sábado, 31 de enero de 2015

ME VIENE HAY DÍAS UNA GANA UBÉRRIMA POLÍTICA...

ME VIENE, HAY días, una gana ubérrima, política,
de querer, de besar al cariño en sus dos rostros,
y me viene de lejos un querer
demostrativo, otro querer amar, de grado o fuerza,
al que me odia, al que rasga su papel, al muchachito,
a la que llora por el que lloraba,
al rey del vino, al esclavo del agua,
al que ocultóse en su ira,
al que suda, al que pasa, al que sacude su persona en mi alma.
Y quiero, por lo tanto, acomodarle
al que me habla, su trenza; sus cabellos, al soldado;
su luz, al grande; su grandeza, al chico.
Quiero planchar directamente
un pañuelo al que no puede llorar
y, cuando estoy triste o me duele la dicha,
remendar a los niños y a los genios.

Quiero ayudar al bueno a ser su poquillo de malo
y me urge estar sentado a la diestra del zurdo, y responder al mudo,
tratando de serle útil
en todo lo que puedo y también quiero muchísimo
lavarle al cojo el pie,
y ayudarle a dormir al tuerto próximo.

¡Ah querer, éste, el mío, éste, el mundial,
interhumano y parroquial, provecto!
Me viene a pelo,
desde el cimiento, desde la ingle pública,
y, viniendo de lejos, da ganas de besarle
la bufanda al cantor,
y al que sufre, besarle en su sartén,
al sordo, en su rumor craneano, impávido;
al que me da lo que olvidé en mi seno,
en su Dante, en su Chaplin, en sus hombros.

Quiero, para terminar,
cuando estoy al borde célebre de la violencia
o lleno de pecho el corazón, querría
ayudar a reír al que sonríe,
ponerle un pajarillo al malvado en plena nuca,
cuidar a los enfermos enfadándolos,
comprarle al vendedor,
ayudarle a matar al matador —cosa terrible—
y quisiera yo ser bueno conmigo
en todo. 


jueves, 29 de enero de 2015

Abandonando de nuevo el puente de Cambridge

Ligero, voy a marcharme,
como ligero he venido.
Agito la mano levemente
para despedirme de las nubes del oeste.

Doradas ramas de sauces ribereños
son novias del sol crepuscular.
Sus bellas imágenes en el centelleante agua
flotan en lo hondo de mi corazón.

Algas verdes crecidas en tierra blanda,
resbaladizas, se mueven en el fondo del río.
Me gustaría ser una hierbecilla
en la ternura de las ondas.

No es manantial, es un arco iris del cielo
lo que está a la sombra de los olmos.
Triturado entre las lentejas de agua,
se sedimenta un sueño de arco iris.

A buscar dueño. Pujando con una pértiga,
conduzco a lo más verde de las plantas mi barca,
cargada de brillantes estrellas.
Voy a cantar a voz en cuello en su resplandor.

Pero no puedo cantar:
El silencio es la mejor flauta de la despedida.
Los insectos de verano también callan conmigo.
Silencio, esta noche, en el puente de Cambridge.

Ligero, voy a marcharme,
como ligero he venido.
Agito levemente mis mangas
y no me llevo ni el jirón de una nube.

Xu Zhimo


martes, 27 de enero de 2015

Restrospectivo ausente

Me registro los bolsillos desiertos
para saber dónde fueron aquellos sueños.
Invado las estancias vacías
para recoger mis palabras tan lejanamente idas.
Saqueo aparadores antiguos,
viejos zapatos, amarillentas fotografías tiernas,
estilográficas desusadas y textos desgajados del Bachillerato,
pero nadie me dice quién fui yo.
Aquellas canciones que tanto amaba
no me explican dónde fueron mis minutos,
y aunque torturo los espejos
con peinados de quince años,
con miradas podridas de cinco años
o quizá de muerto,
nadie,
nadie me dice dónde estuvo mi voz
ni de qué sirvió mi fuerte sombra mía
esculpida en presurosos desayunos,
en jolgorios de aulas y pelotas de trapo,
mientras los otoños sedimentaban
de pálidas sangres
las bodegas del Ebro.
¿En qué escondidos armarios
guardan los subterráneos ángeles
nuestros restos de nieve nocturna atormentada?
¿Por qué vertientes terribles se despeñan
los corazones de los viejos relojes parados?
¿Dónde encontraremos todo aquello
que éramos en las tardes de los sábados,
cuando el violento secreto de la Vida
era tan sólo
una dulce campana enamorada?
Pues yo registro los bolsillos desiertos
y no encuentro ni un solo minuto mío,
ni una sola mirada en los espejos
que me diga quién fui yo.

