martes, 11 de diciembre de 2012

És per tu/ Es por ti

És per tu que escric
aquest poema,
per tu, que mors
sense saber què és néixer,
per tu, que t’has fet gran
sense infantesa,
per tu que has vist el cor més tenebrós
del mal,
per tu, que t’has nodrit
de la violència.

Per a tu és que escric
aquest poema;
que vull donar-te un niu
que t’acaroni
i t’escalfi la llavor
dels mots més tendres


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Es por ti, por ti escribo
este poema,
por ti, que mueres
sin saber que ya has nacido,
por ti, que has crecido
sin infancia,
por ti, que has visto del mal la esencia
tenebrosa,
por ti, que te has nutrido
de violencia.

Para ti, para ti escribo
este poema;
que quiero darte un nido
de caricias,
que acoja la semilla
de las palabras tiernas

Anna Rossell

lunes, 10 de diciembre de 2012

Aunque no estés

Me vestiré de mar y maremotos
para tocar el haz del horizonte
que cruza el cielo azul de tu reposo.

Me desharé en el viento en un instante
para alcanzar tú oído con mis versos.

He de mirar el rostro del labriego
del campesino en busca de su tierra
he de volver la vista  hacia tu pueblo
la sangre redimida de tu gente…
que ha de volver al mundo tu recuerdo.

Que se cubra de alondras la esperanza
por una nueva era y un futuro;
que se escape del aire la ignominia
que se hilvane en el tiempo ya el destino
de aliento y viento fresco nos revista…
que ha de volver al mundo tu recuerdo.

María Eugenia Ayala

domingo, 9 de diciembre de 2012

Espergesia

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.

Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.

Yo nací un día
que Díos estuvo enfermo.

Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.

Pues yo nací un día
que Díos estuvo enfermo.

Todos saben que vivo,
que mastico... Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.
Todos saben... Y no saben
que la luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el Misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.

Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.

César Vallejo

viernes, 7 de diciembre de 2012

CUENTO DE LA ALDEA

Nuestra aldea es nuestra aldea
Una vieja aldea, para que generaciones vivan aquí
En la pobreza, los espíritus de nuestra casa nunca se quejan
Después llegan los fantasmas de la ciudad, como la plaga
Pacientemente los acomodamos
Sin importar qué pase, nada podemos hacer

No sabemos leer ni escribir
Sólo sabemos cultivar la tierra
Trabajar la tierra bajo el sol
Haga frío o calor, llueva o haga viento, trabajamos
Para alimentar los fantasmas de la ciudad
Los jóvenes se han ido
Dejando a los viejos y a los niños
Para enfrentar la realidad de la esperanza que se esfuma
Vendidos los búfalos, los campos no dan arroz, y hay hambruna
Los fantasmas de la ciudad deben estar enojados con nosotros
Así que han traído con ellos el desastre
Ya sea en sueños o en la realidad
No podemos encontrar la respuesta
Lo único que conocemos…
Siempre es el sufrimiento


Surachai Juntimatorn

miércoles, 5 de diciembre de 2012

CULPA

Si un niño agoniza, poco a poco, en silencio,
con el vientre abombado y la cara de greda.
Si un bello adolescente se suicida una noche
tan sólo porque el alma le pesa demasiado.
Si una madre maldice soplando las cenizas.
Si un soldado cansado se orina en una iglesia
a los pies de una Virgen degollada, sin Hijo.
Si un sabio halla la fórmula que aniquile de un golpe
dos millones de hombres del color elegido.

Si las hembras rehuyen el parir. Si los viejos
a hurtadillas codician a los guapos muchachos.
Si los lobos consiguen mantenerse robustos
consumiendo la sangre que la tierra no empapa.

Si la cárcel, si el miedo, si la tisis, si el hambre.
Es terrible, terrible. Pero yo, ¿qué he de hacerle?
Yo no tengo la culpa. Ni tú, amigo, tampoco.
Somos gente honrada. Hasta vamos a misa.
Trabajamos. Dormimos. Y así vamos tirando.
Además, ya es sabido. Dios dispone las cosas.

Y nos vamos al cine. O a tomar un tranvía.

Angela Figuera Aymer

lunes, 3 de diciembre de 2012

Si sobrevivo

Si sobrevivo,
a los enormes ratones peleando por las sobras,
a los mosquitos portadores del SIDA,
a la comida podrida por los apagones,
a los olores agrios por la falta de agua,
a los jóvenes verdes, moribundos, por la garra del hambre,
a los esqueletos que agreden en las esquinas y te maldicen,
al morbo de los noticieros,
a la prostitución de los políticos,
a no tener modelos que dar a nuestros hijos,
a la falta de amor y de justicia
al tiempo que te perfora el rostro, los dientes y las ganas,
al ruido callejero,
a la agresión humana,
a contar las monedas temiendo la escasez,
al sol opaco y polvoriento que marca las mañanas...
Si sobrevivo ,
me doy por satisfecha.

Jeannette Miller

sábado, 1 de diciembre de 2012

La pobre

Soy tan pobre tan pobre,
que no tengo ni madre.
Soy tan pobre tan pobre,
que no tengo ni nadie.
Que no tengo ni abrigo
que llevarme a los hombros.
No tengo ni belleza
que llevarme a los hombres.
Soy tan pobre tan pobre,
que no tengo ni labios
que llevarme a la boca.
¿Tenéis una mirada de ternura?
¿Os sobra algo de vino en la copa?
¡Un poquito de pez,
que tengo hambre..!
Aunque sólo sea una mirada,
soy tan pobre, tan pobre,
que no tengo una sábana blanca...
pero si no la tengo no te vayas.
No tengo un hombro donde llorar a gusto.
No tengo un hombre donde zurcir palabras.
Unas manos, por caridad,
para las mías largas,
que tengo a mi corazón enfermo
y no tengo que darle una cucharada.

Gloria Fuertes