Yo no viví:
sólo
fui vivero
de otras vidas.
AÏCHA BASSRY
jueves, 2 de diciembre de 2010
lunes, 29 de noviembre de 2010
Consejos para amar a las mujeres.
Conviérteme en amuleto de tu pecho.
Te protegeré del pecado.
Silencia tu lengua. Habla con el corazón.
Se te revelarán mis secretos.
Tómame como soy, una mujer.
Te devolveré a tus orígenes,
a tus raíces,
a las aguas de tu esencia.
Persigue mi perfume.
Ten paciencia ante mis enigmas.
Qué hombre antes de ti
sondeó los secretos de una mujer.
Sé el nectar que irriga mis raíces.
Poda lo sobrante de mis ramas:
me abriré, flor eterna, en tus palmas.
Píntame: sombra de tus nubes,
lloveré de pudor
cada vez que tu aliento me roce.
Acumúlame: lágrima en tus párpados,
fluiré cuando el arbol de tu tristeza florezca.
Escóndeme como contraseña en tus líneas,
como un grano de fragancia en tu tinta,
memoriza mi nombre,
mantenlo secreto:
el poeta que revela el nombre de su amada
anuncia la muerte del poema.
No te fíes de la miel que fluye de mis labios:
dolor para tus heridas son sus gotas.
Antaño, capturé mi rostro en el espejo del río,
me cautivé de mi hermosura y te amé,
eres el hijo de la abundancia de mi deseo.
¡Ten cuidado!
Si dejas escapar de las manos mi fragilidad,
seré tu eterno sufrimiento.
AÏCHA BASSRY
Te protegeré del pecado.
Silencia tu lengua. Habla con el corazón.
Se te revelarán mis secretos.
Tómame como soy, una mujer.
Te devolveré a tus orígenes,
a tus raíces,
a las aguas de tu esencia.
Persigue mi perfume.
Ten paciencia ante mis enigmas.
Qué hombre antes de ti
sondeó los secretos de una mujer.
Sé el nectar que irriga mis raíces.
Poda lo sobrante de mis ramas:
me abriré, flor eterna, en tus palmas.
Píntame: sombra de tus nubes,
lloveré de pudor
cada vez que tu aliento me roce.
Acumúlame: lágrima en tus párpados,
fluiré cuando el arbol de tu tristeza florezca.
Escóndeme como contraseña en tus líneas,
como un grano de fragancia en tu tinta,
memoriza mi nombre,
mantenlo secreto:
el poeta que revela el nombre de su amada
anuncia la muerte del poema.
No te fíes de la miel que fluye de mis labios:
dolor para tus heridas son sus gotas.
Antaño, capturé mi rostro en el espejo del río,
me cautivé de mi hermosura y te amé,
eres el hijo de la abundancia de mi deseo.
¡Ten cuidado!
Si dejas escapar de las manos mi fragilidad,
seré tu eterno sufrimiento.
AÏCHA BASSRY
sábado, 27 de noviembre de 2010
HAY NIÑOS
Hay niños,
Que viven sobre la tierra pero sin tierra;
Excluidos, siguen los caminos férreos;
Hay niños,
De un mundo sin alma y de un mundo sin padre;
Éticas, como los arbustos de los desiertos;
Hay niños,
Con la mirada interrogando la ausencia;
Ignoran la fiesta, el ritmo, la danza;
Hay niños,
Inocentes en los bordes de los senderos;
No tienen siquiera deseos de mendigar;
Hay niños
Que han perdido la fuerza de llorar;
Sin sueño, aprenden a caminar;
Hay niños,
Círculos viciosos; cadenas y mordaza;
Comisaría; Justicia-Prisión,
Hay niños,
Que mueren en la vida, nacidos en la muerte;
Tienen sed de todo, incluso de la muerte.
Frédéric Pacéré Titinga
Que viven sobre la tierra pero sin tierra;
Excluidos, siguen los caminos férreos;
Hay niños,
De un mundo sin alma y de un mundo sin padre;
Éticas, como los arbustos de los desiertos;
Hay niños,
Con la mirada interrogando la ausencia;
Ignoran la fiesta, el ritmo, la danza;
Hay niños,
Inocentes en los bordes de los senderos;
No tienen siquiera deseos de mendigar;
Hay niños
Que han perdido la fuerza de llorar;
Sin sueño, aprenden a caminar;
Hay niños,
Círculos viciosos; cadenas y mordaza;
Comisaría; Justicia-Prisión,
Hay niños,
Que mueren en la vida, nacidos en la muerte;
Tienen sed de todo, incluso de la muerte.
Frédéric Pacéré Titinga
jueves, 25 de noviembre de 2010
SÉ TODOS LOS CUENTOS
Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.
León Felipe
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.
León Felipe
martes, 23 de noviembre de 2010
TÚ ME VES YO TE VEO
Como espesas cebollas, así vamos,
revestidos de capas,
ocultando (sin querer o queriendo)
nuestro fondo.
Distinta es la sonrisa que sacamos
cada vez del bolsillo. Y cambiante
la biografía, de la que seleccionas
piezas distintas para usos distintos,
cuidándote muy bien, al agitar la taza,
de no ir a revolver el sedimento.
Pero hay momentos
en que quedamos
expuestos, desprovistos
de nuestras envolturas.
Tú me ves, yo te veo. El otro lee
en tus entrañas un sentido oscuro.
Y tú adivinas
en su gesto lo sucio. Y él lo sabe.
Un pacto se ha sellado, partido por la herida.
Cada uno es juez y reo. A un mismo tiempo
víctimas y verdugos implacables.
Piedad Bonett
revestidos de capas,
ocultando (sin querer o queriendo)
nuestro fondo.
Distinta es la sonrisa que sacamos
cada vez del bolsillo. Y cambiante
la biografía, de la que seleccionas
piezas distintas para usos distintos,
cuidándote muy bien, al agitar la taza,
de no ir a revolver el sedimento.
Pero hay momentos
en que quedamos
expuestos, desprovistos
de nuestras envolturas.
Tú me ves, yo te veo. El otro lee
en tus entrañas un sentido oscuro.
Y tú adivinas
en su gesto lo sucio. Y él lo sabe.
Un pacto se ha sellado, partido por la herida.
Cada uno es juez y reo. A un mismo tiempo
víctimas y verdugos implacables.
Piedad Bonett
domingo, 21 de noviembre de 2010
EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA
Las mujeres se sientan detrás de sus sueños a esperar por los hombres
y los hombres no vienen.
Las mujeres les quitan la cáscara,
les echan sal y azúcar,
los ponen al fuego,
les dan vuelta y vuelta.
Y los hombres no vienen.
Y se pasan, se pasan...
Y los sacan del horno.
Y se van hasta el patio.
Y se los comen.
Solas.
Milena Rodríguez Gutiérrez
y los hombres no vienen.
Las mujeres les quitan la cáscara,
les echan sal y azúcar,
los ponen al fuego,
les dan vuelta y vuelta.
Y los hombres no vienen.
Y se pasan, se pasan...
Y los sacan del horno.
Y se van hasta el patio.
Y se los comen.
Solas.
Milena Rodríguez Gutiérrez
viernes, 19 de noviembre de 2010
AL CABO
Al cabo, son muy pocas las palabras
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.
Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.
Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos.
Amalia Bautista
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.
Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.
Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos.
Amalia Bautista
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