Cuando parta,
dejadme ser, como la luna,
amigo del agua.
Mizuta Masahide
miércoles, 31 de octubre de 2012
lunes, 29 de octubre de 2012
Si oyes correr el agua en las acequias
Si oyes
correr el agua en las acequias,
su manso sueño pasar entre penumbras y musgos,
con el apagado sonido de algo
que tiende a demorarse en la sombra vegetal.
Si tienes suerte y preservas ese instante
con el temblor de los helechos que no cesa,
con el atónito limo que se debate
en el cauce inmutable y siempre en viaje.
Si tienes la paciencia del guijarro,
su voz callada, su gris acento sin aristas,
y aguardas hasta que la luz haga su entrada,
es bueno que sepas que allí van a llamarte
con un nombre nunca antes pronunciado.
Toda la ardua armonía del mundo
es probable que entonces te sea revelada,
pero sólo por esta vez.
¿Sabrás, acaso, descifrarla en el rumor del agua
que se evade sin remedio y para siempre?
Álvaro Mutis
su manso sueño pasar entre penumbras y musgos,
con el apagado sonido de algo
que tiende a demorarse en la sombra vegetal.
Si tienes suerte y preservas ese instante
con el temblor de los helechos que no cesa,
con el atónito limo que se debate
en el cauce inmutable y siempre en viaje.
Si tienes la paciencia del guijarro,
su voz callada, su gris acento sin aristas,
y aguardas hasta que la luz haga su entrada,
es bueno que sepas que allí van a llamarte
con un nombre nunca antes pronunciado.
Toda la ardua armonía del mundo
es probable que entonces te sea revelada,
pero sólo por esta vez.
¿Sabrás, acaso, descifrarla en el rumor del agua
que se evade sin remedio y para siempre?
Álvaro Mutis
sábado, 27 de octubre de 2012
Vestimentas de hilos de oro
Aunque
sean bordadas con hilos de oro
no
des tanta importancia a tus vestimentas.
Pero
sí a cada hora y momento
de
tu lozana adolescencia.
Las
flores hay que cogerlas a tiempo.
Si
no, te quedarás sólo con las ramas secas.
Du Qiuliang
jueves, 25 de octubre de 2012
Las piedras
Oigo caer las piedras que arrojamos,
transparentes como cristal a través de los años.
En el valle vuela la confusión de los actos
del instante, vociferantes, de copa
en copa de los árboles, se callan
en un aire más tenue que el presente, se deslizan
como golondrinas desde una cima
a otra de las montañas, hasta
alcanzar las mesetas ulteriores,
junto a las fronteras del ser. Allí caen
todas nuestras acciones
claras como el cristal
no hacia otro fondo
que el de nosotros mismos
Tomas Transtörmer
transparentes como cristal a través de los años.
En el valle vuela la confusión de los actos
del instante, vociferantes, de copa
en copa de los árboles, se callan
en un aire más tenue que el presente, se deslizan
como golondrinas desde una cima
a otra de las montañas, hasta
alcanzar las mesetas ulteriores,
junto a las fronteras del ser. Allí caen
todas nuestras acciones
claras como el cristal
no hacia otro fondo
que el de nosotros mismos
Tomas Transtörmer
martes, 23 de octubre de 2012
FIN Y PRINCIPIO
Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.
Alguien debe echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.
Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.
Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sus goznes.
Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya
a otra guerra.
A reconstruir puentes
y estaciones de nuevo.
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.
Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará
asintiendo con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor
empezará a haber algunos
a quienes les aburra.
Todavía habrá quien a veces
encuentre entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.
Aquellos que sabían
de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.
En la hierba que cubra
causas y consecuencias
seguro que habrá alguien tumbado,
con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.
Wislawa Szymborska
domingo, 21 de octubre de 2012
SE OYE VENIR LA LLUVIA
La casa de mi infancia es de barro del suelo a la teja,
y de maderas apenas descuajadas, que en otro tiempo obedecieron
hachas y azuelas en los cercanos bosques.
El gran filtro de piedra vierte en ella, tan grande,
su agua de fresca sombra.
