Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.
Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante el muro ciego.
Te sentirás acorralada
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.
Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
La vida es bella, ya verás
como a pesar de los pesares
tendrás amigos, tendrás amor.
Un hombre solo, una mujer
así tomados, de uno en uno
son como polvo, no son nada.
Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.
Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.
Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.
Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.
La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.
Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.
Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.
Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.
José Agustín Goytisolo
martes, 29 de junio de 2010
domingo, 27 de junio de 2010
Esta noche
Que sepulten la utopía,
dame clases de poesía
con tu cuerpo esta noche.
Que incineren los glaciares...
Voy a hundirme en los mares
de tu cuerpo esta noche.
Ante tanta pesadilla,
haz, amigo que reencuentre
el sentido de los sueños
en tu vientre esta noche.
Que se apunten sus misiles,
quiero guerras inciviles
con tu cuerpo esta noche;
que construyan su futuro...
no levantes ningún muro
en tu cuerpo esta noche.
Que combatan Dios y Ciencia,
sólo admito la violencia
de tu cuerpo esta noche;
que se pudra tanta mierda...
di que quieres que me pierda
por tu cuerpo esta noche.
Que sepulten la utopía,
dame clases de poesía
con tu cuerpo esta noche.
Que se coman sus banderas,
sacia mi hambre de quimeras
con tu cuerpo esta noche;
que gobiernen los piratas,
pondré letras escarlatas
en tu cuerpo esta noche.
Que sepulten la utopía,
dame clases de poesía
con tu cuerpo esta noche.
Luis Eduardo Aute
dame clases de poesía
con tu cuerpo esta noche.
Que incineren los glaciares...
Voy a hundirme en los mares
de tu cuerpo esta noche.
Ante tanta pesadilla,
haz, amigo que reencuentre
el sentido de los sueños
en tu vientre esta noche.
Que se apunten sus misiles,
quiero guerras inciviles
con tu cuerpo esta noche;
que construyan su futuro...
no levantes ningún muro
en tu cuerpo esta noche.
Que combatan Dios y Ciencia,
sólo admito la violencia
de tu cuerpo esta noche;
que se pudra tanta mierda...
di que quieres que me pierda
por tu cuerpo esta noche.
Que sepulten la utopía,
dame clases de poesía
con tu cuerpo esta noche.
Que se coman sus banderas,
sacia mi hambre de quimeras
con tu cuerpo esta noche;
que gobiernen los piratas,
pondré letras escarlatas
en tu cuerpo esta noche.
Que sepulten la utopía,
dame clases de poesía
con tu cuerpo esta noche.
Luis Eduardo Aute
jueves, 24 de junio de 2010
CHE GUEVARA
Contra ti se irguió la prudencia de los inteligentes y el arrojo de los necios
La indecisión de los complicados y el primitivismo
De aquellos que confunden revolución con revancha
De afiche en afiche tu imagen atraviesa la sociedad de consumo
Como el Cristo en sangre atraviesa el orden enajenado de las iglesias
Sin embargo
Frente a tu rostro
Medita el adolescente por la noche en su cuarto
Cuando intenta emerger de un mundo que se pudre.
Sophia de Mello Breyner Andresen
La indecisión de los complicados y el primitivismo
De aquellos que confunden revolución con revancha
De afiche en afiche tu imagen atraviesa la sociedad de consumo
Como el Cristo en sangre atraviesa el orden enajenado de las iglesias
Sin embargo
Frente a tu rostro
Medita el adolescente por la noche en su cuarto
Cuando intenta emerger de un mundo que se pudre.
Sophia de Mello Breyner Andresen
martes, 22 de junio de 2010
LAS PERSONAS SENSIBLES
Las personas sensibles no son capaces
De matar gallinas
Pero son capaces
De comer gallinas
El dinero huele a pobre y huele
A la ropa de su cuerpo
Aquella ropa
Que después de la lluvia se secó sobre el cuerpo
Porque no tenían otra
Porque huele a pobre y huele
A ropa
Que después del sudor no fue lavada
Porque no tenían otra
"Ganarás el pan con el sudor de tu rostro"
Así nos fue impuesto
Y no:
"Con el sudor de los otros ganarás el pan"
Oh vendedores del templo
Oh constructores
De las grandes estatuas huecas y pesadas
Oh llenos de devoción y de provecho
Perdónalos Señor
Porque ellos saben lo que hacen
Sophia de Mello Breyner Andresen
De matar gallinas
Pero son capaces
De comer gallinas
El dinero huele a pobre y huele
A la ropa de su cuerpo
Aquella ropa
Que después de la lluvia se secó sobre el cuerpo
Porque no tenían otra
Porque huele a pobre y huele
A ropa
Que después del sudor no fue lavada
Porque no tenían otra
"Ganarás el pan con el sudor de tu rostro"
Así nos fue impuesto
Y no:
"Con el sudor de los otros ganarás el pan"
Oh vendedores del templo
Oh constructores
De las grandes estatuas huecas y pesadas
Oh llenos de devoción y de provecho
Perdónalos Señor
Porque ellos saben lo que hacen
Sophia de Mello Breyner Andresen
domingo, 20 de junio de 2010
Aviso urgente de Ruanda
Faltan manos urgentes para repartir alimentos
para sepultar a los muertos
para apartar a esa dama negra
que se contonea insolente entre los cuerpos.
Faltan manos y pies
y un cargamento humanitario de caricias
faltan cientos de toneladas de energía
un poblado entero de paciencia
un pozo sin fondo de altruismo
y una minúscula, tan sólo una minúscula
dosis de vergüenza.
