabras son las sombras atadas a los pies de un
hombre que avanza demasiado rápido entre
la multitud
son párpados de sueño con que el hombre cubre
el amor que no alcanza a comprender.
subiendo la colina al anochecer
las palabras no dicen lo que dice un colibrí
en el aire al mediodía
las palabras no dicen lo que dice un perro
esperando a su amo que nunca volverá
las palabras no dicen lo que dice el paso de la mujer
y el movimiento en el árbol de la mañana
las palabras no dicen lo que siente un fresno
al ser fulminado por un rayo
las palabras no dicen la sensación de nacer
de amar y de morir
las palabras son las sombras atadas a los pies de un
hombre que avanza demasiado rápido entre
la multitud
son párpados de sueño con que el hombre cubre
el amor que no alcanza a comprender.
Homero Aridjis
miércoles, 19 de diciembre de 2012
lunes, 17 de diciembre de 2012
Me disuelvo en las mujeres
Me disuelvo en las
mujeres
desaparezco para ser
cada una de ellas
veo mi mirada en
esta
mi risa
en los labios de aquella
mis lágrimas
asoman
a sus ojos
y por sus cuerpos
circula mi alma
se parecen a mí y yo
a ellas
en ellas me reconozco
en ellas
me completo
y me
divido.
MARAM AL-MASRI
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