Las playas, parameras
al rubio sol durmiendo,
los oteros,
las vegas
en paz, a solas, lejos;
los castillos,
ermitas,
cortijos y conventos,
la vida con la historia,
tan
dulces al recuerdo.
Ellos, los vencedores
caínes
sempiternos,
de todo me arrancaron.
Me dejan el destierro.
Una
mano divina
tu tierra alzó en mi cuerpo
y allí la voz
dispuso
que hablase tu silencio.
Contigo solo estaba,
en
ti sola creyendo;
pensar tu nombre ahora
envenena mis
sueños.
Amargos son los días
de la vida, viviendo,
sólo
una larga espera
a fuerza de recuerdos.
Un día, tú ya
libre
de la mentira de ellos,
me buscarás. Entonces
¿qué
ha de decir un muerto?
Luis
Cernuda
jueves, 23 de octubre de 2014
martes, 21 de octubre de 2014
Paz
Plantaremos olivos
donde antes había espinos.
Todos iguales
de la mano.
Todos distintos,
con una canción
de amor
en nuestros labios.
Plantaremos olivos.
¿A dónde va mi vuelo?
SHALOM, SALAM:
¡Por Dios, cesad el fuego!
SHALOM, SALAM:
¿A dónde va mi vuelo?
SHALOM, SALAM:
Y plantaremos olivos
donde antes hubo espinos.
Compartir, lo único urgente,
en este amanecer de siglo.
Plantaremos olivos
donde antes
había espinos.
¿A dónde va mi vuelo?
SHALOM, SALAM:
¡Por Dios, cesad el fuego!
SHALOM, SALAM:
¡... que estoy sin alas, sin aire, sin
paz...
y sin olivo!
PAZ, PEACE, PAIX,
MIR, SHALOM, SALAM.
PAZ, PEACE, PAIX,
MIR, SHALOM, SALAM
Federico Mayor Zaragoza
domingo, 19 de octubre de 2014
Alguna vez
Alguna vez, a todos, a mí mismo,
nos
ha crecido un árbol en las manos
o el mar sobre la frente
o la
esperanza, como alfombra extendida a nuestro paso.
Al encontrar un
verso entre la hierba,
al madurar el fruto del abrazo,
al
escuchar palabras
que nos tientan el aire de palabras que
arrastramos
Pero la madrugada llegó siempre
con su fusil a
ciegas preparado
para segar la vida de los hombres
o la ilusión
nacida en nuestros vasos.
Y cuando fue creciendo la mañana
nos
quedó solamente nuestro asco
y una sed infinita, y la
vergüenza
de nuestro propio aspecto de borrachos.
Carlos Álvarez
nos ha crecido un árbol en las manos
o el mar sobre la frente
o la esperanza, como alfombra extendida a nuestro paso.
Al encontrar un verso entre la hierba,
al madurar el fruto del abrazo,
al escuchar palabras
que nos tientan el aire de palabras que arrastramos
Pero la madrugada llegó siempre
con su fusil a ciegas preparado
para segar la vida de los hombres
o la ilusión nacida en nuestros vasos.
Y cuando fue creciendo la mañana
nos quedó solamente nuestro asco
y una sed infinita, y la vergüenza
de nuestro propio aspecto de borrachos.
viernes, 17 de octubre de 2014
Canción del pescador
(manos vacías).
Las redes son del amo;
las manos, mías.
Estaba el mar vacío
bajo la noche;
con sudor lo llenamos
los pescadores.
Está el campo sombrío
de madrugada;
con las manos hacemos
la luz del alba.
¡Cuándo será la tierra
tuya en tus manos;
tuyas la barca y redes,
y el mar tu esclavo!
Carlos Álvarez
miércoles, 15 de octubre de 2014
Humanidad te amo
Humanidad te amo
porque preferirías
embarrar las botas del
éxito antes que preguntar
de quién es el alma que cuelga de la
cadena del reloj lo cual
sería vergonzoso para ambas
partes y porque
aplaudís resueltamente
todas
las canciones que
contengan las palabras país casa y
madre cuando las cantan en
el viejo teatro
Humanidad te amo porque
cuando andás pobre
empeñás
tu inteligencia para
comprarte un trago y cuando
te echan tu orgullo impide
que te acerques a las
casas de empeño y
porque estás
continuamente haciendo
cosas molestas pero más
que nada en tu propia casa
Humanidad te amo porque
estás perpetuamente
poniendo el secreto de
la vida en tus pantalones
y te olvidás
que está ahí y te sentás
en él
y porque estás
siempre haciendo poemas en
el regazo
de la muerte Humanidad
te odioe.e. cummings
lunes, 13 de octubre de 2014
La casa del pobre es como un sagrario.