Yo amo su silencio, que el fiel reloj del comedor vigila.
Me escondo en los muebles inmensos.
Abro la despensa para asustarme un poco
del tragaluz, que hace oscuros los rincones.
Corro aventuras inauditas cuando entro
en el huerto cerrado que me está prohibido.
EN la penumbra de la tarde, que va cayendo lenta
sobre el mundo, el grillo del hogar canta de pronto,
y su estribillo triste riega en el aire quieto,
paz y sueño sabrosos.
Cuando venían las lluvias miraba los largos aguaceros
desde el ancho cajón de las ventanas.
Nunca hele a tierra tanto como esa tarde.
Se oye la lluvia primero en el aire venir como un gigante
que se demora, lento, se detiene y no llega,
y luego, están ahí sus pies sobre las hojas, tamborileando,
rápidos, mojando,
y lavando sus manos de prisa, tan de prisa, los árboles,
el césped, los arroyos,
los alambres, los techos, las canoas.
Pero también su llanto desolado,
su sinrazón de ser triste, su acabarse de pronto,
sin objeto ni adiós,
para siempre en mi infancia, para siempre.
Llueve en mi alma ahora, como entonces.
Isaac Felipe Azofeifa
y de maderas apenas descuajadas, que en otro tiempo obedecieron
hachas y azuelas en los cercanos bosques.
El gran filtro de piedra vierte en ella, tan grande,
su agua de fresca sombra.
Yo amo su silencio, que el fiel reloj del comedor vigila.
Me escondo en los muebles inmensos.
Abro la despensa para asustarme un poco
del tragaluz, que hace oscuros los rincones.
Corro aventuras inauditas cuando entro
en el huerto cerrado que me está prohibido.
EN la penumbra de la tarde, que va cayendo lenta
sobre el mundo, el grillo del hogar canta de pronto,
y su estribillo triste riega en el aire quieto,
paz y sueño sabrosos.
Cuando venían las lluvias miraba los largos aguaceros
desde el ancho cajón de las ventanas.
Nunca hele a tierra tanto como esa tarde.
Se oye la lluvia primero en el aire venir como un gigante
que se demora, lento, se detiene y no llega,
y luego, están ahí sus pies sobre las hojas, tamborileando,
rápidos, mojando,
y lavando sus manos de prisa, tan de prisa, los árboles,
el césped, los arroyos,
los alambres, los techos, las canoas.
Pero también su llanto desolado,
su sinrazón de ser triste, su acabarse de pronto,
sin objeto ni adiós,
para siempre en mi infancia, para siempre.
Llueve en mi alma ahora, como entonces.
Isaac Felipe Azofeifa
viernes, 19 de octubre de 2012
CANCIÓN DE NIÑA AFRICANA
Yo
tuve una corola
tuve una flor espléndida
yo tuve una anémona
que también fue fruta de la pasión
Tuve una flor de suculentos pétalos
yo tuve una sencilla mariposa
durmiendo entre los muslos
Tuve una golondrina
Yo tuve un grillo cantando
un abejorro
tuve una tórtola
soñando entre los muslos
Pero un día
Me latió un pájaro
de desconsolado vuelo
La tradición fue navaja
de un turbulento trazo
enmudeció mi grillo
la mariposa abortó su vuelo
desapareció la fruta
la corola se anegó en mi sangre
Ahora tengo un poco de nada
muriendo entre mis muslos
Arabella Salaverry
tuve una flor espléndida
yo tuve una anémona
que también fue fruta de la pasión
Tuve una flor de suculentos pétalos
yo tuve una sencilla mariposa
durmiendo entre los muslos
Tuve una golondrina
Yo tuve un grillo cantando
un abejorro
tuve una tórtola
soñando entre los muslos
Pero un día
Me latió un pájaro
de desconsolado vuelo
La tradición fue navaja
de un turbulento trazo
enmudeció mi grillo
la mariposa abortó su vuelo
desapareció la fruta
la corola se anegó en mi sangre
Ahora tengo un poco de nada
muriendo entre mis muslos
Arabella Salaverry
miércoles, 17 de octubre de 2012
EXPLORADORA DE AROMAS
Como el fuego devora la hierba,
como las llamas consumen las cerillas,
la calle se traga mis pasos,
mi voz se disuelve en el suelo.
