lunes, 29 de noviembre de 2010

Consejos para amar a las mujeres.

Conviérteme en amuleto de tu pecho.
Te protegeré del pecado.
Silencia tu lengua. Habla con el corazón.
Se te revelarán mis secretos.
Tómame como soy, una mujer.
Te devolveré a tus orígenes,
a tus raíces,
a las aguas de tu esencia.
Persigue mi perfume.
Ten paciencia ante mis enigmas.
Qué hombre antes de ti
sondeó los secretos de una mujer.
Sé el nectar que irriga mis raíces.
Poda lo sobrante de mis ramas:
me abriré, flor eterna, en tus palmas.
Píntame: sombra de tus nubes,
lloveré de pudor
cada vez que tu aliento me roce.
Acumúlame: lágrima en tus párpados,
fluiré cuando el arbol de tu tristeza florezca.
Escóndeme como contraseña en tus líneas,
como un grano de fragancia en tu tinta,
memoriza mi nombre,
mantenlo secreto:
el poeta que revela el nombre de su amada
anuncia la muerte del poema.
No te fíes de la miel que fluye de mis labios:
dolor para tus heridas son sus gotas.
Antaño, capturé mi rostro en el espejo del río,
me cautivé de mi hermosura y te amé,
eres el hijo de la abundancia de mi deseo.
¡Ten cuidado!
Si dejas escapar de las manos mi fragilidad,
seré tu eterno sufrimiento.

AÏCHA BASSRY

sábado, 27 de noviembre de 2010

HAY NIÑOS

Hay niños,
Que viven sobre la tierra pero sin tierra;
Excluidos, siguen los caminos férreos;

Hay niños,
De un mundo sin alma y de un mundo sin padre;
Éticas, como los arbustos de los desiertos;

Hay niños,
Con la mirada interrogando la ausencia;
Ignoran la fiesta, el ritmo, la danza;

Hay niños,
Inocentes en los bordes de los senderos;
No tienen siquiera deseos de mendigar;

Hay niños
Que han perdido la fuerza de llorar;
Sin sueño, aprenden a caminar;

Hay niños,
Círculos viciosos; cadenas y mordaza;
Comisaría; Justicia-Prisión,

Hay niños,
Que mueren en la vida, nacidos en la muerte;
Tienen sed de todo, incluso de la muerte.

Frédéric Pacéré Titinga

jueves, 25 de noviembre de 2010

SÉ TODOS LOS CUENTOS

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre...
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos...
y sé todos los cuentos.

León Felipe

martes, 23 de noviembre de 2010

TÚ ME VES YO TE VEO

Como espesas cebollas, así vamos,
revestidos de capas,
ocultando (sin querer o queriendo)
nuestro fondo.
Distinta es la sonrisa que sacamos
cada vez del bolsillo. Y cambiante
la biografía, de la que seleccionas
piezas distintas para usos distintos,
cuidándote muy bien, al agitar la taza,
de no ir a revolver el sedimento.
Pero hay momentos
en que quedamos
expuestos, desprovistos
de nuestras envolturas.
Tú me ves, yo te veo. El otro lee
en tus entrañas un sentido oscuro.
Y tú adivinas
en su gesto lo sucio. Y él lo sabe.
Un pacto se ha sellado, partido por la herida.
Cada uno es juez y reo. A un mismo tiempo
víctimas y verdugos implacables.

Piedad Bonett

domingo, 21 de noviembre de 2010

EL PAN NUESTRO DE CADA DÍA

Las mujeres se sientan detrás de sus sueños a esperar por los hombres
y los hombres no vienen.

Las mujeres les quitan la cáscara,
les echan sal y azúcar,
los ponen al fuego,
les dan vuelta y vuelta.

Y los hombres no vienen.

Y se pasan, se pasan...

Y los sacan del horno.
Y se van hasta el patio.
Y se los comen.
Solas.

Milena Rodríguez Gutiérrez

viernes, 19 de noviembre de 2010

AL CABO

Al cabo, son muy pocas las palabras
que de verdad nos duelen, y muy pocas
las que consiguen alegrar el alma.
Y son también muy pocas las personas
que mueven nuestro corazón, y menos
aún las que lo mueven mucho tiempo.
Al cabo, son poquísimas las cosas
que de verdad importan en la vida:
poder querer a alguien, que nos quieran
y no morir después que nuestros hijos.

Amalia Bautista

miércoles, 17 de noviembre de 2010

Anciano en la espesura


Un anciano atraviesa la espesura,
camina entre las ramas del silencio
bajo un cielo crispado que desciende
con su lento nublar sobre la tarde.