Miguel Labordeta


domingo, 25 de enero de 2015

Miedo

Miedo a ver un coche de la policía acercarse a mi puerta.
Miedo a dormirme por la noche.
Miedo a no dormirme.
Miedo al pasado resucitando.
Miedo al presente echando a volar.
Miedo al teléfono que suena en la quietud de la noche.
Miedo a las tormentas eléctricas.
¡Miedo a la limpiadora que tiene una mancha en la mejilla!
Miedo a los perros que me han dicho que no muerden.
Miedo a la ansiedad.
Miedo a tener que identificar el cuerpo de un amigo muerto.
Miedo a quedarme sin dinero.
Miedo a tener demasiado, aunque la gente no creerá esto.
Miedo a los perfiles psicológicos.
Miedo a llegar tarde y miedo a llegar antes que nadie.
Miedo a la letra de mis hijos en los sobres.
Miedo a que mueran antes que yo y me sienta culpable.
Miedo a tener que vivir con mi madre cuando ella sea vieja, y yo también.
Miedo a la confusión.
Miedo a que este día acabe con una nota infeliz.
Miedo a llegar y encontrarme con que te has ido.
Miedo a no amar y miedo a no amar lo suficiente.
Miedo de que lo que yo amo resulte letal para los que amo.
Miedo a la muerte.
Miedo a vivir demasiado.
Miedo a la muerte.

Ya he dicho eso.

Raymond Carver.

viernes, 23 de enero de 2015

Esto es la nostalgia


Esto es la nostalgia:
vivir en el oleaje
y no tener patria en el tiempo.
Y estos los deseos:
diálogos en voz baja
de las horas de un día
con la eternidad.
Y esto es la vida:
hasta la hora más solitaria
entre todas las horas
se eleva de una víspera,
una hora que sonríe
distinta a sus hermanas
y se enfrenta en silencio
ante lo eterno.

Rainer María Rilke

miércoles, 21 de enero de 2015

Nocturno


Padre Nuestro, que estás en los cielos,
¡por qué te has olvidado de mí!
Te acordaste del fruto en febrero,
al llagarse su pulpa rubí.
¡Llevo abierto también mi costado,
y no quieres mirar hacia mí!

Te acordaste del negro racimo,
y lo diste al lagar carmesí;
y aventaste las hojas del álamo,
con tu aliento, en el aire sutil.
¡Y en el ancho lagar de la muerte
aun no quieres mi pecho oprimir!

Caminando vi abrir las violetas;
el falerno del viento bebí,
y he bajado, amarillos, mis párpados,
por no ver más enero ni abril.

Y he apretado la boca, anegada
de la estrofa que no he de exprimir.
¡Has herido la nube de otoño
y quieres volverte hacia mí!

Me vendió el que besó mi mejilla;
me negó por la túnica ruin.
Yo en mis versos el rostro con sangre,
como Tú sobre el paño, le di,
y en mi noche del Huerto, me han sido
Juan cobarde y el Ángel hostil.

Ha venido el cansancio infinito
a clavarse en mis ojos, al fin:
el cansancio del día que muere
y el del alba que debe venir;
¡el cansancio del cielo de estaño
y el cansancio del cielo de añil!

Ahora suelto la mártir sandalia
y las trenzas pidiendo dormir.
Y perdida en la noche, levanto
el clamor aprendido de Ti:
¡Padre Nuestro, que estás en los cielos,
por qué te has olvidado de mí!

Gabriela Mistral

lunes, 19 de enero de 2015

Yo soy rebelde porque el mundo me hizo así














Tengo 40 años, bueno... 43,
pretendo no pasar por un hombre serio
He tenido mis fracasos pero no por eso
practicaría yoga,
soy un bebedor social,
lo malo es que casi nunca ando solo
y no es que no sea un solitario
...Ud. me entiende
ya no voto a nadie,
dicen que está mal hacer eso, los comunicadores
Porque no pagué la cuota de la memoria prepaga
hoy te recuerdo Amanda, la calle mojada
la historia de la fábrica que ya no existe.
Escribo versos
me tatué el brazo con la palabra poesía
escrita en chino, a la vejez...dicen
Porto una barba que alguien me pidió
que me dejara y me dejó.
Me hago acompañar por un perro
que no es mi mejor amigo.
Salgo con muchachas que pretenden amarme
ya no es lo mismo
Escucho óperas
sigo yendo a la cancha a ver a Ferro
Por una cuestión de respeto
a los que reciban mis órganos
no leo a Bucay ni a Coelho
Trato de ser un buen padre
leer un poco más
y hablar un poco menos
No se bien cuando
pero uno de estos días
voy a poder caminar solo por la calle
sin ningún fantasma en los hombros.
La corbata ese día será un moño
que vengo guardando
para la ocasión.