Conozco la bilis verde del hambriento.
Conozco el triunfo del polvo,
la despreciativa arrogancia del sol,
sobre los restos de empapadas
ratas. He cenado sobre perros raquíticos,
con sabor a orina acre.
Y a los pies de intrincados remanentes,
encuentro los más altos despojos,
De muslos de pollo aborrecidos por exceso.
Yo, exploradora de aromas,
vadeando a través del laberinto de arroz,
deleitándome en la basura. Digo que tus desechos
son para chuparse los dedos.
Dicen que los ricos también lloran,
danzando para aliviar su vergüenza,
sus llagas palpitantes.
Toyin Adewale Gabriel
lunes, 15 de octubre de 2012
ALBA
Las alas vienen siempre escondidas en el pecho,
es hora de que las niñas, los niños, aprendan a usarlas
compartamos el cálido vuelo de la madrugada.
para que las mujeres sean indias como se es blanca,
sin que su raza sea un peyorativo, sin odio sin venganza,
con la cabeza en alto, con las mismas alas abiertas,
para que mujeres blancas, negras, mulatas, morenas, puedan salir a la calle
puedan volar, sin sentir una pedrada.
Vamos a prender una fogata que alumbre el vuelo de los niños, las niñas de Guatemala.
Que se rompan las calles de la miseria, para que en ellos germine la esperanza
que la guerra esté lejos, los cohetes sean luces y no balazos,
para que mis primas puedan ir a jugar al parque
sin temor a ser una bolsa tirada en el pavimento,
porque las alas en el pecho no queden apolilladas,
hay que soplarle fuerte a la violencia…para que se vaya.
Las alas vienen siempre escondidas en el pecho,
es hora de que las niñas, los niños, aprendan a usarlas
compartamos el cálido vuelo de la madrugada.
para que las mujeres sean indias como se es blanca,
sin que su raza sea un peyorativo, sin odio sin venganza,
con la cabeza en alto, con las mismas alas abiertas,
para que mujeres blancas, negras, mulatas, morenas, puedan salir a la calle
puedan volar, sin sentir una pedrada.
Vamos a prender una fogata que alumbre el vuelo de los niños, las niñas de Guatemala.
Que se rompan las calles de la miseria, para que en ellos germine la esperanza
que la guerra esté lejos, los cohetes sean luces y no balazos,
para que mis primas puedan ir a jugar al parque
sin temor a ser una bolsa tirada en el pavimento,
porque las alas en el pecho no queden apolilladas,
hay que soplarle fuerte a la violencia…para que se vaya.
Carolina Alvarado López
sábado, 13 de octubre de 2012
jueves, 11 de octubre de 2012
MI DIRECCIÓN
hoy he borrado el
número de mi casa
y el nombre de la calle donde vivo.
he cambiado la dirección de todos los caminos.
si queréis encontrarme ahora
llamad a cualquier puerta de cualquier calle
en cualquier ciudad de cualquier parte del mundo.
esta maldición, esta bendición:
dondequiera que encontréis la libertad, allí tengo mi morada.
Amrita Pritam
y el nombre de la calle donde vivo.
he cambiado la dirección de todos los caminos.
si queréis encontrarme ahora
llamad a cualquier puerta de cualquier calle
en cualquier ciudad de cualquier parte del mundo.
esta maldición, esta bendición:
dondequiera que encontréis la libertad, allí tengo mi morada.
Amrita Pritam
martes, 9 de octubre de 2012
Dibujos sobre un puerto
1.-
EL ALBA
El
paisaje marino
en
pesados colores se dibuja.
Duermen
las cosas. Al salir, el alba
parece
sobre el mar una burbuja.
