lunes, 31 de diciembre de 2012
Final de año
De reemplazar un tres por un dos
Ni esa metáfora baldía
Que convoca un lapso que muere y otro que surge
Ni el cumplimiento de un proceso astronómico
Aturden y socavan
La altiplanicie de esta noche
Y nos obligan a esperar
Las doce irreparables campanadas.
La causa verdadera
Es la sospecha general y borrosa
Del enigma del tiempo;
Es el asombro ante el milagro
De que a despecho de infinitos azares,
De que a despecho de que somos
Las gotas del río de Heráclito,
Perdure algo en nosotros:
Inmóvil.
Jorge Luis Borges
sábado, 29 de diciembre de 2012
Exhortación
jueves, 27 de diciembre de 2012
Sobre las ventajas del soñar
domingo, 23 de diciembre de 2012
Papas
viernes, 21 de diciembre de 2012
Las palabras no dicen
subiendo la colina al anochecer
las palabras no dicen lo que dice un colibrí
en el aire al mediodía
las palabras no dicen lo que dice un perro
esperando a su amo que nunca volverá
las palabras no dicen lo que dice el paso de la mujer
y el movimiento en el árbol de la mañana
las palabras no dicen lo que siente un fresno
al ser fulminado por un rayo
las palabras no dicen la sensación de nacer
de amar y de morir
las palabras son las sombras atadas a los pies de un
hombre que avanza demasiado rápido entre
la multitud
son párpados de sueño con que el hombre cubre
el amor que no alcanza a comprender.
miércoles, 19 de diciembre de 2012
lunes, 17 de diciembre de 2012
Me disuelvo en las mujeres
Me disuelvo en las
mujeres
desaparezco para ser
cada una de ellas
veo mi mirada en
esta
mi risa
en los labios de aquella
mis lágrimas
asoman
a sus ojos
y por sus cuerpos
circula mi alma
se parecen a mí y yo
a ellas
en ellas me reconozco
en ellas
me completo
y me
divido.
MARAM AL-MASRI
sábado, 15 de diciembre de 2012
Credo
- No acostumbro a decir amo, te amo,
sino cuando el amor me inunda todo
desde los ojos hasta los zapatos.
Mi cuerpo es una sola verdad y cada músculo
resume una experiencia de entusiasmo.
Una vez dije: ¡sufro! Y era que el sufrimiento
agitaba a mi lado sus cascos de caballo.
Y siempre digo: espero. Porque a mí me podrían
arrancar el recuerdo como un brazo,
pero no la esperanza que es de hueso
y cuando me la arranquen dejaré de ser esto
que te estrecha las manos.
Creo en todos los frutos que tienen jugo dulce,
y creo que no hay frutos que tengan jugo amargo.
No es culpa de los frutos si tenemos
el paladar angosto y limitado.
Creo en el corazón del hombre, creo
que es de pura caricia a pesar de las manos
que a veces asesinan, sin saberlo,
y manejan fusiles sanguinarios.
Creo en la libertad a pesar de los cepos,
a pesar de los campos alambrados.
Creo en la paz, amada, a pesar de las bombas
y a pesar de los cascos.
Creo que los países serán un solo sitio
de amor para los hombres a pesar de los pactos,
a pesar de los límites, los cónsules,
a pesar de los libres que se dan por esclavos.
Y creo en el amor, en este amor de acero
que va fortaleciendo las piernas y los brazos,
que trabaja en secreto,
a escondidas del odio y del escarnio,
que debajo del traje se hace músculo,
órgano, experiencia, nervio, ganglio,
a pesar del rencor que nos inunda
el corazón de funerales pájaros.
Yo creo en el amor más que en mis ojos
y más que en el poder y el entusiasmo.
Jorge Debravo
jueves, 13 de diciembre de 2012
Los basurales sirven de lágrimas
se pierden en basuras con hambre:
cadenas
para los niños
que ya ni lloran.
Alfabetos
para orinar en las pizarras
de los amos;
mansedumbres
para el intercambio del sexo fácil;
pegamentos de aire
para acallar
la gula
de los sin lágrimas.
Manos que deambulan en los callejones
por los que se pierden las caricias
de las madres ausentes,
dolor
de silencios robados, de días
sin besos, de noches con sangre y refugio.
Niños que duelen desde el azul
de las primaveras de invierno inútil,
niños que no ríen
en los basurales del mundo,
que arrastran el odio chico de la ternura imposible.
Luis E. Prieto
martes, 11 de diciembre de 2012
És per tu/ Es por ti
aquest poema,
per tu, que mors
sense saber què és néixer,
per tu, que t’has fet gran
sense infantesa,
per tu que has vist el cor més tenebrós
del mal,
per tu, que t’has nodrit
de la violència.
Per a tu és que escric
aquest poema;
que vull donar-te un niu
que t’acaroni
i t’escalfi la llavor
dels mots més tendres
---------------------
Es por ti, por ti escribo
este poema,
por ti, que mueres
sin saber que ya has nacido,
por ti, que has crecido
sin infancia,
por ti, que has visto del mal la esencia
tenebrosa,
por ti, que te has nutrido
de violencia.