Como una red tupida de hojarasca
esparcida a la sombra de este bosque,
así es su corazón ya deshojado
que acaricia la luz con mansedumbre.

Con su hatillo de días y el semblante
de quien no ha visto nada en el sendero,
un anciano atraviesa la espesura,
le da, con su mirar, significado.

Juan Antonio Bernier

lunes, 15 de noviembre de 2010

Amanece en el bosque


Me acerco hasta la puerta. El aire es frío
como el gélido lienzo de una cama vacía
y, aún conmocionado, lo acojo quedamente.

Hay pájaros cantando que, invisibles,
reclaman la atención hacia las hojas
que el bosque solicita. A ras de suelo
lo roza una neblina sin raíces
Procuro no pensar. Quisiera devolverle
la familiar mirada con que el bosque nos mira.

Atento a lo contiguo, observo -me demoro-
la neblina inconsciente.

Juan Antonio Bernier

sábado, 13 de noviembre de 2010

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo

Hoy estoy sin saber yo no sé cómo,
hoy estoy para penas solamente,
hoy no tengo amistad,
hoy sólo tengo ansias
de arrancarme de cuajo el corazón
y ponerlo debajo de un zapato.
Hoy reverdece aquella espina seca,
hoy es día de llantos en mi reino,
hoy descarga en mi pecho el desaliento
plomo desalentado.
No puedo con mi estrella,
y me busco la muerte por las manos
mirando con cariño las navajas,
y recuerdo aquel hacha compañera,
y pienso en los más altos campanarios
para un salto mortal serenamente.
Si no fuera ¿por qué? no se por qué,
mi corazón escribiría una postrera carta,
una carta que llevo ahí metida,
haría un tintero de mi corazón,
una fuente de sílabas, de adioses y regalos,
y ahí te quedas, al mundo le diría.
Yo nací en mala luna.
Tengo la pena de una sola pena
que vale más que toda la alegría.
Un amor me ha dejado con los brazos caídos
y no puedo tenderlos hacia más.
¿No veis mi boca qué desengañada,
que inconformes mis ojos?
Cuanto más me contemplo más me aflijo:
cortar este dolor ¿con qué tijeras?
Ayer, mañana, hoy
padeciendo por todo
mi corazón, pecera melancólica,
penal de ruiseñores moribundos.
Me sobra el corazón.
Hoy descorazonarme,
yo el más descorazonado de los hombres,
y por el más, también el más amargo.
No sé por qué, no sé por qué ni cómo
me perdono la vida cada día.

Miguel Hernández

viernes, 12 de noviembre de 2010

La mujer más fea del mundo

La mujer más fea del mundo
me hablaba de tratamientos faciales gratuitos
mientras ponía en mi mano un folleto

con la mujer más bella del mundo.

Ha sido a las 10 de la mañana.

La mujer más fea del mundo
debe entregar 500 folletos diarios
de la mujer más bella del mundo

para ganar 587 euros al mes.

Nadie mira a la cara de la mujer más fea del mundo.

Nadie se atreve.

Carmen Ruiz Fleta

martes, 9 de noviembre de 2010

OPINIONES

Un hombre deseaba violentamente a una mujer,
a unas cuantas personas no les parecía bien,
un hombre deseaba locamente volar,
a unas cuantas personas les parecía mal,
un hombre deseaba ardientemente la Revolución
y contra la opinión de la gendarmería
trepó sobre muros secos de lo debido,
abrió el pecho y sacándose
los alrededores de su corazón,
agitaba violentamente a una mujer,
volaba locamente por el techo del mundo
y los pueblos ardían, las banderas.

Juan Gelman

domingo, 7 de noviembre de 2010

NOTA XXVI



de lo posible a lo probable/del
sueño a la realidad hay como
mares/playas nocturnas donde
animales de pico descarnan
formas mojadas por los jugos
del corazón/así/viajamos
del pecho al seco sol que dora
la maravilla/o existir

Juan Gelman

viernes, 5 de noviembre de 2010

AMOR VIRTUAL

"No seas tan loco. Sé educado. Sé correcto.
No bebas. No fumes. No tosas. No respires.
¡Ay, sí, no respirar!..."
Gabriel Celaya


Ahora que las autoridades sanitarias
se vuelven poetas
-No beses
no des la mano,
di hola-.

Ahora que parece hora
de mirar para otro lado
-da de beber al sediento,
usa vaso de plástico,
recicla tu solidariad-.
Ahora que es tiempo de ceniza
mejor,
no me beses
no me des la mano,
no me saludes.
No me interesa
tu pornografía de imperativo,
tu solidaridad de urgencia
tu rutina de pancarta
tu humanidad inmunodeficiente.

(El amor siempre fue sospechoso para la salud)

Lola Crespo