Y
la vida es apenas
un
milagroso reposar de barcas
en
la quietud de las arenas.José Gorostiza
domingo, 7 de octubre de 2012
Todo asusta
Asusta que la flor se pase
pronto.
Asusta querer mucho y que te quieran.
Asusta ver a un niño cara de hombre,
asusta que la noche…
que se tiemble por nada,
que se ría por nada asusta mucho.
Asusta que la paz por los jardines
asome sus orejas de colores,
asusta porque es mayo y es buen tiempo,
asusta por si pasas sobre todo,
asusta lo completo, lo posible,
la demasiada luz, la cobardía,
la gente que se casa, la tormenta.
los aires que se forman y la lluvia.
Los ruidos que en la noche nadie hace
–la silla vacía siempre cruje–,
asusta la maldad y la alegría,
el dolor, la serpiente, el mar, el libro,
asusta ser feliz, asusta el fuego,
sobrecoge la paz, se teme algo,
asusta todo trigo, todo pobre,
lo mejor no sentarse en una silla.
Gloria Fuertes
Asusta querer mucho y que te quieran.
Asusta ver a un niño cara de hombre,
asusta que la noche…
que se tiemble por nada,
que se ría por nada asusta mucho.
Asusta que la paz por los jardines
asome sus orejas de colores,
asusta porque es mayo y es buen tiempo,
asusta por si pasas sobre todo,
asusta lo completo, lo posible,
la demasiada luz, la cobardía,
la gente que se casa, la tormenta.
los aires que se forman y la lluvia.
Los ruidos que en la noche nadie hace
–la silla vacía siempre cruje–,
asusta la maldad y la alegría,
el dolor, la serpiente, el mar, el libro,
asusta ser feliz, asusta el fuego,
sobrecoge la paz, se teme algo,
asusta todo trigo, todo pobre,
lo mejor no sentarse en una silla.
Gloria Fuertes
viernes, 5 de octubre de 2012
¿Qué sos, Nicaragua?
¿Qué sos, Nicaragua?
¿Qué sos
Sino un triangulito de tierra
Perdido en la mitad del mundo?
¿Qué sos
Sino un vuelo de pájaros
Guardabarrancos
Cenzontles
Colibríes?
¿Qué sos
Sino un ruido de ríos
Llevándose las piedras pulidas y
brillantes
Dejando pisadas de agua por los montes?
¿Qué sos
Sino pechos de mujer hechos de tierra,
Lisos, puntudos y amenazantes?
¿Qué sos
Sino cantar de hojas en árboles
gigantes
Verdes, enmarañados y llenos de
palomas?
¿Qué sos
Sino dolor y polvo y gritos en la
tarde,
-Gritos de mujeres, como de parto-?
¿Qué sos
Sino puño crispado y bala en boca?
¿Qué sos, Nicaragua
Para dolerme tanto?
Gioconda Belli
lunes, 1 de octubre de 2012
Sobre qué regalar a los niños
a cada niño
cuando nace
se le debería regalar un mundo
no gasten
en sonajeros que aturden
en móviles paralíticos
en muñecos castrados
a cada niño
cuando nace
se le debería regalar un mundo
no piensen
en algo útil
como pañales
o biberones
fáciles placebos
no regalen ficciones
porque
a cada niño
cuando nace
se le debería regalar un mundo
no es necesario que sea nuevo
ni con muchos colores
un mundo
cualquiera
debería bastar
un mundo blando
por ejemplo
para que chupe
como pan duro
un mundo usado
chato
o redondo
y hasta gastado
también sirve
para que juegue
un mundo limpio
a cada niño
cuando nace
se le debería regalar un mundo
un mundo con otros niños
que cuando nazcan
se regalen mundos
y caricias
entre ellos
un mundo como una utopía
por si quieren
hacer la revolución
o jugar a la mancha
un mundo mudo
para que le inventen
cada sonido
a cada niño
cuando nace
se le debería regalar un mundo
pero ese mundo
nunca debería ser
colgado de un hilito
sobre la cuna o la cabeza
dejándolo
tan inmóvil
tan lejos
tan divertido
e inalcanzable
Javier Piccolo
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