quiero la ternura
de la sombra.
del árbol.
su frescor
su candor.
quiero su tronco
sólido
la suavidad de su savia
la dureza de su raiz.
quiero la paz de sus hojas
acostadas
deleitadas
adormeciéndose — en la paz del tiempo.
NDALU DE ALMEIDA ( ONDJAKI )
viernes, 15 de octubre de 2010
miércoles, 13 de octubre de 2010
Bajo fianza de las nubes
Tengo nostalgia de un país
en el que nunca estuve,
donde todos los árboles y las flores
me conocen,
al que nunca voy,
pero donde las nubes
se acuerdan exactamente
de mí,
un extranjero que
en casa alguna
puede desahogarse llorando.
Viajo
hacia islas sin puerto,
tiro al mar las llaves
inmediatamente al zarpar.
No arribo a ninguna parte.
Mi vela es como una telaraña,
pero no se rompe.
Y allende el horizonte,
donde los grandes pájaros
al final de su vuelo
secan las alas al sol,
hay un continente
donde me deben recoger
sin pasaporte,
bajo fianza de las nubes.
Hilde Domin
en el que nunca estuve,
donde todos los árboles y las flores
me conocen,
al que nunca voy,
pero donde las nubes
se acuerdan exactamente
de mí,
un extranjero que
en casa alguna
puede desahogarse llorando.
Viajo
hacia islas sin puerto,
tiro al mar las llaves
inmediatamente al zarpar.
No arribo a ninguna parte.
Mi vela es como una telaraña,
pero no se rompe.
Y allende el horizonte,
donde los grandes pájaros
al final de su vuelo
secan las alas al sol,
hay un continente
donde me deben recoger
sin pasaporte,
bajo fianza de las nubes.
Hilde Domin
lunes, 11 de octubre de 2010
De paso
No es el tiempo
el que pasa.
Eres tú
que te alejas
apresuradamente
hacia la sombra,
y vas dejando caer,
como el que se despoja
de sus bienes,
todo aquello que amaste,
las horas
que te hicieron la dicha,
amigos
en quienes hubo un día
refugio tu tristeza,
sueños
inacabados.
Al final, casi
vacías las manos,
te preguntas
en qué momento
se te fue la vida,
se te sigue yendo,
como u hilo de agua
entre los dedos.
Meira Delmar
el que pasa.
Eres tú
que te alejas
apresuradamente
hacia la sombra,
y vas dejando caer,
como el que se despoja
de sus bienes,
todo aquello que amaste,
las horas
que te hicieron la dicha,
amigos
en quienes hubo un día
refugio tu tristeza,
sueños
inacabados.
Al final, casi
vacías las manos,
te preguntas
en qué momento
se te fue la vida,
se te sigue yendo,
como u hilo de agua
entre los dedos.
Meira Delmar
sábado, 9 de octubre de 2010
PORQUE SOMOS HUMANOS
Conozco el dolor que sientes, amada mía, cuando miras
a los cielos y ves el humo de los cañones, cuando escuchas
el percutir de los tambores de la guerra, y cuando ves los soldados
dirigiéndose a matar y a ser asesinados sin razón ni causa. Conozco
el dolor que sientes al escuchar el llanto de los niños por el frío
el hambre, la orfandad. Conozco el
dolor que sientes cuando piensas en las mujeres que se venden
a sí mismas para alimentar a sus hijas e hijos. Conozco el
dolor que sientes cuando hablas de la gente que no tiene
comida, ni vestidos, ni hogar. Conozco el dolor que sientes cuando ves al
rico volverse más rico y al pobre más pobre. Conozco el dolor que sientes cuando ves al pobre, al débil, al oprimido sin voluntad, sin visión, sin esperanza. Conozco el dolor que sientes porque tú y yo somos humanos. Pero el rico y el codicioso, el malvado y el avaro no tienen sentimientos, no tienen consciencia, ¡ni vergüenza!
Arif Khudairi
a los cielos y ves el humo de los cañones, cuando escuchas
el percutir de los tambores de la guerra, y cuando ves los soldados
dirigiéndose a matar y a ser asesinados sin razón ni causa. Conozco
el dolor que sientes al escuchar el llanto de los niños por el frío
el hambre, la orfandad. Conozco el
dolor que sientes cuando piensas en las mujeres que se venden
a sí mismas para alimentar a sus hijas e hijos. Conozco el
dolor que sientes cuando hablas de la gente que no tiene
comida, ni vestidos, ni hogar. Conozco el dolor que sientes cuando ves al
rico volverse más rico y al pobre más pobre. Conozco el dolor que sientes cuando ves al pobre, al débil, al oprimido sin voluntad, sin visión, sin esperanza. Conozco el dolor que sientes porque tú y yo somos humanos. Pero el rico y el codicioso, el malvado y el avaro no tienen sentimientos, no tienen consciencia, ¡ni vergüenza!