La casa del pobre es como un
sagrario.
En su interior lo eterno se cambia en alimento,
y al anochecer regresa suave
hacia sí, en un anchuroso círculo,
y se acoge en sí, lento, pleno de resonancias.
La casa del pobre es como un sagrario.
La casa del pobre es como la mano de un niño.
No toma lo que los adultos piden,
le basta un escarabajo con ornadas pinzas,
una piedra ovalada de rodar por el río,
la corrediza arena y las conchas sonantes.
Es como una balanza suspendida,
sensible a la más leve recepción,
oscilando largamente entre los dos platillos.
La casa del pobre es como la mano de un niño.
Es como la tierra la casa del pobre:
esquirla de un venidero cristal,
ya claro, ya oscuro, en su huidiza caída;
pobre cual la cálida pobreza de un establo, -
y no obstante están los anocheceres: en ellos es ella todo,
y de ella vienen todas las estrellas.
En su interior lo eterno se cambia en alimento,
y al anochecer regresa suave
hacia sí, en un anchuroso círculo,
y se acoge en sí, lento, pleno de resonancias.
La casa del pobre es como un sagrario.
La casa del pobre es como la mano de un niño.
No toma lo que los adultos piden,
le basta un escarabajo con ornadas pinzas,
una piedra ovalada de rodar por el río,
la corrediza arena y las conchas sonantes.
Es como una balanza suspendida,
sensible a la más leve recepción,
oscilando largamente entre los dos platillos.
La casa del pobre es como la mano de un niño.
Es como la tierra la casa del pobre:
esquirla de un venidero cristal,
ya claro, ya oscuro, en su huidiza caída;
pobre cual la cálida pobreza de un establo, -
y no obstante están los anocheceres: en ellos es ella todo,
y de ella vienen todas las estrellas.
R..M. Rilke
sábado, 11 de octubre de 2014
Sucio, mal vestido
En el camino de los perros mi alma encontró
a mi corazón. Destrozado, pero vivo,
sucio, mal vestido y lleno de amor.
En el camino de los perros, allí donde no quiere ir nadie.
Un camino que sólo recorren los poetas
cuando ya no les queda nada por hacer.
¡Pero yo tenía tantas cosas que hacer todavía!
Y sin embargo allí estaba: haciéndome matar
por las hormigas rojas y también
por las hormigas negras, recorriendo las aldeas
vacías: el espanto que se elevaba
hasta tocar las estrellas.
Un chileno educado en México lo puede soportar todo,
pensaba, pero no era verdad.
Por las noches mi corazón lloraba. El río del ser, decían
unos labios afiebrados que luego descubrí eran los míos,
el río del ser, el río del ser, el éxtasis
que se pliega en la ribera de estas aldeas abandonadas.
Sumulistas y teólogos, adivinadores
y salteadores de caminos emergieron
como realidades acuáticas en medio de una realidad metálica.
Sólo la fiebre y la poesía provocan visiones.
Sólo el amor y la memoria.
No estos caminos ni estas llanuras.
No estos laberintos.
Hasta que por fin mi alma encontró a mi corazón.
Estaba enfermo, es cierto, pero estaba vivo.
Roberto Bolaño
a mi corazón. Destrozado, pero vivo,
sucio, mal vestido y lleno de amor.
En el camino de los perros, allí donde no quiere ir nadie.
Un camino que sólo recorren los poetas
cuando ya no les queda nada por hacer.
¡Pero yo tenía tantas cosas que hacer todavía!
Y sin embargo allí estaba: haciéndome matar
por las hormigas rojas y también
por las hormigas negras, recorriendo las aldeas
vacías: el espanto que se elevaba
hasta tocar las estrellas.
Un chileno educado en México lo puede soportar todo,
pensaba, pero no era verdad.
Por las noches mi corazón lloraba. El río del ser, decían
unos labios afiebrados que luego descubrí eran los míos,
el río del ser, el río del ser, el éxtasis
que se pliega en la ribera de estas aldeas abandonadas.
Sumulistas y teólogos, adivinadores
y salteadores de caminos emergieron
como realidades acuáticas en medio de una realidad metálica.
Sólo la fiebre y la poesía provocan visiones.
Sólo el amor y la memoria.
No estos caminos ni estas llanuras.
No estos laberintos.
Hasta que por fin mi alma encontró a mi corazón.
Estaba enfermo, es cierto, pero estaba vivo.
Roberto Bolaño
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