Esteban Charpentier

sábado, 17 de enero de 2015

A UN HOMBRE


Salvar este gran abismo del sexo
y luego, todo será sencillo.
Yo podré decirte que soy feliz
o desdichada,
que amo todavía
irrealizables cosas.
Tú me dirás tus secretos de hombre,
tu orfandad ante la vida,
tu miserable grandeza.
Seremos dos hermanos,
dos amigos, dos almas
que alientan por una misma causa.
Hace tiempo que dejé la coquetería
olvidada en el rincón oscuro
y polvoriento
de mi primera, balbuciente feminidad.
¡Ahora sólo quiero que me des la mano
con la fraternal melancolía
de todos los seres que padecen el mismo destino!
No afiles, porque soy mujer,
tu desdén o tu galantería,
no me des la limosna
de tu caballerosidad insalvable y amarga.



Susana March


jueves, 15 de enero de 2015

QUIERO ESCRIBIR UN NIÑO


Quiero escribir un niño
con grandes ojos como semillas,
pelo color maíz,
dulce sonrisa de níspero.
Quiero escribir un niño,
hacerlo con palabras
en el idioma de su placenta hecha de mar,
de viento,
de sacuanjoches olorosos.
Quiero escribir un verde niño poeta,
un moreno cantor que inunde el mundo con sonrisas,
niño mesías del mensaje vital de la naturaleza
que sea Mayo eterno, floreciente
en una tierra nueva
de juguete...


Gioconda Belli

martes, 13 de enero de 2015

LLEGARÁN SUAVES LLUVIAS


Llegarán suaves lluvias y el olor de la tierra,
Y golondrinas dando vueltas con sus débiles sonidos;

Y ranas en los estanques cantarán por la noche,
Y ciruelos silvestres de trémulo blanco.

Los petirrojos vestirán su emplumado fuego,
Silbando sus caprichos sobre una baja alambrada.

Y nadie sabrá de la guerra, nadie
Se preocupará al final cuando haya concluido.

A nadie le importaría, ni a pájaro ni a árbol,
Si la humanidad pereció completamente;

Y la Primavera misma, cuando despierte al amanecer
Apenas se daría cuenta que nos hemos ido.


Sara Teasdale

domingo, 11 de enero de 2015

BIOGRAFÍA DE UN CUERPO



Mi cuerpo es de la estirpe de la mar
Lo diseñé con dedos de pasión
lo incrusté con conchas de ira y seducción
cuando me harté de mis vendas
tal como sudario trenzado por el silencio
historia repleta de mandamientos

Mi cuerpo es de la estirpe de la letra
me lo pongo en la intemperie
me caliento en sus brazos
me quemo en las brasas de sus letras
y sobre un puñado de ceniza
con las piernas cruzadas, me siento
despojando mis letras fragmentadas de escombros
y redacto una elegía para Hallaj

Mi cuerpo es de la estirpe de la luz
cuando me abrazó
me orienté hacia mí
y me encontré como imaginaba
una mujer quebrada

Mi cuerpo es de la estirpe de la enredadera
en la sombra nos encontramos
sus hojas silvestres cuelgan sobre mi torso
echo hojas
y mi cuerpo desierto se descubre

Mi cuerpo es de la estirpe de los gitanos
de sus cadenas oxidadas elaboro
pulseras y sortijas
en él enciendo las velas de Lorca
y lo monto cuando se me hacen estrechos
los mapas de este cuerpo


Ikram Abdi

viernes, 9 de enero de 2015

POR LAS MARÍAS MAGDALENAS


Zar Dúsan
pido clemencia
por las mujeres apedreadas,
por sus cómplices noches oscuras,
por el olor a trébol y ramas
donde cayeron embriagadas
como codornices o coallas,
por sus vidas despreciadas,
por la compasión que sus penas
de amor no recibieron.
Pido clemencia
por el claro de luna y rubíes
de su piel,
por sus crepúsculos,
por las lluvias de cabellos sueltos,
por las ramas plateadas de sus brazos,
por sus amores despojados
y malditos:
por las Marías Magdalenas.



Desanka Maksimovic

miércoles, 7 de enero de 2015

FUERA DE AQUÍ


Pueden privarme del canto de los pájaros
despojarme de la luz y
de mi despreocupado reír,
impedirle a mis manos tocar
a quienes amo,
arrancarme la tierra bajo mis pies
romper mi cuerpo en dolorosos fragmentos,
convertir los árboles en muros,

pero no pueden impedirme
cavar un túnel
en mi corazón
que conduzca fuera de aquí.