Faltan ataúdes, cruces,
abrazos, convicciones,
madres en potencia,
falta suero, ladrillos,
canciones de cuna, decisiones,
sobredosis de ternura con urgencia.
Faltan palabras,
demasiadas palabras para acabar el poema.
Gloria Bosch
para sepultar a los muertos
para apartar a esa dama negra
que se contonea insolente entre los cuerpos.
Faltan manos y pies
y un cargamento humanitario de caricias
faltan cientos de toneladas de energía
un poblado entero de paciencia
un pozo sin fondo de altruismo
y una minúscula, tan sólo una minúscula
dosis de vergüenza.
Faltan ataúdes, cruces,
abrazos, convicciones,
madres en potencia,
falta suero, ladrillos,
canciones de cuna, decisiones,
sobredosis de ternura con urgencia.
Faltan palabras,
demasiadas palabras para acabar el poema.
Gloria Bosch
viernes, 18 de junio de 2010
Poetas y poesía
De José Saramago a raíz de la muerte de Mario Benedetti
No será con todos ni será siempre, pero a veces ocurre lo que estamos viendo estos días: que, porque ha muerto un poeta, aparecen en todo el mundo lectores de poesía que se declaran devotos de Mario Benedetti, que necesitan un poema que exprese su desconsuelo y tal vez también para recordar un pasado en que la poesía tuvo un lugar permanente, cuando hoy es la economía la que nos impide dormir. Así, vemos que de repente se establece un tráfico de poesía que habrá dejado perplejos los medidores oficiales, porque de un continente a otro saltan mensajes extraños, de factura original, líneas cortas que parecen decir más de lo que a primera vista se cree. Los descifradores de códigos no dan abasto, demasiadas enigmas para descodificar, demasiados abrazos y demasiada música acompañando sentimientos que son demasiados: el mundo no podría soportar muchos días de esta intensidad emocional, pero tampoco, sin la poesía que hoy se expresa, seríamos enteramente humanos. Y esto, en pocas líneas, es lo que está sucediendo: murió Mario Benedetti en Montevideo y el planeta se hizo pequeño para albergar la emoción de las personas. De súbito los libros se abrieron y comenzaron a expandirse en versos, versos de despedida, versos de militancia, versos de amor, las constantes de la vida de Benedetti, junto a su patria, sus amigos, el fútbol y algunos boliches de trago largo y noches todavía más largas.
Murió Benedetti, ese poeta que supo hacernos revivir nuestros momentos más íntimos y nuestras rabias menos ocultas. Si con sus poemas salimos a la calle – codo a codo somos mucho más que dos -, si leyendo “Geografías”, por ejemplo, aprendimos a amar un país pequeño y un continente grande, ahora, según las cartas que llegan a la Fundación, se recuperan momentos de amor que dieron sentido a tiempos pasados, y quién sabe si presentes. Eso también se lo debemos a Benedetti, el poeta que al morir hizo de nosotros herederos del bagaje de una vida fuera de lo común.
http://cuaderno.josesaramago.org
No será con todos ni será siempre, pero a veces ocurre lo que estamos viendo estos días: que, porque ha muerto un poeta, aparecen en todo el mundo lectores de poesía que se declaran devotos de Mario Benedetti, que necesitan un poema que exprese su desconsuelo y tal vez también para recordar un pasado en que la poesía tuvo un lugar permanente, cuando hoy es la economía la que nos impide dormir. Así, vemos que de repente se establece un tráfico de poesía que habrá dejado perplejos los medidores oficiales, porque de un continente a otro saltan mensajes extraños, de factura original, líneas cortas que parecen decir más de lo que a primera vista se cree. Los descifradores de códigos no dan abasto, demasiadas enigmas para descodificar, demasiados abrazos y demasiada música acompañando sentimientos que son demasiados: el mundo no podría soportar muchos días de esta intensidad emocional, pero tampoco, sin la poesía que hoy se expresa, seríamos enteramente humanos. Y esto, en pocas líneas, es lo que está sucediendo: murió Mario Benedetti en Montevideo y el planeta se hizo pequeño para albergar la emoción de las personas. De súbito los libros se abrieron y comenzaron a expandirse en versos, versos de despedida, versos de militancia, versos de amor, las constantes de la vida de Benedetti, junto a su patria, sus amigos, el fútbol y algunos boliches de trago largo y noches todavía más largas.
Murió Benedetti, ese poeta que supo hacernos revivir nuestros momentos más íntimos y nuestras rabias menos ocultas. Si con sus poemas salimos a la calle – codo a codo somos mucho más que dos -, si leyendo “Geografías”, por ejemplo, aprendimos a amar un país pequeño y un continente grande, ahora, según las cartas que llegan a la Fundación, se recuperan momentos de amor que dieron sentido a tiempos pasados, y quién sabe si presentes. Eso también se lo debemos a Benedetti, el poeta que al morir hizo de nosotros herederos del bagaje de una vida fuera de lo común.
http://cuaderno.josesaramago.org
Pues el tiempo no para
Pues el tiempo no para, nada importa
que los días vividos aproximen
el vaso de agua amarga colocado
donde la sed de vida se exaspera.
No contemos los días que pasaron:
fue hoy cuado nacimos. Solo ahora
la vida comenzó, y, lejos aún,
la muerte ha de cansarse en nuestra espera.
José Saramago
que los días vividos aproximen
el vaso de agua amarga colocado
donde la sed de vida se exaspera.
No contemos los días que pasaron:
fue hoy cuado nacimos. Solo ahora
la vida comenzó, y, lejos aún,
la muerte ha de cansarse en nuestra espera.
José Saramago
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