lunes, 7 de junio de 2010

Melancolía

Cuando pienso en los años
aquellos, en los días
del amor y el deseo,
siento melancolía.
Ni tú ni yo sabíamos
vivir entonces sin la
urgencia de encontrarnos,
sin respirar la dicha
imprescindible y única
de estar juntos. Ardía
una llama en nosotros
que eterna parecía.
Pero ha pasado el tiempo
por tu vida y la mía.
Y en esto se ha resuelto
al fin la maravilla:
ya no te necesito,
ni tú me necesitas.
Qué terrible es que nada
dure, que en la semilla
de cuanto llega a ser
la muerte esté escondida.
El fuego más hermoso
concluye en la ceniza,
la luz se vuelve sombra
y la verdad, ¿mentira?

Eloy Sánchez Rosillo

2 comentarios:

Scarlet dijo...

Al leer "Melancolía" me he acordado del poeta y compositor brasileño Vinicius de Moraes y su "Soneto de Fidelidad". Moraes nos habla también de que el amor es una llama -todo fuego se apaga, reconoce, por tanto el amor es finito, tiene un fin. Y la palabra soledad aparece. Pero, al contrario que Sánchez Rosillo, que expresa muy bien lo que muchas personas sienten tras el desamor, Vinicius no navega entre las aguas del "desengaño", la "pena", o la "sombra" cuando esto sucede. Tampoco se cuestiona la mentira de los sentimientos que una vez vivió como ciertos.
La lección de vida, o de amor, que nos ofrece Moraes en sus últimas estrofas es que, cuando la soledad o la muerte nos asalte -fin del amor entre dos personas - nos debe quedar que, mientras ese amor duró, los sentimientos se vivieron como infinitos.
Ojalá supiéramos seguir apreciando, agradeciendo hasta en el desengaño, o tras la muerte de un amor vivido, las palabras del "Soneto de Fidelidad". Para cuando el corazón nos lata despacio...

Soneto da Fidelidade
De tudo, ao meu amor serei atento
Antes, e com tal zelo, e sempre, e tanto
Que mesmo em face do maior encanto
Dele se encante mais meu pensamento.
Quero vivê-lo em cada vão momento
E em seu louvor hei de espalhar meu canto
E rir meu riso e derramar meu pranto
Ao seu pesar ou seu contentamento.
E assim, quando mais tarde me procure
Quem sabe a morte, angústia de quem vive
Quem sabe a solidão, fim de quem ama
Eu possa (me) dizer do amor (que tive):
Que não seja imortal, posto que é chama
Mas que seja infinito enquanto dure.

Anónimo dijo...

Ojalá,sí,que supiéramos como Moraes agrader lo cierto en el amor,ojalá que la vida, esa hormiga que anda y anda no nos decepcionara y no nos quitara los momentos de felicidad que alguien una vez nos dió,porque es verdad que lo vivido irá con nosotros hasta la muerte pero también es seguro que la memoria duele cuando lo que una vez nos sirvió se ha vuelto barro sucio e intocable.En este asunto, yo que soy memoria viva de lo que fue, me identifico con el autor del poema, y la melancolía , ese sentimiento triste y doloroso se ceba sobre mí cuando pienso en las personas que ya no tengo porque me han sido arrebatadas debido a la muerte de mis sentimientos deshechos en el tiempo o a esa otra, la segura y cierta del futuro,la implacable, en fin lo importante quizás deba ser pensar que a la infelicidad sigue la felicidad y que en encontrar y sentir está la esencia, la verdad y la razón de todo y de todos.No es verdad que la verdad sea mentira ,fue verdad mientras duró...
LA MAGA