Agneta Falk

lunes, 5 de enero de 2015

NOCTURNO


La noche se desliza por las estepas,
Las manos de las nubes pasan por el horizonte
Y las tinieblas duermen,
En impresionante calma,
Bajo las alas del silencio.

Sólo se oye el zureo de las palomas,
El murmullo gimiente de los arroyos
Y un ruido de pasos en la oscuridad
Que caminan suavemente.

Me siento, entregándome a la calma de la noche,
Contemplo el color de las tristes tinieblas,
Lanzo mis cantos al espacio
Y lloro por todos los corazones ingenuos.

Oigo los susurros de las palomas,
La lluvia que cae en la noche,
Los gemidos de una tórtola en la oscuridad
Que canta a lo lejos en las ramas
Y la queja lejana de un molino
Que gime en la noche y llora de fatiga.
Sus gritos atraviesan mis oídos
Y va a morir detrás de las colinas.

Escucho... sólo se oyen las plantas.
Miro... sólo se ve oscuridad.
Nubes, silencio y una noche triste.
¿Cómo no sentirme afligida?

La vida para mí es como esta noche:
Tinieblas, melancolía, desesperanza,
Mientras los demás sueñan con claridad
En una profunda e impresionante noche.
Llanto continuo de la naturaleza,
Silencio de las tinieblas, gemido de los vientos,
Suspiros de la brisa vespertina,
Lágrimas del rocío en los ojos de la mañana.

Veo en las riberas de la desgracia
A la multitud de afligidos,
El cortejo de los hambrientos
Ahuyentados por los aullidos del destino,
Sin poder pronunciar palabras de despedida.

Escucho: sólo los sollozos
Mandan su eco a mis oídos
Por detrás de las fortalezas y sobre las praderas.
Entonces, ¿quién puede cantar conmigo?

En el futuro portaré mi lira,
Lloraré la desgracia del universo
Y declamaré mi compasión por su infortunio
A los oídos del cruel tiempo.

Nazik al Malaika

sábado, 3 de enero de 2015

ÁRBOLES




Hay que aprender. Los árboles de invierno.
Ese cubrirse hasta los pies de escarcha.
Inamovibles cortinajes.

Hay que aprender la franja
donde el cristal ya humea,
y el árbol va cruzando la neblina
como los cuerpos la memoria.

Y tras los árboles el río,
las alas silenciosas de los ánades,
la cegadora noche azul y blanca
donde hay paradas cosas en capuchas.
Hay que aprender aquí los gestos
inenarrables de los árboles.


Agnes Nemes Nagy

jueves, 1 de enero de 2015

Se busca un amigo

No necesita ser hombre o mujer,
basta que sea humano.
Basta que tenga sentimientos, que tenga corazón.
necesita hablar, y saber callar, y sobre todo oír.
Tiene que disfrutar de la poesía, de la madrugada,
de los pájaros, del sol, de la luna,
del canto de los vientos y la canción de la brisa.

Debe tener un gran amor por alguien,
de lo contrario sentir la ausencia de ese amor.
Sed de amar al prójimo, y respetar el dolor
que todas las personas llevan consigo.
Debe guardar secreto sin sacrificarse,
pudo haber sido engañado (todos los amigos son engañados).

No es necesario que sea puro,
ni del todo impuro, pero
no debe ser vulgar.
Debe tener un ideal y miedo de perderlo.
En caso de que no sea así, debe sentir el gran vacío que éste deja.
Mi amigo debe tener resonancias humanas.
Lo principal para él debe ser amigo.
Debe sentir pena de la persona triste y comprender el
inmenso vacío de los solitarios.

Debe ser Don Quijote sin despreciar a Sancho.
Se busca un amigo para gustar de los mismos gustos.
Y que se conmueva cuando sea llamado amigo.

Que sepa conversar de cosas simples, del rocío,
las grandes lluvias y los recuerdos de la infancia.
Se busca un amigo para no enloquecer;
para escuchar la noche y comentar lo que se vio de bello
o triste durante el día,
los anhelos y las realizaciones, los sueños y la realidad.
Se necesita un amigo para no llorar,
para no asomarse al pasado en busca de memorias heridas.

Un amigo que nos abrace sonriendo o llorando
pero que nos diga amigo.
Es necesario vivir consciente de que todavía se vive.
Se necesita un amigo urgente,
puedes ser tú.... puedo ser yo para ti.

Vinicius de Moraes