Arif Khudairi
jueves, 7 de octubre de 2010
MONROVIA 2008
Sobre las aceras, parches de gente
se quedan atrás.
De día, son como granos de arroz
a lo largo de las carreteras,
y de noche,
empapelan cuerpos lisiados
en la bosquejada oscuridad
de la ciudad rota.
Multitudes de repatriados de la guerra,
aguardando por nada,
día tras día,
esperando por nada,
después que su campo de refugiados,
después que sus ciudades de refugio
los vomitaron como porquería,
después de vagar por el globo.
Al paso de la muerte,
ellos han vuelto
semejantes a repatriados
de la muerte.
La ciudad está hambrienta, hierve,
arde como el acero.
Era usual que aquí el aire nos perteneciera
dijo una mujer,
era usual que hubiera un camino
que nos trajera de vuelta a casa.
Hoy en día, el camino de vuelta a casa se perdió
La carretera a Cabo de Palmas, rebosa
de huesos secos.
Mas por la calle,
se aproxima una marcha.
Alguien está vivo.
Alguien vive encima de esos huesos
(Traducción de Rafael Patiño Góez)
Patricia Jabbeh Wesley
se quedan atrás.
De día, son como granos de arroz
a lo largo de las carreteras,
y de noche,
empapelan cuerpos lisiados
en la bosquejada oscuridad
de la ciudad rota.
Multitudes de repatriados de la guerra,
aguardando por nada,
día tras día,
esperando por nada,
después que su campo de refugiados,
después que sus ciudades de refugio
los vomitaron como porquería,
después de vagar por el globo.
Al paso de la muerte,
ellos han vuelto
semejantes a repatriados
de la muerte.
La ciudad está hambrienta, hierve,
arde como el acero.
Era usual que aquí el aire nos perteneciera
dijo una mujer,
era usual que hubiera un camino
que nos trajera de vuelta a casa.
Hoy en día, el camino de vuelta a casa se perdió
La carretera a Cabo de Palmas, rebosa
de huesos secos.
Mas por la calle,
se aproxima una marcha.
Alguien está vivo.
Alguien vive encima de esos huesos
(Traducción de Rafael Patiño Góez)
Patricia Jabbeh Wesley
martes, 5 de octubre de 2010
SI ALGÚN DÍA LLEGA
Si algún día llega
que este mundo
que nos han hecho
empieza a quedarnos
estrecho a todos
y no sólo a unos cuantos
si algún día llega
que todos comemos
caliente
y no sólo unos cuantos
y vestimos o no
a voluntad
si algún día llega
que las medicinas
curan a todos
y merece la pena
llegar a viejo
sin dormirse
frente al televisor
digo que si algún
día llega...
quiero que me coja
como siempre
con los que nada tienen
y espero que para entonces
el festejo por la victoria
en campeonatos deportivos
no sea la máxima aspiración
de sus vidas
será la prueba definitiva
de que la dignidad
se ha instalado
entre nosotros.
Vicent Camps
que este mundo
que nos han hecho
empieza a quedarnos
estrecho a todos
y no sólo a unos cuantos
si algún día llega
que todos comemos
caliente
y no sólo unos cuantos
y vestimos o no
a voluntad
si algún día llega
que las medicinas
curan a todos
y merece la pena
llegar a viejo
sin dormirse
frente al televisor
digo que si algún
día llega...
quiero que me coja
como siempre
con los que nada tienen
y espero que para entonces
el festejo por la victoria
en campeonatos deportivos
no sea la máxima aspiración
de sus vidas
será la prueba definitiva
de que la dignidad
se ha instalado
entre nosotros.
Vicent Camps
domingo, 3 de octubre de 2010
Poema
Yo Mercadoneo
tú Carrefureas
él Leroymerlinea
nosotros Ikeamos
vosotros Eroiskeais
ellos Corteinglesean.
Todos al fin
con código de barras.
Especimen-consumista-deshumanizado.
Obejetivo cumplido.
Antonio Martínez i Ferrer
tú Carrefureas
él Leroymerlinea
nosotros Ikeamos
vosotros Eroiskeais
ellos Corteinglesean.
Todos al fin
con código de barras.
Especimen-consumista-deshumanizado.
Obejetivo cumplido.
Antonio Martínez i Ferrer
Suscribirse a:
Entradas (Atom)