Para ti, para ti escribo
este poema;
que quiero darte un nido
de caricias,
que acoja la semilla
de las palabras tiernas
Anna Rossell
lunes, 10 de diciembre de 2012
Aunque no estés
domingo, 9 de diciembre de 2012
Espergesia
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que soy malo; y no saben
del diciembre de ese enero.
Pues yo nací un día
que Dios estuvo enfermo.
Hay un vacío
en mi aire metafísico
que nadie ha de palpar:
el claustro de un silencio
que habló a flor de fuego.
Yo nací un día
que Díos estuvo enfermo.
Hermano, escucha, escucha...
Bueno. Y que no me vaya
sin llevar diciembres,
sin dejar eneros.
Pues yo nací un día
que Díos estuvo enfermo.
Todos saben que vivo,
que mastico... Y no saben
por qué en mi verso chirrían,
oscuro sinsabor de féretro,
luyidos vientos
desenroscados de la Esfinge
preguntona del Desierto.
Todos saben... Y no saben
que la luz es tísica,
y la Sombra gorda...
Y no saben que el Misterio sintetiza...
que él es la joroba
musical y triste que a distancia denuncia
el paso meridiano de las lindes a las Lindes.
Yo nací un día
que Dios estuvo enfermo,
grave.
César Vallejo
viernes, 7 de diciembre de 2012
CUENTO DE LA ALDEA
Una vieja aldea, para que generaciones vivan aquí
En la pobreza, los espíritus de nuestra casa nunca se quejan
Después llegan los fantasmas de la ciudad, como la plaga
Pacientemente los acomodamos
Sin importar qué pase, nada podemos hacer
No sabemos leer ni escribir
Sólo sabemos cultivar la tierra
Trabajar la tierra bajo el sol
Haga frío o calor, llueva o haga viento, trabajamos
Para alimentar los fantasmas de la ciudad
Los jóvenes se han ido
Dejando a los viejos y a los niños
Para enfrentar la realidad de la esperanza que se esfuma
Vendidos los búfalos, los campos no dan arroz, y hay hambruna
Los fantasmas de la ciudad deben estar enojados con nosotros
Así que han traído con ellos el desastre
Ya sea en sueños o en la realidad
No podemos encontrar la respuesta
Lo único que conocemos…
Siempre es el sufrimiento
Surachai Juntimatorn
miércoles, 5 de diciembre de 2012
CULPA
con el vientre abombado y la cara de greda.
Si un bello adolescente se suicida una noche
tan sólo porque el alma le pesa demasiado.
Si una madre maldice soplando las cenizas.
Si un soldado cansado se orina en una iglesia
a los pies de una Virgen degollada, sin Hijo.
Si un sabio halla la fórmula que aniquile de un golpe
dos millones de hombres del color elegido.
Si las hembras rehuyen el parir. Si los viejos
a hurtadillas codician a los guapos muchachos.
Si los lobos consiguen mantenerse robustos
consumiendo la sangre que la tierra no empapa.
Si la cárcel, si el miedo, si la tisis, si el hambre.
Es terrible, terrible. Pero yo, ¿qué he de hacerle?
Yo no tengo la culpa. Ni tú, amigo, tampoco.
Somos gente honrada. Hasta vamos a misa.
Trabajamos. Dormimos. Y así vamos tirando.
Además, ya es sabido. Dios dispone las cosas.
Y nos vamos al cine. O a tomar un tranvía.
Angela Figuera Aymer
lunes, 3 de diciembre de 2012
Si sobrevivo
a los enormes ratones peleando por las sobras,
a los mosquitos portadores del SIDA,
a la comida podrida por los apagones,
a los olores agrios por la falta de agua,
a los jóvenes verdes, moribundos, por la garra del hambre,
a los esqueletos que agreden en las esquinas y te maldicen,
al morbo de los noticieros,
a la prostitución de los políticos,
a no tener modelos que dar a nuestros hijos,
a la falta de amor y de justicia
al tiempo que te perfora el rostro, los dientes y las ganas,
al ruido callejero,
a la agresión humana,
a contar las monedas temiendo la escasez,
al sol opaco y polvoriento que marca las mañanas...
Si sobrevivo ,
me doy por satisfecha.
Jeannette Miller
sábado, 1 de diciembre de 2012
La pobre
que no tengo ni madre.
Soy tan pobre tan pobre,
que no tengo ni nadie.
Que no tengo ni abrigo
que llevarme a los hombros.
No tengo ni belleza
que llevarme a los hombres.
Soy tan pobre tan pobre,
que no tengo ni labios
que llevarme a la boca.
¿Tenéis una mirada de ternura?
¿Os sobra algo de vino en la copa?
¡Un poquito de pez,
que tengo hambre..!
Aunque sólo sea una mirada,
soy tan pobre, tan pobre,
que no tengo una sábana blanca...
pero si no la tengo no te vayas.
No tengo un hombro donde llorar a gusto.
No tengo un hombre donde zurcir palabras.
Unas manos, por caridad,
para las mías largas,
que tengo a mi corazón enfermo
y no tengo que darle una cucharada.
