lunes, 5 de enero de 2015

NOCTURNO


La noche se desliza por las estepas,
Las manos de las nubes pasan por el horizonte
Y las tinieblas duermen,
En impresionante calma,
Bajo las alas del silencio.

Sólo se oye el zureo de las palomas,
El murmullo gimiente de los arroyos
Y un ruido de pasos en la oscuridad
Que caminan suavemente.

Me siento, entregándome a la calma de la noche,
Contemplo el color de las tristes tinieblas,
Lanzo mis cantos al espacio
Y lloro por todos los corazones ingenuos.

Oigo los susurros de las palomas,
La lluvia que cae en la noche,
Los gemidos de una tórtola en la oscuridad
Que canta a lo lejos en las ramas
Y la queja lejana de un molino
Que gime en la noche y llora de fatiga.
Sus gritos atraviesan mis oídos
Y va a morir detrás de las colinas.

Escucho... sólo se oyen las plantas.
Miro... sólo se ve oscuridad.
Nubes, silencio y una noche triste.
¿Cómo no sentirme afligida?

La vida para mí es como esta noche:
Tinieblas, melancolía, desesperanza,
Mientras los demás sueñan con claridad
En una profunda e impresionante noche.
Llanto continuo de la naturaleza,
Silencio de las tinieblas, gemido de los vientos,
Suspiros de la brisa vespertina,
Lágrimas del rocío en los ojos de la mañana.

Veo en las riberas de la desgracia
A la multitud de afligidos,
El cortejo de los hambrientos
Ahuyentados por los aullidos del destino,
Sin poder pronunciar palabras de despedida.

Escucho: sólo los sollozos
Mandan su eco a mis oídos
Por detrás de las fortalezas y sobre las praderas.
Entonces, ¿quién puede cantar conmigo?

En el futuro portaré mi lira,
Lloraré la desgracia del universo
Y declamaré mi compasión por su infortunio
A los oídos del cruel tiempo.

Nazik al Malaika

sábado, 3 de enero de 2015

ÁRBOLES




Hay que aprender. Los árboles de invierno.
Ese cubrirse hasta los pies de escarcha.
Inamovibles cortinajes.

Hay que aprender la franja
donde el cristal ya humea,
y el árbol va cruzando la neblina
como los cuerpos la memoria.

Y tras los árboles el río,
las alas silenciosas de los ánades,
la cegadora noche azul y blanca
donde hay paradas cosas en capuchas.
Hay que aprender aquí los gestos
inenarrables de los árboles.


Agnes Nemes Nagy

jueves, 1 de enero de 2015

Se busca un amigo

No necesita ser hombre o mujer,
basta que sea humano.
Basta que tenga sentimientos, que tenga corazón.
necesita hablar, y saber callar, y sobre todo oír.
Tiene que disfrutar de la poesía, de la madrugada,
de los pájaros, del sol, de la luna,
del canto de los vientos y la canción de la brisa.

Debe tener un gran amor por alguien,
de lo contrario sentir la ausencia de ese amor.
Sed de amar al prójimo, y respetar el dolor
que todas las personas llevan consigo.
Debe guardar secreto sin sacrificarse,
pudo haber sido engañado (todos los amigos son engañados).

No es necesario que sea puro,
ni del todo impuro, pero
no debe ser vulgar.
Debe tener un ideal y miedo de perderlo.
En caso de que no sea así, debe sentir el gran vacío que éste deja.
Mi amigo debe tener resonancias humanas.
Lo principal para él debe ser amigo.
Debe sentir pena de la persona triste y comprender el
inmenso vacío de los solitarios.

Debe ser Don Quijote sin despreciar a Sancho.
Se busca un amigo para gustar de los mismos gustos.
Y que se conmueva cuando sea llamado amigo.

Que sepa conversar de cosas simples, del rocío,
las grandes lluvias y los recuerdos de la infancia.
Se busca un amigo para no enloquecer;
para escuchar la noche y comentar lo que se vio de bello
o triste durante el día,
los anhelos y las realizaciones, los sueños y la realidad.
Se necesita un amigo para no llorar,
para no asomarse al pasado en busca de memorias heridas.

Un amigo que nos abrace sonriendo o llorando
pero que nos diga amigo.
Es necesario vivir consciente de que todavía se vive.
Se necesita un amigo urgente,
puedes ser tú.... puedo ser yo para ti.

Vinicius de Moraes

miércoles, 31 de diciembre de 2014

lunes, 29 de diciembre de 2014

sábado, 27 de diciembre de 2014

Lema que siempre me repito


Me hablas de otros lugares,
de playas y de hoteles cálidos donde el sol
es un vecino más
y la felicidad una costumbre.
Me dices que esta gran ciudad te angustia,
que tu cuarto no tiene buenas vistas,
que tu espejo es infiel con tus deseos.
Yo te escucho paciente y te contesto:
no hay sitios más felices, hay personas
más desilusionadas, y hombres más satisfechos.
A tu alma, tan clara como triste,
no le falta la luz, le sobran las ventanas.

Alberto Carpio







jueves, 25 de diciembre de 2014

Otro tiempo, I




Lisboa prometía poemas de Pessoa,
encantos de otro tiempo, niebla y sueños,
Lisboa prometía.
Pero qué haremos en el mundo ahora
que es tan real Lisboa
que están sucias sus calles,
ahora que ya es tan real Lisboa
que Pessoa es un trozo de metal.
No hay más, es todo,
la llanura infinita nos atrapa.
El destello en la noche
sólo era eso, tanto como eso.
Lisboa estará siempre muy lejos de Lisboa.

Alberto Carpio